Gustavo Muñoz - justavo, kanchenjungo, zipi

May 8, 2010

Adiós Blogsome / Bye Blogsome

Filed under: Personal

This is my last post here. Blogsome used to be a nice platform for blogging in. Not anymore. They stopped updating wordpress software and now, this option is, by far behind other platforms for blogging. So, thanks for the good moments and goodbye Blogsome. My new blog is http://justavo.wordpress.com/
BTW, how do I get all my posts and comments from here (and ideally import them to wordpress.com)? Actually, I was able to import all the posts from my older blog (Blogger) into wordpress. But have not been able to do the same from blogsome to wordpress :(

Este es mi último post aquí. Blogsome fue una buena plataforma para bloguear. Pero ya no lo es más. Blogsome dejó de actualizar wordpress (el software por debajo de esta plataforma) y entonces se quedaron atrasadísimos. Gracias por los buenos momentos. Adiós Blogsome. Mi nuevo blog está en http://justavo.wordpress.com/
Por cierto, ¿alguien sabe cómo tomar todos mis posts de aquí (e idealmente importarlos a wordpress.com)? De hecho, ya importé todos los posts de mi blog viejito (Blogger) a wordpress. Pero no he podido hacerlo desde blogsome :(

March 5, 2010

Zole Dad

Filed under: kanchenjungas

I’ll be fine
So you do
Zole Dad
Gus Rat Bharat

Un listón para romper
Tu pie para pedir perdón

Halcón en una batería de tiempos
Zile encionóstigoo

Ggutaag en el medio
Va jilo en ruptura

Dije: no te espero

Prefrontal cortex escindida
Dos o tres ajusticiados

Ni tu Cindy viene al rescate.

February 14, 2010

Ad hoc

Filed under: Poesía, kanchenjungas

Sólo puede volver lo que se ha ido
y es inmune el olvido a lo más leve:
el temblor de la rama bajo el nido
y el olor de unos pétalos de nieve.

Aurelio Asiain

February 6, 2010

La eterna pérdida

Filed under: Poesía, kanchenjungas

Esa mujer que perdiste
se escurre todo el tiempo por tus dedos,
tus tetillas.
A nadie le importan esas gotas.
Sólo a ti.
Por eso las levantas
y las bebes
con el estímulo que te ofrece
un instante de nostalgia.

Y te seguiré esperando…

Filed under: kanchenjungas

January 19, 2010

Recuerdos de Ypacaraí

Filed under: Songs

Una noche tibia nos conocimos
junto al agua azul de Ypacaraí.
Tú cantabas triste por el camino
viejas melodías en guaraní.

Y con el embrujo de tus canciones
iba renaciendo tu amor en mí.
Y en la noche hermosa de plenilunio
de tus blancas manos sentí el calor
que con sus caricias me dio el amor.

¿Dónde estas ahora, cuñataí?
Que mi suave canto no llega a ti.
¿Dónde estas ahora? Mi ser te adora
con frenesí.

Todo te recuerda mi dulce amor
junto al algo azul de Ypacaraí.
Todo te recuerda, mi amor te llama,
cuñataí.

–Letra: Zulema de Mirkin/Música: Demetrio Ortiz

January 14, 2010

en vilo

Filed under: Poesía, kanchenjungas

borde sordo
follaje nutrido y ciego
pregunta

tapiz que viene detrás
cajas negras
intervención rosada

poco espacio
añadidura mínima
tiempo y luz

letras y el canto de mi libro
ahí leí un testamento
una condena

huye la flor
mancha la caída

manantial
levantamos un ciervo

miró
apuntó fijamente ojos y boca
olvido

amigos
desvanecimiento

separación
espera
ausencia
signos rotos

cilicio

January 11, 2010

Horita

Filed under: Lenguaje

Directo del Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española tenemos, en la edición vigésimosegunda, las siguientes dos entradas por demás exquisitas:

ahorita.
(Del dim. de ahora).
1. adv. t. coloq. Ahora mismo, muy recientemente.
2. adv. t. Antillas, México y Colombia Después, dentro de un momento, en seguida.

horita.
1. adv. t. Cuba y México ahorita.

January 9, 2010

Reconciliación de las palabras

Filed under: kanchenjungas

Un día volverás a visitar tus páginas, este lugar donde sólo te he reflejado a fuerza de tropos y tropiezos literarios. Aquí siempre vuelvo para encontrarte y hacerme un favor. Un día volverás a creer que este es un sitio seguro, un comarca donde las sombras sólo son aquellas que se forman al oponer cualquier resistencia a tu luz. Un día caminé y caminaste entre sombras, lo sabemos. Juntos estamos colocando las piezas en el orden que siempre tuvieron que haber estado y que no habíamos podido poner. Un orden que no nos dejará nunca más en penumbras. Es la promesa de que este lugar jamás vuelva a hablar de caminos borrados, rutas perdidas y balas estalladas en la tierra y en la carne.
Brindo por nuestro secreto.

December 4, 2009

La última espera

Filed under: kanchenjungas

Dejo pasar los días. A esto le he llamado la última espera. En realidad no dejo pasar los días; ellos pasan con o sin mi consentimiento, naturalmente. Y es que por más que se escriban evangelios e historias fantásticas nunca se ha visto hombre alguno con el poder de bloquear el paso del tiempo. Nos prometimos ejercer el poder de no dejar pasar el tiempo a solas. Pasará el tiempo, ni qué decir, un tiempo lineal, simple, paralelo: el tuyo por tu lado y el mío por el mío. Sin embargo, cuando la última espera culmine, transcurrirá un tiempo doble, un tiempo que suma nuestros tiempos. Un tiempo dicotómico, binomial.
Hoy vivo la última espera.

