Gustavo Muñoz - justavo, kanchenjungo, zipi

August 2, 2005

El país de uno, por Denise Dresser

Filed under: General

Hace tiempo leí este artículo de Denise Dresser, politóloga, internacionalista, investigadora, periodista y ciudadana activa e indignada. Fue publicado en el periódico Reforma el 3 de enero de este año. En su momento me conmovió y hoy que lo volví a encontrar pensé que valdría la pena compartirlo aquí en mi blog. Es un texto que todos los mexicanos deberíamos de menos leer, sentir y pensar.

El país de uno

Por Denise Dresser

Alguna vez, el periodista Julio Scherer García le pidió a Ernesto Zedillo que le hablara de su amor por México. Le sugirió que hablara del arte, de la geografía, de la historia del país. De sus montañas y sus valles y sus volcanes y sus héroes y sus tardes soleadas. El ex Presidente no supo qué contestar. Hoy es probable que muchos mexicanos tampoco sepan cómo hacerlo. Hoy el pesimismo recorre al país e infecta a quienes entran en contacto con él. México vive obsesionado con el fracaso. Con la victimización. Con todo lo que pudo ser pero no fue. Con lo perdido, lo olvidado, lo maltratado.

México padece lo que Jorge Domínguez, en un artículo en Foreign Affairs, bautizó como la “fracasomanía”: el pesimismo persistente ante una realidad que parece inamovible. La corrupción no puede ser combatida; los políticos no pueden ser propositivos; la sociedad no puede ser movilizada; la población no puede ser educada; los buenos siempre sucumben; los reformadores siempre pierden. La luz al final del túnel sólo ilumina el tren a punto de arrollar a quienes no pueden eludir su paso. El país siempre pierde. Los mexicanos siempre se tiran al vacío desde el Castillo de Chapultepec y no logran salir de allí. Por ello es mejor callar. Es mejor ignorar. Es mejor emigrar.

En México, como diría Elías Canetti, los pesimistas son superfluos y 2004 demuestra por qué. Éste es el año de los videoescándalos y la videoviolencia. De los maletines llenos y las reformas inexistentes. De los priistas robustecidos y los panistas divididos. De las primeras damas que quieren el poder y de las mujeres que abusan de él. Del sabotaje a Andrés Manuel López Obrador y del autosabotaje a sí mismo. De la sucesión adelantada y la política paralizada. De desafueros amenazantes y consortes que también lo son. Éste es el año de marchas que no van a ningún lado y de presidentes que tampoco lo hacen.

Vicente Fox se encoge en Los Pinos mientras Marta Sahagún no quiere que la saquen jamás de allí. El Niño Verde negocia un soborno mientras su partido vive de ellos. René Bejarano carga maletines mientras Carlos Ahumada los llena. El embajador ante la OCDE compra colchones y el erario los paga. Dos policías arden en Tláhuac mientras Marcelo Ebrard decide qué no hacer. Roberto Madrazo se apropia del PRI mientras su partido se lo permite. Crónica de catástrofes; crónica de corruptelas; crónica de personajes demasiado pequeños para el país que habitan.

El país de las contradicciones permanentes. El país de las máscaras que ocultan y las caras que sonríen. El país que produce a Marta Sahagún pero también a Marta Lamas. Que produce a Fátima Mena pero también a Fátima Fernández Christlieb. Que produce a Manlio Fabio Beltrones pero también a Rossana Fuentes Beráin. Que produce a José Murat pero también a María Rojo. Que produce a René Bejarano pero también a Julieta Fierro. Que produce a Roberto Madrazo pero también a Ricardo Legorreta. Que produce a Jorge Hank Rhon pero también a Jorge Volpi. Por cada tache hay una paloma. Cien palomas. Miles.

Frente a todos los motivos para cerrar los ojos están todos los motivos para abrirlos. Frente a las razones para perder la fe están todas las razones para recuperarla. Los murales de Diego Rivera. Las enchiladas suizas de Sanborn’s. Las mariposas en Michoacán. El cine de Alfonso Cuarón. El valor de Sergio Aguayo. Los huevos rancheros y los chilaquiles con pollo. La sonrisa de Carmen Aristegui. La medalla de Ana Gabriela Guevara. El mole negro de Oaxaca. Los libros de Elena Poniatowska. La inteligencia de Lorenzo Meyer. Los tacos al pastor con salsa y cilantro. El humor de Carlos Monsiváis. El mar en Punta Mita. Las canciones de Julieta Venegas. La poesía de Efraín Huerta. El Espacio Escultórico al amanecer. Cualquier Zócalo cualquier domingo.

