Encuentro con el pasado
Hoy me puse a escuchar música que hace muchísimo tiempo no escuchaba y que por largo tiempo fue de la música que más escuchaba.
Mi primer disco de música clásica fue uno que mis papás me regalaron cuando iba en primaria seguramente por haber sacado buenas calificaciones en la escuela. Fue la Quinta Sinfonía de Beethoven, dirigía Herbert von Karajan, grabada con la Filarmónica de Berlín en 1977. Más grande compré algunas otras versiones en CD, como las de Kemplerer y Bernstein, pero no tenía la versión que de niño escuché tanto. Hoy finalmente la compré. Fue como un contacto con la frescura que me envolvía en aquellos años.
Asimismo, tuve oportunidad de escuchar los conciertos para guitarra de Joaquín Rodrigo que también marcaron bastante de mi adolescencia. Rodrigo, junto con Gershwin y Rachmaninov constituyeron mi contacto con la música del s.XX en mis primeros 18 años de vida.
El tema que quiero enfatizar aquí más que cualquier otro sobre estas experiencias es el de la memoria. Me llama la atención la memoria que tenemos impresa en los sentidos directamente. Finalmente, cuando nuestro sentidos se exitan exactamente con los mismos elementos que mucho tiempo antes, nuestra memoria del ambiente y demás cosas relacionadas a nosotros cuando se imprimieron esos elementos vienen con una nitidez sorprendente. Es por esto que justo la música y los olores nos traen recuerdos tan fuertes, pues nuestros sentidos están exitados justo con lo mismo con que se generó el recuerdo asociado.