November 29, 2009

Cura

Filed under: kanchenjungas

Ella se curó porque recibió tratamiento especial para zipizapitas. Las cosas tomarán su lugar, poco a poco.

November 23, 2009

Lost

Filed under: kanchenjungas

Estoy muy perdida con tu mensaje… Por favor dime cómo esperabas que lo tomara: ¿que me sintiera?; ¿que lo acomodara?; ¿que lo entendiera? I’m completely LOST.

Me turbaron sus palabras. ¿Por qué está perdida con mi mensaje? ¿Que no le dije hace meses cómo la amaba? ¿Qué no vivió día a día el amor que yo le daba? ¿De veras ella pensó que sólo eran palabras una vez que regresé del par de semanas que pedí de tiempo? ¿En serio fue tan lejos en su interpretación errada de mí como para pensar que yo iba a olvidarla, que yo no la quería de veras?

¿Por qué te hiciste de una realidad paralela para ir hacia adelante en una directriz de protección aparente? Es, era y será claro que yo me quedaré aquí.
Mi patria es Camila. He comenzado a poblar esta nación que es mía y yo de ella.
Mi patria es Kanchenjunga. Me desterraste de mi patria hace más de un año. Pero la tierra llama. Hoy te dices perdida en el discurso que te ofrecí. Pero yo encontraré mi patria, te encontraré de nuevo. Si no hoy, mañana. Ella se dice perdida porque no estoy ahí y no se reconoce. Yo también estoy perdido y sin heredad. Mi patria es mi heredad. Estamos perdidos, Kanchenjunga.

November 16, 2009

Cargando y descargando

Filed under: kanchenjungas

Ayer descargué algunas cosas que traía arrastrando durante un año o casi un año. Quizá no me gustó del todo la forma pero lo hice, pero no me arrepiento. Es dicotómico: por un lado hoy despierto y no me gusta la forma como lo hice, algunas palabras de sobra, algunas posturas que si bien son reales no sé qué tan relevantes sean en el discurso, en la faena de la carga y descarga mutua. Sin embargo, disfruto mucho más la liviandad con la que hoy me levanté, con la que hoy estoy andando y mirando el mundo. Y al final, eso es lo que yo estaba buscando. Poder caminar más ligero, avanzar más rápido. Me descubro otra vez.

November 15, 2009

Hoy

Filed under: kanchenjungas

Hoy te extraño para morir. Para vivir te extraño.

November 2, 2009

Los chiles de México

Filed under: Personal

En una edición especial que publica Arqueología Mexicana se hace un recuento de los chiles de México. Finalmente dudas que siempre había tenido se han esclarecido gracias a esa publicación. Bien es sabido que no es la primera vez que esa revista nos ayuda a entender a México, su pasado y su presente. Pues bien, desde niño me vi intimidado por la cantidad de chiles diferentes que parecían existir. Una confusión de nombres e identidades con los agentes principales de la irritación gástrica en México. Finalmente ahora está mucho más claro y podemos compartir, en resumen, los datos que aclararon este divagar entre nombres y picores en el que me vi atrapado por 36 años.
Lo primero que hay que notar es que un chile aparece muy diferente cuando está fresco que cuando está seco; de ahí que, naturalmente, reciba distintos nombres según ese parámetro.

Nombre Nombre seco Otros nombres Otros nombres fresco Otros nombres seco Picor
Habanero 150,000 a 325,000
Piquín Piquín Max, silvestre, ticushi, chiltepín, pico de pájaro, amash, amomo, chile Chiapas, chilillo, chilpaya, chiltepec, diente de tlacuache, gachupín, chile de monte, mosquito, parado, pájaro pequeño, pico de paloma, tempichile, ululte 50,000 a 100,000
Manzano Perón, caballo, ciruelo, jalapeño, canario, chamburoto, cera, Malinalco 30,000 a 60,000
Chile de árbol Chile de árbol Cuauhchilli, bravo, alfilerillo, pico de pájaro, cola de rata, san juanero 15,000 a 30,000
Serrano Verde, serranito, balín, Altamira, Pánuco, tampiqueño, huasteco 10,000 a 20,000
Jalapeño Chipotle Cuaresmeño, gordo, huachinango, chile de agua, peludo, espinalteco, pinalteco, bolita, candelaria, early jalapeño, jarocho, papaloapan, rayado, San Andrés, típico, tres lomos, acorchado, rayado Ahumado, meco, mora, morita, pocchilli 2,500 a 10,000
Mirasol Guajillo Puya, miracielo, mira pal cielo, parado, la blanca, real mirasol Puya, cascabel, catarina 2,500 a 5,000
Chilaca Pasilla Negro, prieto, cuernillo, chile para deshebrar Negro, prieto 1,000 a 2,000
Güero Chilhuacle Caloro, caribe, cristalino, carricillo, largo, tornachile, trompita, cristal, x-cat-ik 1,000 a 2,000
Poblano Ancho corazón (picoso, con forma de corazón y de color más claro), miahuateco, roque Mulato, chilhuacle (negro y amarillo), pasilla, joto, chile de Ramos 1,000 a 2,000
Pimiento morrón Pimentón Dulce, valencia Sin picor
(El picor se da en unidades de la escala Scoville)

Nada más de ver la tabla uno puede entender por qué un espectador de la nomenclatura de los chiles puede confundirse rápidamente. Además de la gran variedad de nombres para el mismo chile, podemos observar dos aberraciones que sin duda pueden confundir hasta al más avispado: hay lugares donde al chile güero le llaman pasilla y otros, donde al manzano le llaman jalapeño (estas dos extravagancias están resaltadas en negrilla en la tabla).
Finalmente sólo quiero agregar que en el ejemplar además viene una monografía sobre la historia del chile, la toponimia del chile (nombres de lugares con referentes al chile) y una visión rápida del chile en otros lugares del mundo. Sin duda, un número que no hay que perderse de Arqueología Mexicana.

