Gustavo Muñoz - justavo, kanchenjungo, zipi

October 21, 2005

Un cambio de opinión

Filed under: Personal

Quizá suene raro el tema del que voy a escribir, se trata de horarios para tomar alimentos. Siempre me había parecido muy poco cómodo el horario que se maneja en USA para lo que ellos llaman lunch y dinner.
El punto es que por alguna razón las veces que me había tocado trabajar por aquí alguna temporada terminaba generando la forma de comer como en México siempre he comido. Sin embargo, en estos días en DC que he estado trabajando he comido con los horarios gringos y recibí una sorpresa que la verdad nunca me imaginé recibir.
Tengo que decir que los horarios de comida que usan aquí sí inducen, en alguna medida, la productividad de la gente. Se desayuna ligero, a las 12:00 se toma un lunch un poco más pesado durante 30 minutos y tipo a las 6pm se cena un poco más fuerte. En México típicamente la gente que trabaja también desayuna ligero aunque con cierto sentido de que no está bien. Luego como a las 12 la gente almuerza algo, pero a las 2pm la gente come durante 1.5 horas en promedio. Y desués ya tarde, no queda muy claro a qué hora, se cena.
En serio, trabajar con un desayuno ligero y llegar a las 8am a la oficina, luego a las 12 satisfacer bien el hambre en no más de 30 min te hacen muy productivo TODO el día. La jornada de trabajo no se ve interrumpida como sucede en México y NUNCA se siente pesadez durante el día mientras se trabaja. Finalmente la gente se apura para terminar de trabajar temprano (no más allá de las 6pm) para cenar con la familia después de la jornada diaria.
Realmente estoy muy sorprendido, pero sí prefiero comer con este horario si estoy trabajando.

Sin duda no soy un tipo que no sienta gran amor por nuestras tradiciones, en esto Andrea ha sido excelente guía. Sin embargo, si se trata de productividad en la oficina, mi opinión es que el horario gringo es mucho más adecuado que el mexicano. Además está claro que tienen manera de convivir más con sus familias, sin sacrificar la productividad.

October 4, 2005

Encuentro con el pasado

Filed under: Personal

Hoy me puse a escuchar música que hace muchísimo tiempo no escuchaba y que por largo tiempo fue de la música que más escuchaba.
Mi primer disco de música clásica fue uno que mis papás me regalaron cuando iba en primaria seguramente por haber sacado buenas calificaciones en la escuela. Fue la Quinta Sinfonía de Beethoven, dirigía Herbert von Karajan, grabada con la Filarmónica de Berlín en 1977. Más grande compré algunas otras versiones en CD, como las de Kemplerer y Bernstein, pero no tenía la versión que de niño escuché tanto. Hoy finalmente la compré. Fue como un contacto con la frescura que me envolvía en aquellos años.
Asimismo, tuve oportunidad de escuchar los conciertos para guitarra de Joaquín Rodrigo que también marcaron bastante de mi adolescencia. Rodrigo, junto con Gershwin y Rachmaninov constituyeron mi contacto con la música del s.XX en mis primeros 18 años de vida.
El tema que quiero enfatizar aquí más que cualquier otro sobre estas experiencias es el de la memoria. Me llama la atención la memoria que tenemos impresa en los sentidos directamente. Finalmente, cuando nuestro sentidos se exitan exactamente con los mismos elementos que mucho tiempo antes, nuestra memoria del ambiente y demás cosas relacionadas a nosotros cuando se imprimieron esos elementos vienen con una nitidez sorprendente. Es por esto que justo la música y los olores nos traen recuerdos tan fuertes, pues nuestros sentidos están exitados justo con lo mismo con que se generó el recuerdo asociado.