La forma en que los mexicanos se besan y se saludan y se dicen “buenas tardes” al subirse al elevador. Las fiestas ruidosas los sábados por la tarde. La casa de Luis Barragán. Los amigos que siempre tienen tiempo para tomarse un tequila. La decencia de Germán Dehesa. Los picos coloridos de las piñatas. Las casas de Manuel Parra. Las buganvilias y los alcatraces y los magueyes. Las caricaturas de Naranjo y los cartones de Calderón. El helado de guanábana. La talavera de Puebla. Las fotografías de Graciela Iturbide. Los mangos con chile parados en un palo de madera. Las comidas largas y las palmeras frondosas. La pluma de Jesús Silva-Herzog Márquez. Las mujeres del grupo Semillas y las mujeres que luchan por otras en Juárez.

Cada persona tendrá su propia lista, su propio pedazo del país colgado del corazón. Una lista larga, rica, colorida, voluptuosa, fragante. Una lista que debe comenzar con las palabras de la chef Marta Ortiz Chapa: “Siempre me gustó ser mexicana”. Una lista con la cual contener el pesimismo; un antídoto ante la apatía; una vacuna contra la desilusión. Una lista de lo mejor de México. Una lista para despertarse en las mañanas. Una lista de Año Nuevo. Una lista para pelear contra lo que Susan Sontag llamó “la complicidad con el desastre”.

Porque el credo de los pesimistas produce la parálisis. Engendra el cinismo. Permite que hombres como Manlio Fabio Beltrones promuevan el juicio político contra los jueces de la Suprema Corte y nadie se lo impida. Permite que los partidos vivan del presupuesto público sin cumplir con la función pública. Permite que los legisladores no actúen como tales. Permite la persistencia del status quo. El pesimismo es el juego seguro de quienes no quieren perder los privilegios que gozan, los puestos que ocupan, las posiciones que cuidan. El pesimismo es la cobija confortable de los que no mueven un dedo debajo de ella. Es el lujo de los que rentan el carro pero no se sienten dueños de él.

Y durante demasiado tiempo, México ha sido un país rentado para sus habitantes. Ha pertenecido a sus líderes religiosos y a sus tlatoanis tribales y a sus colonizadores y a sus liberales y a sus conservadores y a sus dictadores y a sus priistas y a sus presidentes imperiales y a su intelligentsia y a sus partidos y a sus élites. No ha pertenecido a sus ciudadanos. Por eso pocos lo cuidan. Pocos lo sacuden. Pocos lo aspiran. Pocos lo lavan. Pocos lo enceran. Pocos piensan que es suyo. Pocos lo tratan como si lo fuera. Porque como dice Larry Summers, el presidente de la Universidad de Harvard, nadie nunca ha lavado un carro rentado.

Pero quienes saben que el país es suyo no viven con el lujo del descuido. Quienes han vivido años fuera de México saben lo que es andar con el corazón apretado. Lo que es caminar a pasos de pequeñas nostalgias y grandes recuerdos. Lo que es extrañar el olor y el sabor y la bulla y la luz. Lo que es querer tanto a un país que uno siente la imperiosa necesidad de regresar y salvarlo de sí mismo. Lo que es vivir pensando -de manera cotidiana- que los gobernados pueden y deben vigilar a quienes gobiernan. Que los partidos políticos pueden y deben reducir la violencia social y pavimentar la ruta democrática. Que la oposición puede y debe redefinir los términos del debate público. Que la clase política entera puede y debe fomentar la conexión entre la democracia y los ciudadanos. Que no es demasiado pedir.

Las soluciones están allí para ser instrumentadas. Las recetas están allí para ser aplicadas. Las reformas están allí para ser ejecutadas. Abarcan la reelección de los legisladores y la reforma política y la reforma fiscal y los juicios orales y la reforma a la Ley de Medios y la apertura de la televisión y la competencia en las telecomunicaciones y la lucha contra la violencia doméstica, entre muchas otras. Tanto por hacer; tanto por cambiar; tantos sitios donde amontonar el optimismo. El optimismo de la voluntad frente al pesimismo de la inteligencia. El optimismo de quienes creen que las cosas en México están tan mal que sólo pueden mejorar. El optimismo perpetuo que se convierte en multiplicador.