August 26, 2009

Poemínimos XXIV

Filed under: Poesía

Juicio sumario,
humillación:
lámparas en tus ojos.

***

Entre tus dedos,
esperanza de nuevos oráculos.
Aguzas la mirada: soledad. Nada.

***

He perdido la independencia de la vista.
No reconozco ese árbol:
habito en tus pestañas.

***

Si mi padre no conoce mi realidad,
¿cómo podría huir de ella?
¿Cómo conversaré
si mis palabras no alcanzan el refugio
donde guarda las suyas?

***

Si menstruara
compraría un nido de pájaros para alimentarlos con el llanto de mis entrañas.

***

Ya recojo las sílabas en crucigrama.
Las ideas son río suave, plenitud.
Redención escrita.
Vida de las palabras.

July 5, 2009

Obama on global denuclearization

Filed under: General

“It’s naïve for us to think, that we can grow our nuclear stockpiles, the Russians continue to grow their nuclear stockpiles, and our allies grow their nuclear stockpiles, and that in that environment we’re going to be able to pressure countries like Iran and North Korea not to pursue nuclear weapons themselves.”
Barack Obama, July, 4th 2009
I totally agree. This guy at least is able to think from the other perspective. I am not sure he will succeed on implementing these youthful ideals, but at least we can hear reasonable speeches from the most powerful man over the world, which is not a tiny thing.

April 14, 2009

el fraccionamiento

Filed under: Poesía, kanchenjungas

y pasé de frente
cantaba en colombiano
pasé de nuevo
leí cada detalle
sentí los lugares de tu mente
donde llevas
donde guardas
esas formas
esos afectos

no me atreví a entrar
un día me desalojaste de tu vida

March 17, 2009

Cerrar o abrir

Filed under: Personal, kanchenjungas

Cerrar o abrir definitivamente
esa herida, la historia, esa soledad, esa incomprensión, ese dolor, ese tropiezo, esa violencia, esa coyuntura, ese desencuentro, esa coincidencia,
esta distancia, este silencio.
A veces necesitamos entrevistas, no sólo entreoídas.
Ojalá todos estuviéramos atentos a ello.
Ojalá todos lo supieran.

February 12, 2009

Public acceptance of evolution

Filed under: General

Public acceptance of evolution

January 4, 2009

Los privilegios de la India

Filed under: India

Vivir en India ha sido un privilegio. Y lo dejo ahí porque hablar de India me da diarrea, pero una diarrea multitudinaria, compuesta, donde se yuxtaponen piedras, flores, colores, mierda, suciedad, mármol, templos, belleza, multitudes, palacios, inocencia, otredad, fealdad, identidad, sabores, cuchitriles, soledad, música y silencio. India el caleidoscopio. India como un aparador que te traga y te prohibe, concediendo que estás suficientemente vivo, simplemente verlo como quien visita un museo o una cárcel o un palacio o un sanatorio o un manicomio. India, como cualquier otra cosa entera, completa, redonda, húmeda, no se revela si no entras en ella.

January 3, 2009

Muerto

Hoy me he dado cuenta que he muerto. Ya no soy. Al menos no soy el que conocía. En muy pocas cosas me reconozco. Tan pocas y de tal manera superficiales que podría tratase de cualquier elemento más bien peregrino, común a cualquier otro hombre.
No es que hoy sea nadie. No. Simplemente soy una muerte. No la muerte que actúa e infunde temor en los niños y esperanza en los ancianos. Tampoco la muerte a la que típicamente le deben la taquilla esas películas de terror japonesas o americanas. No, simplemente una muerte. Mi muerte, si me toman en mis horas humildes.
Me reconozco, por dar un ejemplo, en mi letra cuando escribo sobre mi bloc de notas. En otras cosas también pero que me guardo como cuando una mujer se guarda los dedos en su sexo cuando está sola.
La muerte, natural y tranquila. Murió Gustavo. Y tampoco hay que llorar. Nadie lloró cuando nací y vaya que si hubiera habido un poco de sinceridad, de honestidad, sobraban razones para hacerlo.
Mi muerte, como muchas otras situaciones, son cosas que pasan. Vaya, que me pasan, al menos. Y seguirán pasando, me atrevo a adivinar. Hay que bendecir la serenidad y eso es lo que pido a los que escuchan mi veredicto.
Tampoco es que hoy, al menos puedo jactarme de eso, yo sea tan crédulo o tan imbécil como para creer necesariamente que los nuevos días serán como un Nuevo Mañana con florecitas amarillas y pistilos color naranja adornando el horizonte. (Y a ver, no, no es negro: basta de movimientos heróicos, que sólo translucen y apestan a cobardía).
Muerte. Simplemente es en mí. No es que esté muerto. No estoy muerto. He muerto, que es diferente.
¿Quién puede decir que entiende a los muertos o que se entiende con los muertos? Nadie escribe desde la muerte. Sólo un muerto tendría derecho a escribir sobre la muerte. Todo lo demás son preguntas sin respuesta. Todo lo demás son mentiras. La muerte y la verdad os harán libres, ¿habrá alguna mentira más grande que esa?

