77 años de Opus Dei
Hoy, como todos los 2 de octubre desde 1929, se celebra un aniversario más de la fundación del Opus Dei (en 1928 no se celebró nada, pues fue justo cuando se fundó).
Podría decir muchas cosas. Podría hablar del mundito en el que viven y que se aferran en hacer vivir a todos los demás. Como aquel numerario que, justo para encabezar las celebraciones en México de la fundación, vino de España y al ver, en el camino del aeropuerto a una casa de la Obra, las típicas pintas en las paredes diciendo “el 2 de octubre no se olvida”, se aventó la puntada de comentar: “vaya que aquí en México la Obra ha ganado terreno, ¡bendito sea Dios!. Mira que ya tener pintas en las calles principales vitoreando la fundación es cosa nunca vista”. El numerario, me consta, hablaba en serio. Después ya se le aclaró la situación del país que visitaba.
Esta vez me limitaré a unirme a la voz de Saramago (honor que dudosamente merezco), que en algún sitio escribió el 23 de febrero de 1994:
Dios no necesita del hombre para nada, excepto para ser Dios..
Sólo agregaría, para celebrar la fundación de la Obra de Dios (traducción textual del latín Opus Dei) con un poco de acidez, que Dios no necesita del hombre para nada, excepto para ser Dios y hacer su Obra.

Lo de las pintas es una excelente anécdota. Quién lo hubiera creído.
Comment by Alejandro Escalante Medina — October 3, 2005 @ 10:02 am