En El paciente inglés, Katherine murmura “nosotros somos los verdaderos países, no los límites marcados en los mapas, no los nombres de los hombres poderosos”. México no es el país de Andrés Manuel López Obrador o Santiago Creel o Roberto Madrazo. No es el país de los congresistas o los gobernadores o los burócratas o los líderes sindicales. Es el país de uno. El país nuestro. En el 2005 y siempre.

14 Comments »

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  1. Excelente texto, aunque la mitad de la tarea es leerlo la otra mitad es continuar aplicandose para sacar adelante este gran pais, gracias por compartirlo.

    JM

    Comment by jm — August 2, 2005 @ 5:30 pm

  2. ¿Verdad que vale la pena pensar en que las cosas pueden cambiar?

    Comment by Alejandro Escalante Medina — August 3, 2005 @ 12:56 pm

  3. Yo había ya leído este artículo hace tiempo. También lo había olvidado hace tiempo. Mis circunstancias personales me llevaron en estos días a tener la certeza de que “a este país ya se lo llevó la chingada“: ámonos para otro lado. Reposteaste el artículo en un momento muy oportuno para mi: gracias a Denise por haberlo escrito y gracias a ti por haberlo reposteado. Yo creo que voy a repostearlo en mi blog (no creo que a ella le importe).

    Comment by Joe — August 3, 2005 @ 6:23 pm

  4. Escribir esto siempre es bueno. Yo prefiero ver el México pequeño donde vivimos los que bajo ninguna circunstancia jugaríamos el juego maldito que jode a todos. Hay 2 EUA, 2 Europas, 2 Chinas y claro que que hay 2 Méxicos.

    Comment by Juan Román — August 19, 2005 @ 8:29 pm

  5. Me podran roporcionar el correo elecronico de Denise Dresse por favor?
    Gracias y saludos

    Comment by Federico — October 28, 2005 @ 6:29 pm

  6. He puesto ahora una liga al CV de la Dra. Dresser para aquellos interesados un poco más en su trayectoria.

    Comment by justavo — October 31, 2005 @ 1:12 pm

  7. hola como esta mira es toy muy interesado en sus articulos pero por pues me cuesta mucho un poco de trabajo de entender me gustaria que me explicara unos parrafos y si puede mencionarme a que se refiere respecto a este parrafo sin mas que decir mando un caluroso saludo gracias

    En México, la “ley” es para quien la pueda pagar. Para todos los demás está la cárcel. Para todos los demás está sentarse al lado del protagonista de la novela “El juicio”, de Kafka. Sentarse del lado perdedor. “En nombre de la ley y el orden. El túnel”.Denise Dresser

    Comment by xavier alayola — June 1, 2006 @ 1:24 pm

  8. Creo que habemos gente que deseamos luchar contra todo y todos por hacer de este pais un pais justo y creo que debemos de actuar desde nuestro puntos y algun dia nos uniremos hasta lograrlo, gracias a Denise Dresser, me gustaria algun dia conocerle en persona porque es una de mucha que realmente vale la pena y quiere a su pais

    Comment by Carlos — July 22, 2007 @ 9:49 pm

  9. Los comentarios y discursos de Denise D. me parecen verdaderamente atinados que solo salen de una persona que ama a México, coincido con ella en que somos un pais rico con muchos pobres. me gustaria conocerla en persona y saber si me puede apoyara para hacer una tesis en administración pública. Me felicito por tener una paisana como ella. atte. Claudia Riveros

    Comment by Claudia Riveros Elox — April 17, 2008 @ 1:11 pm

  10. Mi gus, has de saber que paso por aquí con cierta regularidad a leer y releer este texto, me fascina, mil gracias por cuando me lo recomendaste.

    Un abrazo.

    Comment by beco — April 23, 2008 @ 5:52 am

  11. a mi me gusta mi mexico, pero me asusta el mexico de todos,ya es 2008, y este mexico que ador ya es el mexico de mis hijos y una nieta, y me da pena haberles heredado un pais asi, un presidente que dice que todos comemos bien, una policia que anuncia en televicion sus LOGROS.
    Denisse, es un refrescante sabor de boca leerte y tenrte..gracias a gente como tu, como Carmen Aristegui y….?????bueno gracias

    Comment by lorena — October 11, 2008 @ 10:38 am

  12. Admiro de Dresser sus buenas intenciones, pero también creo que, si bien es una mujer que ama a México, su trinchera está, por mucho, lejos de la trinchera de quienes contemplan al país desde la orfandad y el hambre, luego entonces -pero esto no puedo imputárselo a ella, en todo caso es cosa del azar- su visión me parece limitada. Sin embargo, reconozco en el texto aquí publicado gran pasión, aunque -eso sí- yo me quedo mejor con un texto de Aline Petterson llamado “Me Duele mi País”, lo siento más certero.