Pena de muerte

Filed under: Poesía, kanchenjungas

Tengo una pena de muerte
Muero de pena
Muero de pena de muerte
De pena muero
De pena, la muerte
Un pene de muerte
Pene de muerto
Muerto de pene
Muerto de tanto pene
Muerte de tanta pena
Muerte de Pune
Pune de muerte
Pune del hijo que muere
Hijo muerto de pena
Hijo y muerte del pene
Cabeza de muerte
De cabeza muere
Pene y cabeza de muerte
Morir de cabeza
Morir sin cabeza
Pena y cabeza
Besa la pena
Besa la muerte
Besa, la muerte
Pene que besa la pena
Pene orinado de muerte
Pene de muerte orinado
Muerte y boca del pene
Boca que besa y escupe la muerte
Boca de pena
Boca de muerte
De boca a la muerte

December 5, 2008

Octubre

Filed under: Personal, kanchenjungas

Octubre. ¿Cuántos meses uno necesita para borrar un mes errado? ¿Cuántos Kanchenjunguita?, ¿cuántos Zipizapa?
Octubre, para los tucapalis, era el mes de muerte. Yo me hice uno con ellos durante esos días.
Fundé un pueblo muerto, fundé un pantano.

October 10, 2008

Guaynabo

Filed under: Poesía

No queremos ser más fantasmas a dúo,
mitos de gargantas silenciadas,
ni solamente
la creación más acabada
de nuestras vísceras
y sueños.

Somos mujer y hombre
con las manos llenas de futuro,
que no existe aún
pero que es plan valiente y sereno,
creación cotidiana.
No vivimos más en nuestras mentes:
hemos encontrado la voz y la carne;
la humanidad entera la reconozco en ti;
adivinas conmigo una promesa de vida grande
y articulas las respuestas más sonoras
cuando ves tu mano que se dibuja por encima de la mía.

Me acerco a ti definitivamente
porque reconozco la diferencia
entre el paraje y el laberinto,
entre la luz de artificio y la claridad meridiana.
Tú le das el viento y el sol
a la selva y al bosque que llevo dentro.
Has sabido guardar todos los frutos
para el día decisivo.
Y hoy sientes a esa mañana tocando la puerta,
caminas en la cuerda de la valentía
porque cuando estoy contigo
escuchas el mismo latido
distintivo,
inconfundible,
rotundo y hogareño
en la raíz de tus entrañas
y en la sustancia de las mías.

Una marca que persistió al silencio
a la noche,
al miedo,
al error repetido
me llevó a ti de nuevo.
No pudimos más que rendirnos.
¡Feliz derrota de las necedades!
Vulnerabilidad total y declarada
en el instante del Morro en mis ojos,
en el lienzo de tu boca y
tu mirada titilante
con el temblor del iris de la mía.
Dos conciencias que calladas confesaban lo que a gritos ya sabían.

Yo quiero beber de tus ríos,
traspasar tus veredas,
vestirte con orquídeas y girasoles,
humedecer tus valles donde el Sol se queda quieto
y darles a comer el pasto perenne
de mi boca.

Para existir plenamente uno en el otro
nos llamamos,
nos retamos al diálogo.
Quiero que me toques
y me peines;
cocinarte y
estremecerte cuando me estremeces.
Tú lo quieres cien veces más
y yo un millar.

Queremos todos esos años
de deseo abstracto
de recuerdos taciturnos
de vida sostenida en la memoria
convertidos en el diario esfuerzo de ser uno con el otro,
todos esos días morfeados en el hierro del amanecer
y transformados en el tenaz alimento
ora dulce
ora firme
de aprendernos muy juntos en el secreto de la noche,
de conversar abiertamente de día con la faena acrisolada,
de esperar en el cansancio del otro,
de crecernos en el roce de los afectos y las ideas,
y de recrearnos en el poder de tu vientre con mi vientre
sumarnos, multiplicarnos infinitamente
para que este viento
perdure como mi sangre quiere permanecer en tu sangre
y mi arcilla en el altar de tu cintura.

October 4, 2008

Amanecer

Filed under: Poesía
Y el vacío –que no Kanchenjunga– tomó
forma en el Caribe profundo.
El canto del coquí
es el eco de su voz.
Un nuevo sol de coco se levanta.
La noche de coquís
duró diecisiete años.
Tu rostro y tu silueta dibujados
con el polvo
con el viento
en la memoria de mis manos,
mi memoria grabada en tu memoria.

Te dejé una cajita
dentro
escondida
inviolable.
Vengo por ella
para mostrarte
su secreto,
para desvelar
el camino,
la fuente,
el alimento
que nos lleva
del otro lado de la vida.

September 16, 2008

O guardador de rebanhos

Filed under: Poesía

Hoy –y supongo que durante mucho tiempo– mi corazón apartado y sereno vibra y refleja las palabras de Alberto Caeiro.

Não tenho ambições nem desejos.
Ser poeta não é uma ambição minha.
E’ a minha maneira de estar sòsinho.
No tengo ambiciones ni deseos.
Ser poeta no es ambición mía.
Es mi manera de estar solo.

