Gustavo Muñoz - justavo, kanchenjungo, zipi

May 8, 2005

Amor no según Arrieta

Filed under: Amigos, Personal

Sobre el post de mi amigo Roberto Arrieta tengo algunos comentarios y diferencias.
Yo creo más en defender la vida. Se me hace más honesto y más palpable. El amor es un concepto muy complicado. A veces significa tomar decisiones que a NADIE conviene. Mejor tener en cuenta qué es lo más saludable. A veces sí se encuentra que el amor es lo más conveniente entre dos, pero a veces lo más conveniente entre dos o más no es el amor, sino la diversión, la experiencia, el experimento e incluso el uso mutuo. Ya parece que el amor es el sentimiento adecuado o incluso posible entre adolescentes. En esa época es justo cuando vale la pena la experiencia, aprender de uno, conocer nuestros límites…

A veces la gente confundida por ese lugar casi divino que se le da al amor, no puede ver que su relación es destructiva o que tampoco es que sea para todos. Roberto invita a ser Feliz a los lectores. Vaya, qué novedad. Y la receta: el amor. Híjole, la verdad se me hace muy barato. ¿Y cómo amo? ¿Qué es eso? ¿Cuándo soy capaz de amor? La verdad es más palabrería y generación de mitos que realidades, faltan todas las respuestas. Hay gente que puede ser feliz sin amar… o por lo menos hay que dar chance a esa posibilidad. Igual no nos agrada ese tipo de gente y justamente por ese tipo de asuntos se les condena y se les tacha de antisociales. Pues sí, puede que lo sean, pero eso no nos da el conocimiento real de saber que ellos no pueden ser felices. Justo aquí es donde el respeto por el otro tiene lugar. Cuando respetas formas muy distintas a las tuyas para ser feliz. Dicho sea de paso, ahí es donde siempre el cristianismo falla a sus principios de amor al prójimo. Donde siempre niega ese tema tan medular para su ideología. Como apuntó en su momento Octavio Paz, el cristianismo lejos de amar al otro, siquiera de respetar al otro, más bien o lo convierte o lo destruye. Por lo menos eso ha sido la historia más repetida. Quizá hoy día no pase tanto como antes, pero sólo es cuestión de falta de poder, si lo tuviera como antes, seguro lo haría. Y esto porque está convencido que sólo hay salvación por su camino… es decir, los hombres sólo pueden ser felices, realmente felices, siguiendo su camino.

Regresando al tema, para mí la receta a la felicidad, si me atreviera a vociferar grandilocuencias (como muchos se atreven en nombre de conceptos de tan buenas familias como el amor desinteresado), sería el amor propio. Antes de cualquier cosa quererse, conocerse y saber qué es lo que más nos construye. Antes de confundirse ante conceptos tan gigantescos como nos los muestran, hay que amarse a uno mismo… a dar la propia comodidad por uno mismo, por nuestra propia superación. Ahí, justo ahí, reside la valentía y la honestidad.
Como dice Savater, el librepensador tiene la opción de decidir su querer-ser. El ser está dado, ya existimos o por lo menos (para los más empíricos, primos de Berkeley y Hume) tenemos ya la percepción de que existimos. El deber-ser se presenta como un reto para el hombre que tiene en un lugar privilegiado a su propia ética. Para otros, los que no son librepensadores, ya les es dado también… tienen sus normas y sus pecados. El que les dio el ser también les dio el deber-ser. Sin embargo, el librepensador tiene que construir su deber-ser y cómo lo hará: a través de su querer-ser. Y para decidir bien qué uno quiere, cómo uno se va a construir, más vale quererse y quererse bien.

Amor desinteresado, vaya concepto amorfo. Si alguien me dijera eso, que me ama desinteresadamente, la verdad desconfiaría mucho. Mejor que me diga que sí le interesa, que realmente se siente muy contenta y mejor al estar conmigo y que por eso está aquí. De otro modo, qué cosa más desconfiable!!

Por otro lado, tampoco quiero que se interprete que estoy en contra del amor. Pero lo estoy como un camino más en esta vida. Yo amo a mi esposa y a mi hija. Practico el amor todos los días con ellas y lo hago porque creo que así soy mejor hombre y soy más feliz. Pero estoy seguro que si algún día no lo pensara, entonces dejaría de hacerlo. Sin embargo, como ahora las amo, la verdad dudo mucho que me pase eso. En realidad, cuando uno ama, uno no puede imagar que acabará algún día. Y esto es lo que me pasa con el amor que le tengo a mi esposa y a mi pequeña hija. Ahora se me puede cuestionar entonces sobre qué es amor o por lo menos qué quiero decir cuando digo que amo a mi esposa y a mi hija. Creo que este concepto y la palabra amor tiene un significado privado en cada relación. Cada relación que se autodenomina amorosa llega a un acuerdo tácito o explícito de qué quieren decir con eso. Es un asunto como de complicidad. Pero no hay una definición que abarque todas las formas en las que se usa esa palabra. Unos simplemente lo dicen sin fijarse en un significado que implique compromiso, otros al contrario, llegan a decirlo después de que saben qué compromisos tienen entre sí y al decirlo vuelven a sellar ese compromiso mutuo. Esto es lo que pasa por mi corazón y mi mente cuando digo que amo a mi esposa y cuando la oigo decir esto. Con mi hija, la verdad es una extensión del estado de compromiso, atención y cuidados en el seno familiar. No tengo problemas en decir que la amo y volver a vivir que tengo un compromiso muy serio con ella y que me hace muy feliz convivir a su lado.