    Particularmente, creo que en el país han ocurrido cosas terribles, pero también creo que ésto no es privativo de México si -como dice Katharine de “El Paciente Inglés” citada por Dresser- nosotros, las personas, somos los países y no los límites marcados en los mapas, entonces todo lo que dice el texto de Dresser queda automáticamente invalidado porque nuestra sociedad no queda definida por sus personajes políticos y las malas acciones de los mismos. Lo que sí -en todo caso- nos define es la forma en como reaccionamos ante lo que le ocurre al país y que, en colectivo, nos afecta.

    Y bueno, allí sí, allí sí creo que somos una sociedad verdaderamente ausente, borreguil, desvoluntariada. Tienen que llegar unos señores llamados “México Unido contra la delincuencia” para que masas enteras digan “¡Oh sí, vamos a vestirnos de blanco para protestar contra los secuestros!”, tienen que llegar las empresas rapaces con Azcárraga Jean como comparsa para que la población diga “¡Oh sí, pobres niños, cuánto sufren, démosles unas monedas para aminorar su dolor!” -lamentable que sea televisa y gentes del CCE quienes institucionalicen la ayuda en este país-.

    Ah, pero si sales a marchar a reforma para que respeten tu voto, eres un agitador, un descriteriado, seguro un flojo que está esperanzado a cambiar su caminata del ángel al zócalo por unos pesos.

    Y todo eso, todo eso que puede adjetivársete si realizas tal o cual acción ante tal hecho social, todo eso, señores, es definido desde y por los mass media: si diste moneda al teletón -según los cánones éticos de los lorettes de molá y los cyros gómez- eres, sin duda, un ser abierto, caritativo, en camino a la evolución; de otra manera, eres un resentido social. Si vistes de blanco contra la delincuencia amas a tu país, si no, eres un resentido social. Si, de manera legítima, pides un recuento de votos, eres un renegado. Ah, pero ni se te ocurra llamar “vende patrias” a quienes aprueban contrarreformas petroleras, el vilipendio es privativo de los “mass media” y la llamada “opinión pública” -ese fantasma mediático-.

    Me parece que tenemos en México menos problemas de los que en realidad creemos -menos en cantidad, pero no por ello menos profundos. No creo en el mito del primer y tercer mundo, para mí somos un solo mundo. Creo que en este país tenemos gente por demás capaz, brillante -en suma- fregona. Creo también que no siempre los elementos más valiosos ocupan los cargos estratégicos y, a cambio, dichos cargos son ocupados de manera discrecional por gente de parentela influyente. Creo que hace falta una limpia, una purga en varios de las esferas públicas e, inclusive, privadas.

    Creo que lo que hace falta es un nuevo paradigma ético, hombres y mujeres más honestos, más valientes, más juiciosos.

    El principal problema de este país, es un problema de doble moral, es decir, ponderar distinto circunstancias semejantes con arreglo a un juicio subjetivo. Ello es verdaderamente grave, ojalá tengamos la fuerza para advertirlo y la honestidad para remediarlo.

    ¿Cómo -desde mi óptica- podríamos remediar un poco todo esto? Con amor, con valores, con conocimiento, con pensamiento.

    La alegría es una cosa, pero estar todo el tiempo pensando en la novela o en el fútbol cuando las pruebas como PISA indican una incapacidad casi total de los más jóvenes de generar inferencias válidas y pensamiento científico, es un suicidio.

    Mi apuesta es por el pensamiento, por un sentido de pertenencia con todo tu entorno natural (primero localidad, luego país, luego mundo, luego Universo) y el consecuente respeto de lo que te rodea, pero también y en consonancia con una identidad más universal es necesario tener una conciencia nacional sólida ¿de qué otra manera se salvan asimetrías, costumbres, lengua, cultura, soberanía (supervivencia)?, apuesto por una visión ética de la vida, por la empatía, en todo momento, ante el sufrimiento del otro, porque nos despabilemos, abramos los ojos y nos demos cuenta que no es adecuando modelos económicos extranjerizantes y fallidos lo que hará salir adelante al país, sino con el trabajo diario, con la implementación -sin olvidar lo que ocurre hacia el exterior de nuestras fronteras- de políticas ad hoc a nuestras necesidades. Sí, tal y como lo han hecho países puntero en ciencia y tecnología.