September 9, 2008

Un solo lado

Filed under: Poesía

Estaba vivo
con esa gracia infame de alcatraz
y vi del otro lado
el fondo infame
el manto atroz
silencio en avanzada.

Ninguna palabra mía podía dibujarse,
como una sombra percibían el lugar que yo ocupaba
ya no tenía forma
veía el mundo en caída libre
sin agua.

Un biombo separa la ignorancia
y el pudor es un perfume que
nos abre la puerta equivocada.
¿Quién es el dueño de los colores,
el señor de los engaños?
Nos tiene escondidos de un lado del biombo:
lánzame para siempre, escuché tiernamente.

August 24, 2008

Bolañismos

Filed under: Literatura

Además del loísmo, Roberto Bolaño en Los detectives salvajes utiliza dos o tres trucos bien montados, que atraen, que te mantienen con el libro o el PDF abierto.
Primero. Los personajes son desenfadados, incluso los que son más obsesivos parece que pueden olvidar algunos detalles sin importarles mucho. Hasta parece que se jactan de su mala memoria. Es una suerte de que les importa más la atmósfera de sus recuerdos que los recuerdos en sí. Eso gusta mucho en una novela para lectores de hoy. De verdad, no necesitamos más estrés. Al menos no cuando venimos a escoder un ratito para leer una novela en español en medio del caos (encantador, sí) de India. El espíritu ligero también se deja notar en la forma como los personajes se pueden quedar tranquilos ante respuestas esquivas o, incluso cuando no reciben respuesta a preguntas amables y hasta oportunas. Cuando narran, nunca expresan incomodidad, mucho menos enfado, por la intimidad o privacidad acentuada de algunos otros. Si no les contestan o lo hacen con un breve “no lo sé”, nunca se quejan. Yo quiero dominar, enseñorearme de esa cualidad. Tengo poco tiempo que ya me estoy tranquilo con esas respuestas, incluso de pronto, ya puedo hasta disfrutarlas ligeramente. Pero quiero estar seguro que ya siempre estaré sereno con ellas.
Segundo. Los personajes, que también son narradores –como indirectamente mencioné arriba–, gustan mucho de guardarse cosas para sí. Contestan algunas cosas a los otros personajes y se guardan algunas cosas para narrar su perspectiva. ¿Qué se habrán guardado exclusivamente para sí? Como siempre sucede con este tipo de técnica, después de algún número de páginas, el lector se siente mucho más cómodo que algunos personajes en la historia, más seguro, digamos. Esto también ayuda a neutralizar el estrés que cualquier narrativa imprime al lector. Leer una historia es muy parecido a regresar a ser niño, quizá por eso nos guste tanto leer novelas. Los niños nunca saben ni por qué están donde están ni por cuánto tiempo realmente estarán ahí ni exactamente dónde están relativamente con otros lugares donde han estado antes. Siempre se les informa el guión de su vida. Por eso es que una vez que dominan un nuevo lugar y se sienten cómodos jugando ahí y creando su propio micro-guión en ese escenario, no lo quieren dejar. Chingá, ya me adapté aquí, ya sé cuáles son los elementos con los cuales tengo que negociar e interactuar aquí, me estoy divirtiendo y ¿justo ahora quieres que me vaya de aquí? No, no me quiero ir. También por eso, me explicaba alguna vez un amigo casado con una sicóloga infantil, los niños gustan tanto de ver muchas veces la misma película o caricatura. Se la aprenden y entonces sienten que están en control de la situación. Un oasis de orden y poder en una vida caótica y subordinada. Pues así, Bolaño nos regala confidencias que nos dan un poco más de seguridad como lectores que, apostaría, varios personajes matarían por alcanzar. Sin embargo, tampoco lo arruina todo y puede mantener, al mismo tiempo, una tensión suficientemente atractiva para continuar pasando las páginas en busca de paz, del fin del laberinto.

Ahora sólo recuerdo esos dos. Si me vienen a la cabeza algunos otros, prometo compartirlos: aún no puedo ser tan esquivo.
También debo decir, mejor celebrar, que Bolaño tiene una capacidad creativa, una invención tan abundante como la lluvia del monsón. Y eso no es truco, eso es talento, genio, trabajo. No digo nada nuevo, pero quería decirlo.