El amor al servicio de la vida y no al contrario. En general muchas mentiras empiezan enunciando esto justo al revés. Piensen en los “GRANDES” valores y veremos que parecieran que están por encima de la vida. Sin embargo, sólo porque hay vida hay juicios de valor. Sólo porque estamos vivos los conceptos tienen valor y deben tener valor para vivir mejor. Si en algún momento no pasa así, habrá que tirar esos valores. Con toda libertad, con la misma libertad con la que los hombres pusimos allá arriba a esos valores.

Y sí, también hay más satisfactores hoy día. A algunos de esos Roberto les llama de todo. Hay nuevas formas de relación entre la gente y no necesariamente genera dolor. Todo depende qué tanto entiendes las necesidades del otro y las tuyas. Y qué tanto no tienes broncas para satisfacerlas. Está claro que conviene mucho ir satisfaciendo de raíz estas necesidades y no estar a la vera de elementos destructivos (drogas, por ejemplo –que por cierto, no todas son adormecedoras de los sentidos… AL CONTRARIO hay muchas que más bien los alertan), sin embargo, en cierto momento de la vida puede ser lo más conveniente estar cerca de ese peligro.
Es como la gente que quiere estar en el frente de guerra, porque desea una transformación radical en su vida y hay gente que la consigue y otros que mueren ahí. Lo mismo es con ese tipo de experiencias, también hay gente que lo que busca es entender sus límites o superarlos. Sí es riesgoso, pero hay gente que tiene que vivirlo para hacerse hombres y mujeres… y también hay gente que no le hace falta eso. El punto es que somos diferentes y es totalmente respetable el que no necesita eso y no toma riesgos, como el que los toma.
Sí, también entiendo que hay comportamientos destructivos. Sí, que a la larga no generan ningún tipo de crecimiento. Sí, hay ese riesgo, hay ese tipo de influencias. Pero estamos en este mundo para convivir con él, para aprender a sobrevivirlo y a disfrutarlo. No a hacer nuestro propio mundito, sino a entender por qué el mundo está así. No sólo a condenar a los que hacen el mundo menos agradable, sino a entender que parte de uno mismo tiende a ello y hay que aprender a satisfacer o educar esa parte de uno.
El sentido de la vida… híjole, qué cosa más complicada. Sí, unos lo verán en la codependencia, otros en el amor y en hacer más felices a unos cuantos, justo porque eso nos produce muchísimo placer. Pero otros tienen ideas muy distintas de tener un sentido en la vida… y son válidas. Puede ser que quieran trascender gracias a su trabajo, a sus descubrimientos, a sus discusiones… y no amar a alguien en particular. Hay muchos caminos para darle un sentido a esta vida. Lo que queda claro es que la vida no tiene un sentido a priori. No es cierto que “nacimos para tal o cual cosa” o “estamos hechos para equis cosa”. Estas frases moralinas no son más que un efecto de una ideología totalitaria, donde se cree que se tiene la verdad sobre el sentido de la vida humana. Yo creo más bien que uno tiene la tarea de darle sentido. Como dijo un existencialista francés: el sentido de esta vida es darle un sentido. Así que atreverse a decir que el sentido de la vida está en el amor, lo veo otra vez muy atrevido, muy presuntuoso.

UPDATE:
Me comenta Roberto sobre este post:
“Creo que cuando estás, lo que estás haciendo es amando … el problema es que eso se puede acabar… por que creo que el amor es volutivo, por lo que hay que estar convencido de ello. A veces creo que hay que convencerse… es decir, a veces te levantas, con ganas de ni siquiera ver al amado … pero eso es un estado del sentimiento… no una forma de vida…. por lo que creo que estamos hechos para vivir así… si no vivimos así, no seríamos felices… yseriamos solamente unos animalitos, hechos para sobrevivir”
Justo este tipo de cosas me dan mucha pena. Justo es esta falta de respeto por otras opciones y elecciones de vivir la vida humana lo que me apena. Como digo arriba, hay tantas maneras de vivir esta vida… ¿por qué tiene que ser a través del amor?
Y sobre el asunto de que “se puede acabar”, sí, estoy convencido de ello y por eso hay que practicarlo. Es por eso que no creo que “el hombre esté hecho para el amor”… más bien creo que el amor es un estado muy placentero y que es una decisión muy inteligente saber conservarlo durante toda la vida.

3 Comments »

The URI to TrackBack this entry is: http://justavo.blogsome.com/2005/05/08/amor-segun-arrieta/trackback/

  1. Incluso , asi, creo que al final del dia, el HOmbre esta hecho para el amor, para poder darse totalmente a otro…. Gracias por el post. Un abrazo

    Comment by Incluso en estos Tiempos — May 8, 2005 @ 12:41 am

  2. Creo que hablar de falta de respeto de otras opciones, es un poco generalista. Y todas las generalidades pueden ser un error. Creo que al hablar de animales, no es falta de respeto. Respeto cualquier otra forma de vida, es solo hablar de algo que es diferente y en el caso de los animales y el amor, Creo que no lo tienen.

    Comment by Roberto Arrieta — May 8, 2005 @ 1:15 am

  3. Cuando dices: “seríamos solamente unos animalitos, hechos para sobrevivir”, dificilmente se te creerá que no hay un tono peyorativo. El problema está en el diminutivo y en el “solamente”. La verdad no, no seríamos solamente unos animalitos. Somos seres humanos, simplemente diferentes de forma de pensar y vivir que tú. Y eso claramente no nos inhabilita de ser felices.

    Comment by justavo — May 8, 2005 @ 5:04 am

RSS feed for comments on this post.

Leave a comment

Line and paragraph breaks automatic, e-mail address never displayed, HTML allowed: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>























Get free blog up and running in minutes with Blogsome
Theme designed by Hadley Wickham