October 3, 2005

Error de Saramago

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En mis últimos textos he puesto claro el buen concepto en el que tengo a José Saramago. Sí, me cae muy bien y me gustan sus novelas. En general me gusta un hombre que se atreve a decir lo que piensa. Lo que me preocupa es alguien que diga sin detenerse a pensar. Y creo que en esa declaración hecha ya hace un par de años por Saramago pecó justo de hablar sin detenerse a pensar con calma.
Creo que actuó más como un fanático que como un pensador. Fanático en contra de un país capitalista y más poderoso que la comunidad palestina. Y no es que Saramago fuera anti-semita. Eso es algo que hay que aclarar. Saramago tiene (¿o tenía después de esta declaración?) amigos judíos viviendo en Israel, entre ellos escritores, periodistas y fotógrafos.
Comparar lo que hacían los israelíes con los palestinos a lo que los nazis hicieron con los judíos es simplemente ridículo. El contexto es absolutamente diferente, la historia de estos pueblos israelí y palestino en ese lugar que parece más polvorín que tierra, es muy larga y compleja (siempre habrá modos de interpretar los hechos a favor de unos y de otros); el asunto del holocausto es absolutamente unilateral y a todas luces insostenible –no hay un argumento, lejanamente sostenible que lo justifique. Esto no significa que ambos horrores no tengan cosas en común, pero las diferencias que son muchas más y más fundamentales hacen injustificable la comparación.
Creo que no soy el más apto para enumerar las diferencias que hacen ver que la comparación está totalmente fuera de lugar y proporción. Si tienes algunas, por favor, déjalas en tus comentarios.

October 2, 2005

Perdonando a Dios

Filed under: General, Amigos, Personal

Mi amigo Roberto Arrieta cuenta en su blog una historia muy conmovedora. En las circunstancias más abrumadoras –ayudando en la tragedia del 19 de septiembre de 1985– conoció y se enamoró a primera vista de la que hoy es su esposa. Por un lado está el terremoto, del que no menciona ningún elemento metafísico; por otro, haber conocido a Lourdes, sobre lo cual no se frena en su sed de ligar elementos paranormales (en este caso “la vida” como si fuera algo viviente).
Vaya qué gran comienzo. El detalle romántico y solidario es fuera de serie. Sin duda que algo así genera un mutuo compromiso por construir continuamente; por ver más allá de las narices de cada uno.
Yo no puedo dejar de lanzar la pregunta: ¿cómo agradecer a la vida haber encontrado al amor en medio de tanta muerte? Y por ahí, en el post de Roberto, están los comentarios típicos que comienzan a tratar de sacarle sentido a las desgracias, de insistir en ver la mano de Dios hasta en los momentos –perdonen la grosería– más jodidos de la historia humana. Como este comentario del cual saco un fragmento:

“Últimamente con estos sucesos, y con relatos como el tuyo, he aprendido en inglés la diferencia entre CO-INCIDENCES y GOD-INCIDENCES.”
Sobre el cual, mejor evito dar mi opinión y en cambio les invito a preguntarse: ¿no es más simple sólo encontrar que suceden cosas y ya?, ¿no es más sensato pensar que no somos tan importantes como para que algo del más allá o del más acá esté pendiente de regalarnos cosas, incluso en medio de tanta desgracia? Enhorabuena a tan dichoso matrimonio: su rebanada de felicidad es algo que todos sus amigos celebramos; el terremoto, de raíces tan inaccesibles para los hombres, es algo, como casi cualquier cosa, que se le perdona a Dios.
Otro amigo, excepcional compañero de trabajo, de una capacidad de análisis, consenso y productividad fuera de serie, pero sobretodo de una calidad humana de la que se antoja aprender de continuo, pasa por momentos complicados, por contrariedades que escapan a la voluntad humana. Ante esta situación, otro compañero de trabajo me dice que no tiene más que orar al Dios en busca de ayuda para este amigo común. Me parece esta actitud servil una de las más decadentes del hombre y no me refiero –no se me vaya a confundir– ni a la solidaridad entre los hombres ni al derecho que todos tenemos de profesar una fe y una religión, sino a la actitud lambisconera del hombre para el Dios. El supuesto es que ese Dios bueno y misericordioso permite esa desgracia, ¿ahora nuestra tarea es rogarle que ya no la permita? Es como un esclavo que a pesar de estar siendo golpeado por su amo, aún le ruega con la esperanza de encontrar en él a un amo bueno y misericordioso, apostando que estos momentos difíciles que le hace pasar, son sólo una especie de prueba, un entrenamiento para curtirlo en la gracia de saber vivir mejor. Es ridículo y decadente.
Sí, sí. Me dicen mucho que en la actitud de tener esperanza también está un saber sobrevivir mejor. Eso, sin dudar un segundo lo comparto. Pero ya caer, dentro de esas circunstancias, en el sinsentido de pedir, de orar, de rogar, me parece que carece de la más mínima gota de sentido común y está lleno de una desesperación que sólo puede estar satisfecha por despliegues tan lastimosos como ese.
Finalmente no puedo agregar nada a otras palabras de Saramago que nos comparte, un vez más, en sus Cuadernos de Lanzarote:
Los hombres, a Dios, le perdonan todo, y cuanto menos lo comprenden, más le perdonan.