Loísmo en Roberto Bolaño

Filed under: Literatura

Tengo que decir que me molesta el loísmo de Bolaño. Van tres que he notado (supongo que no he dejado de notar ninguno: soy abominablemente quisquilloso) hasta la página 256 de Los detectives salvajes. De otro lado, la novela me ha parecido buena. Aún no tan fuera de serie como para crear una nueva era en la narrativa latinoamericana (como lo hizo en su momento Cortázar y en su -otro- momento García), sin embargo, siento que algo grande va a pasar en la novela, no sólo en la historia de la novela (aunque eso también va a pasar, de eso no tengo duda), sino en la novela en sí, ¿me explico? Por cierto que la dupla Gárcía Márquez me parece muy parecida al binomio López Obrador. Es decir, parece que uno no puede nombrar a García sin decir Márquez porque los editores y quizá el mismo García se duelan de ello. Pero a todos los demás, tanto en la política como en la literatura, se les conoce por su apellido paterno. La oficina de comunicación del PRD no permite que a López se le llame así, sino López Obrador. Claro en su caso es aún más pedante, porque tampoco se le puede llamar Andrés López Obrador (para no hablar del imposible Andrés López o simplemente López, como se refieren a Calderón o a Fox o a Bush o a cualquier otro). No, o López Obrador o Andrés Manuel López Obrador, no más. Me gustaría que con esa lucidez y agudeza para hacer críticas en materia pública que en algunas ocasiones identifica a los lopezobradoristas, alguien se lanzara a contar cuánto nos cuesta en tiempo y dinero decir miles de veces en televisión y radio Andrés Manuel López Obrador versus Andrés López y todas las diferencias similares (no se me juzgue mal, yo aprendí, por un lado, a hacer estas reflexiones con los ejemplos que los lopezobradoristas han compartido entre los mexicanos, y por otro, otro Gabo –López-Calva, sí éste incluso con guión– me instó a pensar en algunos oximoron al día). Ahora bien, el caso de García, hay que decirlo, tiene una salvedad soberana, bien armada y con un appeal que hace callar fácilmente la observación: la gente le puede llamar –y lo hace– familiarmente Gabo aunque jamás haya cruzado palabra con él. Dicho eso, no deja de darme un poco de comezón esto del García Márquez en vez del García llano. Todo me fuerza a pensar que los directores de imagen consideran que apellidarse López o García no vende, al menos en política, periodismo (Gabo era periodista y desde ese tiempo, espero en bien de mi post, se le conocía como García Márquez) y literatura. Habría que añadir que ni en ebanistería, recordemos los muebles López Morton (que aunque muy probablemente son los apellidos de la familia no me importa, yo continúo con mi discurso). Pongamos algún orden aquí, está claro que la influencia de López en la decoración de los hogares mexicanos no se compara con la de López o García en sus respectivos intereses y por eso lo habíamos dejado de lado: en este post, faltaba más, sólo hablamos de asuntos de extrema importancia y si se puede, de urgencia notable también. En consecuencia –regresando a López, el político y García, el escritor– los mercadotécnicos agradecen a dios o la justicia que tan talentosos exponentes en su hacer, cuenten con otro apellido que les regale, política y bibliográficamente respectivamente, algunos puntos del márketshare. Está claro que si no les hubiera sonreído la suerte materna como lo hizo, literalmente estos artistas de la imagen podrían reclamarles, al menos, que qué poca madre.
Como iba diciendo, el loísmo de Bolaño aparece, en promedio, cada ochenta y cinco un tercio páginas de buena narrativa. (¿Por cierto, cómo se escriben con fluidez, para que no resulten pesados para un lector de buena voluntad, los racionales no enteros en español en medio de un texto en prosa? Carajo, qué complicaciones: me gustaría poner la expresión aritmética tal cual, pero se ve horrible. Por lo menos, esta vez, pude escoger una manera que no me causó salpullido. Se aceptan sugerencias). Volviendo a la cuenta de las ochenta y cinco un tercio páginas de Bolaño por cada evidencia de loísmo y dejando de lado que yo quisiera poder escribir unas, aunque sea un conjunto de ochenta y cinco páginas (regalándome el tercio) de buena narrativa, me gustaría preguntarle que por qué lo hacía, por qué. ¿Acaso fue un vicio peninsular que se le pegó y Bolaño no se dio cuenta? Lo dudo. ¿Será que se dio cuenta que comenzó a hablar y escribir diferente y le valió madres y hasta lo celebraba, como diciendo, sí pinches latinoamericanos en Latinoamérica, ahora hablo y escribo con algunas notas peninsulares y qué?, ¿o quizá lo hacía intencionalmente porque quería descubrir voces mediocres que, en vez de hablar del fondo amplio y la estructura explosiva de su novela, se concentraran en nimiedades que cualquier estudiante altanero de secundaria pudiera traer a la luz exponiendo el asunto como un tema de pesada erudición? Bolaño era capaz de esto último, ni duda cabe. Sí, cómo me gusta el humor de Bolaño, ora en sus textos, ora en su vida. A veces lo veo echado en un sillón riéndose de mí o de gente como yo. Por alguna razón, en el caso de él, me cae bien. Debe ser porque lo admiro. Caray, cuando alguien tiene la vida que tuvo Bolaño entonces se gana el derecho a decir en voz alta qué actitudes de algunos obedecen más a limitaciones y complejos que a otra cosa. Incluso se le agradece que se burle y que hable con claridad de ello. Inteligente y brillante seguro siempre lo fue. Pero lo que logró hacia el final de su vida fue esa rara y diamantina cualidad del equilibrio entre la burla aguzada y la prudencia política. Desgraciadamente (siempre cabe preguntar cuando uno dice desgraciadamente, ¿o afortunadamente?) no pudo escapar a la tentación de vivir una vida de novela, de ver sus propios días como parte de una historia (deja tú si fantástica o heróica, una historia narrable) donde sólo una enfermedad terminal puede vencer al protagonista, nadie más. Bolaño no hizo nada, o mejor dicho, no hizo todo para conseguir un hígado sano antes de que fuera demasiado tarde. Casi adivino que él mismo se debatía entre seguir el guión de la biografía en la que ya había invertido casi 50 años o hacer algo para echarla a perder. Casi lo imagino contestándose en términos de comparaciones sobre las líneas de tener una vida intensa (aunque quizá corta) y literariamente acabada o una donde la tensión se relaje y, peor aún, se distribuya durante más tiempo. Esos antecedentes explican fácilemente el hecho de que desconozca su segundo apellido. Él es Bolaño, en todo caso Roberto Bolaño. Nada más. Nadie menos.
(Con ese final me veo obligado a tomar un riesgo innecesario y desbalancear aún más el post: añado un caso que parece comprobar mi teoría sobre la imagen de un artista o político en referencia a sus apellidos: Gómez Bolaños. ¿Por qué Chespirito no es Roberto Gómez, sino Roberto Gómez Bolaños? ¡Chespirito, por dios!).
(Aclaración no pedida, acusación manifiesta, toma dos: López Calva es mucho más divertido que los otros ejemplos. López Calva ha servido en numerosas ocasiones para vertir humor y/o creatividad lingüística y folklórica (albur). Nada más considere las siguientes variaciones a un tema poblano: lopezcastes, lopezculpas, lopezcantas, lopezkywalker ó lopeskywalker, lopezcagua. ¿Lo ven?, no todo cae en el mismo cazo. Ojo con las semiótica de Sanborns, simplista y estereotípica, que ni es semiótica y representa un serio un peligro para el juicio y la fama).