    En fin, que México está allí, con toda su riqueza natural, tan lleno de colores, tan vivo, casi virgen y primigenio; lleno de almas palpitando por bienestar. Sólo hace falta que nos pongamos listos, que seamos nosotros quienes tomemos la batuta, que dejemos de ser ingenuos y dejemos de creer que democracia es igual a elección popular (de entre una lista de hombres que eligen entidades llamadas partidos) y que, por ende, comencemos a exigir cuentas a quienes gobiernan sin dejar de hacer -claro está- lo que a cada uno toca.

    Es pues, por lo pronto, doble el compromiso: el compromiso individual con nuestros anhelos y nuestra propia sed de infinito y el compromiso con el colectivo al que pertenecemos. Como elementos de un grupo no debemos de olvidar la importancia que tenemos en tanto suma de partes; como individuos, no debemos nunca dejar de soñar, de anhelar, de ser siempre aquellos niños inquisitivos que se preguntaban del por qué de todo. Pero como individuos es menester también tener presente que los límites de nuestra propia libertad están definidos por la libertad de los otros individuos.

    Eleutheria Lekona.

    Comment by Eleutheria Lekona — December 18, 2008 @ 8:51 pm

  13. Eleutheria,

    Muchas gracias por tu participación. Es emocionante ver un comentario tan rico y elaborado con tanto cuidado e intención.
    Ahora comparto mis primeros pensamientos a la luz de tus reflexiones.
    Creo que justo el mensaje de Denisse es justo que el país no es de ellos, sino nuestro. Y no veo por qué se tiene que invalidar automáticamente.
    Creo que un problema que tenemos en México es que no sabemos construir al lado de lo que otros construyen y pocas veces continuamos la construcción que otros dejan para la posteridad.
    Por qué invalidar este texto y no pensar, mejor, en la diversidad de opinión, que enriquece y madura a un pueblo. Es esta polarización en la sociedad civil la que nos tiene de rodillas ante los detentores del poder. Una sociedad que no sabe ver algún valor en el otro, sino que lo invalida (auntomáticamente) es una sociedad que no puede cobrar el poder que le pertenece.
    El texto de Patterson me gusta. Gracias a la referencia que compartiste lo conocí. Me gusta ese texto, pero no estoy de acuerdo con él en todo. Pero, ¿y eso qué importa? El punto es tener una sociedad diversa que piensa desde distintos rincones y perspectivas.
    Por cierto que quien está en las trincheras también tiene una visión limitada. Sí, su legitimidad no está en duda, porque justo lucha y porque ha sido víctima. Sin embargo, no es toda la visión y toda la realidad de México. Es decir, y este es el punto que quiero subrayar aquí: no es posible tener la visión global, la que lo abarca todo. Por eso es interesante tener y no invalidar a todas las posturas.
    Por eso, por tu pasión por México, por tu pasión porque otros participemos, conversemos, discutamos, dialoguemos, pensemos, sintamos… por todas esas cosas valiosas que percibo en tus palabras te agradezco tanto y seguro muchos otros mexicanos de hoy y de mañana también lo hacen y lo harán.
    Por último insisto, te agradezco que hayas pasado por aquí, por mi blog, a enriquecer el flujo de ideas.

    -Gus.

    Comment by justavo — December 18, 2008 @ 9:34 pm

  14. Vale, gracias por haber leído con atención mi post y ¿sabes? acepto absolutamente todo lo que me comentas. Tienes razón, tienes toda la razón… ¿Cómo podríamos -por ejemplo- sin disenso hacer una elección y saber que ésta es la óptima?

    Me has enriquecido, a veces a mí también me gana el subjetivismo, pero -créeme- si bien no comparto del todo la visión de Dresser, admiro el amor que tiene por su labor y en todo momento reconozco que -como parte de una sociedad plural- es genial y necesario que ella se exprese (nunca fue mi intención pretender invalidar su texto, sino sólo comentar que su última referencia invalida una visión de México erigida a partir de sus políticos que, me parece, es algo que indirectamente subyace en su texto).

    Ahora sólo falta que los de las otras trincheras vayan teniendo sus canales de expresión y en ello soy optimista, creo que se han dado grandes pasos a ese respecto, aquí está -por ejemplo- internet y considero -cabe recalcarlo- que para que se oigan otras voces no es condición necesaria que se supriman las que ya están (por malas que sean).

    Gracias.

    Comment by Eleutheria Lekona — December 18, 2008 @ 10:04 pm

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