77 años de Opus Dei

Filed under: General

Hoy, como todos los 2 de octubre desde 1929, se celebra un aniversario más de la fundación del Opus Dei (en 1928 no se celebró nada, pues fue justo cuando se fundó).
Podría decir muchas cosas. Podría hablar del mundito en el que viven y que se aferran en hacer vivir a todos los demás. Como aquel numerario que, justo para encabezar las celebraciones en México de la fundación, vino de España y al ver, en el camino del aeropuerto a una casa de la Obra, las típicas pintas en las paredes diciendo “el 2 de octubre no se olvida”, se aventó la puntada de comentar: “vaya que aquí en México la Obra ha ganado terreno, ¡bendito sea Dios!. Mira que ya tener pintas en las calles principales vitoreando la fundación es cosa nunca vista”. El numerario, me consta, hablaba en serio. Después ya se le aclaró la situación del país que visitaba.

Esta vez me limitaré a unirme a la voz de Saramago (honor que dudosamente merezco), que en algún sitio escribió el 23 de febrero de 1994:

Dios no necesita del hombre para nada, excepto para ser Dios.
.
Sólo agregaría, para celebrar la fundación de la Obra de Dios (traducción textual del latín Opus Dei) con un poco de acidez, que Dios no necesita del hombre para nada, excepto para ser Dios y hacer su Obra.

Sobre la Condesa

Filed under: General

Mucho se ha escrito con respecto a los últimos tiempos en la Colonia Condesa de esta Ciudad de México. Este título de últimos sin duda le viene bien, pues esta colonia fue fundada en 1902, es contemporánea de la Roma; sólo diez o quince años más joven que la San Rafael. Decíamos que se ha escrito sobre el tema, sin embargo, ese hecho no merma la intensión que este texto tiene de suyo.
Hoy me levanté con la energía suficiente para pasar otras buenas horas frente al ordenador, intentando que los planes de trabajo hechos al vapor no me dejaran, una vez más, muy mal parado frente a la gente de negocio. Decidí tomar el desayuno en algún restaurancito del área dominada por las calles de Michoacán y Tamaulipas, con toda la intensión de leer algunas páginas de los Cuadernos de Lanzarote –diario de José Saramago. Finalmente paré en Mamá Rosa’s del cual “Nueva cocina italo-mexicana” reza su conocido slogan. Más allá del típico (pero no menos errático) uso del apóstrofe, es su actitud la que lo coloca entre los restaurantes más condechis de la Condesa.
Sabía a lo que iba y la mañana comenzó de tal forma que tenía toda la intensión de fundirme con lo que viniera; de no corromper esa sensación de fluidez que de alguna manera dominaba mis sentidos. La chica que atiende a la recepción casi da al traste con mis intensiones, pues su desproporcional atractivo casi rompe el terso devenir del que estaba disfrutando. Casi dudo ahora, si con ese tipo de mujeres estos restaurantes pretenden apoyar la unidad familiar típica de un domingo: sin duda, ellos no trabajarían para el DIF. Finalmente, me senté sin mirarla mucho, sólo para resguardar mi bienestar sereno durante el desayuno. Sólo quiero aclarar que en otras circunstancias su presencia me hubiera alegrado el momento… ¡y de qué manera!, sólo que hoy no me apetecían ese tipo de abruptos encandilamientos.
Fue así como llegó, a su debido tiempo, el menú o la carta (no sé cuál preferir, aunque cuando vamos en grupo es más fácil y menos polémico construir el plural de uno que de otro). Aquí fue cuando dejé de vivir y dejar pasar los fenómenos sin mayor análisis. Ya no pude más y planeé este texto. A final de cuentas, esto de planear el futuro siempre introduce una tensión a la experiencia del presente. Mi plan de alejarme de cualquier tensión existencial, por lo menos durante el desayuno, cayó por su propio peso.
Nunca había desayunado en ese restaurante, sin embargo, ya había disfrutado de algunas comilonas. Y sí, ya me había parecido un tanto cargados y churriguerescos los nombres de la oferta de platillos, pero no había leído algo como lo que transcribo, al pie de la letra, del texto original:

Paquete Agustín Lara
Macedonia de frutas, yogurth, con granola y miel y jugo chico, con huevos Agustín Lara (tacos de huevo bañados y rajitas de chile serrano), incluye café americano (free refill)

Las itálicas son mías. Más allá de criticar el pleonasmo de la “macedonia de frutas”, pues macedonia sólo puede tratarse (según la definición que nos trae el DRAE) de una ensalada de frutas, se trata de un desayuno con sabores y colores cien por ciento mexicanos. Los huevos, les comparto más detalles, están sobre y bañados en frijoles. Sobre los tacos, además de las “rajitas” (nótese el diminutivo típico mexicano) también esparcen chorizo rojo y crema. Así pues sobre la cama de un café obscuro destacan los colores de la bandera mexicana. Creo que no tengo que insistir mucho en el contraste que genera la redacción de tan generoso anuncio (sin duda siempre bienvenido) de ofrecer, sin costo adicional, cuantas tazas de café (tipo) americano el comensal ordene.
Al principio pensé en criticar este espíritu condechi, pero luego caí en cuenta que el ímpetu crítico más que viniera de un fondo contra el cual yo estuviera casado, venía de mi frustración de pasar mi desayuno en santa paz. Después de recuperar un poco la tranquilidad perdida por este abuso de la letra impresa, volví a la interpretación que sobre hechos de este tipo hago y que me ha acompañado durante los últimos años.
No puedo estar en contra de algo que sucede, un poco, naturalmente. Mejor es sumarse para enriquecer; proponer formas para integrar más elementos a un fenómeno que ni el más audaz de los hombres (mucho menos yo) podrá frenar o prohibir. Claro, tampoco es para tanto alarde la expresión free refill en un desayuno que ofrece un restaurante que se especializa en la “nueva cocina italo-mexicana”. De pronto quise, para defender la expresión, pensar que esta práctica, que insisto, yo le extiendo los brazos en bienvenida, nos vino de los Estados Unidos, pero creo que no. Ya la ofrecía desde hace, por lo menos, veinte años Vip’s y Sanborn’s, que, aunque con nombres anglosajones, en aquellos tiempos sí estaban lejos de la influencia transformadora del marketing y el offering gringo. Y no, Vip’s y Sanborn’s no le llamaban a su producto “café americano (free refill)”… y creo que siguen sin llamarle así. Aunque si hoy, a diferencia de hace veinte años, un comensal le pregunta a cualquier mesera si hay refill, ella contestará, sin ninguna duda y naturalmente, que sí. Y de una vez aclaro, no es que yo esté en contra de que un pueblo sepa más de un idioma. Al contrario: estoy a favor, siempre y cuando ese pueblo sepa bien el suyo. Y así con el idioma como con otras muchas expresiones de una cultura. Vaya, soy un hombre que cree en la diversidad como opción, tanto para vivir una vida de riquezas, como para acercar a los hombres con distintas cosmovisiones.
No, el asunto del café no es para tanto, pero sí puede constituir un elemento visible de un fenómeno de proporciones mucho más extendidas que un simple menú en un restaurante de la Condesa: puede tratarse del asunto de la vida o de la muerte de las costumbres mexicanas en algunos sectores de la población; de la riqueza cultural que por falta de ese mismo ingrediente (cultura y educación) se puede perder para siempre, o por lo menos, convertir en pobreza cultural. Y no hay algo más decadente que una riqueza pobre, empobrecida.
La crítica lanzada con más frecuencia al espíritu condesa es justo ese sentido de la cultura fabricada sólo para ser consumida. Cultura que, más allá de una pintura de actitud y moda, no tiene mucho más. Es justo la preocupación de algunos, de que nuevas generaciones se vean confundidas por esta forma de vender y comprar cultura y que, al final de los días, no saboreen de mi desayuno más que lo cool del free refill de mi american coffe, y OK, esto sí lo comparto, un mucho de la citada recepción que, alegremente, nunca dejará de estar de moda.

October 1, 2005

New Dragon book

Filed under: Technology

According to Ullman site and Amazon there will be a new edition of the Dragon book shortly. Ullman just states that it will appear sometime in 2005 and Amazon is pointing to November, 15th as the shipment day.
Monica Lam, a very distinguished researcher in the area joins the author team for this edition.
The name of the book is 21st Century Compilers, and will become the third one in the Dragon saga books on compiler theory and techniques. The first dragon was green; the second one, red. Every geek in this world wants to know what color the dragon is for the next edition.






















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