August 23, 2008

Wordle cloud

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Cloud

Tip tomado de b3co.

Noche ilegal, noche en India

Filed under: India

Es una pena que en India las noches sean ilegales. Ni vender biryani de huevo es legal aquí después de la una de la mañana. Sólo en los hotelones se vale tener coffee shops abiertas toda la noche. Entonces, me veo forzado a venir a estos lugares de mármol. Silos que no me dejan respirar bien a la India que más me gusta. Como me dijo un alemán esta noche mientras oíamos a una cantante extraordinaria de jazz, este hotel es como cualquier otro en cualquier otra parte del mundo. La cantante india no lograba proyectar el glamour que una cantante de jazz quisiera para equilibrar la voz y la figura. La voz era redonda; caramelo y pimienta, sugerente por demás. La comparación me la guardo porque no sería justa o al menos, no sería prudente.
En este mismo hotel, en el bar, te venden un café (illy, hacen la aclaración) por 350 o 450 rupias (80 ó 110 pesos). A cinco minutos, en una esquina venden café con leche bien azucarado por 3 rupias. En el coffee shop (déjenme, por Dios, seguir llamándole así) debe ser más barato que en el bar, porque no aclaran que sea illy ni te dicen sir por cada dos palabras que pronuncian. El lugar es encantador, pero está claro que me ayudaría a escribir mejor un lugar donde haya menos inversión extranjera directa.
Decía que las noches son ilegales en India. La policía se asegura que no haya comercio culinario después de la 1 de la mañana, sin mordida. Con mordida, no más allá de las 2.30 de la mañana. Ser escritor aquí debe ser difícil. Los escritores gustan de la oscuridad para escribir. No debe ser cierta esta frase, al menos no del todo, pero la escogeré para generar controversia la siguiente vez que esté aburriéndome en una conversación con más de dos personas, o cuando comience a temer que me voy a aburrir pronto.
De noche extraño el DF. Extraño las taquerías. Pero sobretodo echo de menos El Popular en 5 de mayo, su café con leche y esas enchiladas con salsa de chile de árbol a las 3 ó 4 de la mañana. En Andheri West el egg bhurji es delicioso y el biryani de huevo también. Es callejero, barato y todo lo que un bohemio-wanabe necesita para vivir contento. Pero no lo encuentras después de las 2 de la mañana. India me complace, me satisface del todo, excepto de 2.30 a 6.30 de la mañana. Justo la hora en la que escribo estas líneas desde las sillas casi-groseras que la inversión extranjera en India colocó aquí con wireless y buffet.

Narrativa

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Con toda la narrativa que he consumido, digerido en estos días, ya debería tener historias de sobra bien armadas de mi paso por India.
Las ganas de ser narrador en vez de poeta me vienen de recién. Hasta puedo decir que me siento raro diciendo que quiero escribir prosa. Quizá todo sea por mi pasión por mimetizarme. A ver, hay que dejar claro que es diferente mimetizar que mimetizarse. Eso queda mucho mejor cuando uno viaja. Yo me hago otro y me pierdo. Ser todos para no ser nadie cuando viajo. ¡Qué frase más cursi! Bueno, ni yo sé bien qué hago viajando.
Y tampoco sé si decir que me gusta leer más poesía que novela. Cuando comencé a leer, quiero decir, a leer de de veras, yo leía novela. Creo que es un comienzo más bien común.
La poesía como pasatiempo de un villamelón la tomé al terminar la universidad. Cuando dejé la vocación por el Opus Dei. Digamos que de fascista a lector descuidado de poesía. Así lo digo aunque no sea cierto. Cuando yo dejé el Opus Dei me la pasé leyendo ensayo. Necesitaba ideas poderosas que limpiaran, que removieran el moho que las ideas recalcitrantes de Barbastro habían dejado en mi conciencia. La poesía vino un poco después. Mucho después me entusiasmé por las biografías. La de Wittgenstein ha sido la que más he disfrutado.
¿Habrá quien que a la pregunta de y tú qué lees, responda yo leo la wikipedia, así directo y desfachatado? Yo creo que sí. Incluso creo que no se requiere tanta ligereza para articular una respuesta así. Todo tiene que ver con mis prejuicios.
¿Por qué no duermo?, ¿por qué invento que tengo que mantener mi blog y no dormir? Me duele el ojo izquierdo, creo que ya debo tener un derrame, pero como sea, no me voy a la cama. Prefiero estar en este lugar de mármol y consumiendo tanto café como mi estómago logre soportar. Son las tres de la mañana. Veo a la primera pareja besarse a plena luz artificial en un coffee shop en 6 meses de estar en India. Bien valió la pena la espera y la vigilia. Hoy no tomé chai, sólo café.

August 16, 2008

India, tercera llamada.

Filed under: India

Namaskar.
En este tercer viaje ya he hecho dos cosas importantes que no había hecho en India: viajar en los trenes locales de Mumbai e ir al cine a ver una película bollywoodense. El tren local no fue gran cosa. Me gustó ver a la gente ahí, el ritmo del tren, el bochorno, las sonrisas cuando saco fotos. Sin embargo, a decir verdad, tampoco encontré gran riqueza en la experiencia: íbamos Sunil, Prafull, Kshitij, Mahendra y yo hacia un bar en el sur de Mumbai –Leopold’s–. Un lugar al que fui en alguna ocasión anterior.
Pero regresando al tema del tren local, si quiero alguna emoción y alguna experiencia sin protección de mis amigos maharashtras, tengo que ir solo. Sí, tendré que encarar el ligero problema de que prácticamente todos los señalamientos están en hindi, usando devanagari como sistema de escritura. Ir solo es un poco aventurado pero es justo lo que, si estás a 16,000 km de casa quieres hacer. La gente en la oficina me dice que no vaya. Me repiten eso porque les da miedo que me asalten o que me pierda. Son muy gentiles, de verdad. Creen que quizá me sorprenda algún carterista o algún tipo de ladrón de ese nivel: si vieran el entrenamiento que uno recibe en el metro de la Ciudad de México. Por otro lado, lo de perderme no me preocupa. Regresar es muy fácil. Los departamentos en los que estoy viviendo están muy cerca del aeropuerto y cerca de una vía rápida. Cualquier taxi o rickshaw me puede llevar de regreso sin problema. Incluso, siendo sincero, me da un poco de pena no poderme perder de veras.

Ir al cine sí fue otra cosa. Kshitij compró los boletos a medio día. Antes de ir al cine fui de compras. Era Día de la Independencia y había descuentos muy buenos. Prafull me acompañó al Oberoi Mall –uno de tantos modernos, limpios, espaciosos malls que pueblan Mumbai. No llovía cuando llegamos. Tampoco había señales especialmente amenazantes en el cielo. Cuando salimos 70 minutos después de haber llegado estaba lloviendo a cántaros. Nos mojamos pero llegamos a tiempo al cine. Kshitij tardó un poco en llegar. Sunil ya nos esperaba. La primera sorpresa fue que los boletos son numerados, con asiento numerado como en el teatro. Ellos dicen que está muy bien porque está bien organizado. Yo digo que les generan la impresión de ir a un espectáculo, más que una función repetitiva. La película, lo sabía –yo mismo escogí el filme– fue un churro bollywoodense, pero quería ver en pantalla a la misma pareja que me atrajo por vez primera al cine de Bollywood: Akshay Kumar y Katrina Kaif. Vimos Singh is Kinng. Es paradójico pero lo más emotivo de mi experiencia en el cine sucedió antes de que propiamente empezara la función. Antes de pasar la película ponen el himno nacional con la bandera en todo lo ancho de la pantalla. La gente se pone de pie y canta. Sí: ¡canta! Es decir, uno entiende que la gente pueda seguir con los labios la letra del himno. Pero que canten como para que se oigan sus voces, eso sí me conmovió. A los que me conocen no les sorprenderá que terminé con muchas lágrimas en los ojos estando ahí parado.
La película tenía todo lo que esperaba: canciones, bromas del nivel del Chavo del 8 (pastelazo, tropiezos, etc…) una y otra vez, historia de amor improbable que termina realizándose y algunos discursos conmovedores. No entendí palabra por palabra nada. Las películas están habladas en hindi y no hay subtítulos (¿como para qué habría si la gente habla hindi?). Pero entendí toda la película porque es obvia. No me sorprendió mucho, pero no dejó de llamarme la atención que la gente se riera con las bromas del Chavo del 8. El otro punto es que las películas tienen intermedio. Sí, lo escribí bien: las películas. En el momento donde el enredo está en su cumbre, ahí la película se detiene y el máster original dice: “Intermission”. Me recordó (como muchas cosas en India en términos de infrastructura y de moda –más sobre eso en algún post en el futuro cercano) al México de los 70 y principios de 80. Me encantó ver el tipo de golosinas y botanas venden en el cine (aunque sí hay palomitas).

Después fuimos a cenar Sunil, Kshitij y yo a un lugar de biryani en el norte de Mumbai. Estaba decente, pero era la víspera de mi visita a Hyderabad y mi corazón está puesto en ese tercer biryani vegetariano de Gufaa en Basheerbagh. Por cierto, estoy en Hyderabad ya y a punto de ir ahí. Ya les contaré si sigue siendo mi lugar favorito.

July 24, 2008

Elocuencia gráfica

Filed under: kanchenjungas

Una imagen dice más que mil palabras.

July 18, 2008

Río

Filed under: Poesía, kanchenjungas

Y creamos,
Kanchenjunga,
con las palabras
que nacieron de las manos
un río rojo
alimento del silencio,
sonrisa de la muerte,
oscuridad de la memoria.

Fondo manso y
dolor que bebemos sin decirnos.
Cargamos el subsuelo
que lo sostiene
obstruyendo
su caída de acero.
Volverá a caminar
en el futuro incierto.

Hay noche
en sus aguas.
Secreto de rocas-camaleón
en nuestro deseo
ahogado, callado.

Cruzó un río por nuestra boca.
Manantial
nacido de nuestras entrañas
alimento de jabalíes,
instrumento de nuestra herida.






















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