Foto’s, D’Hogar
En el conocido libro Minucias del lenguaje de José G. Moreno de Alba, encontramos este pequeño artículo, originalmente publicado en el diario unomásuno.
De todos es conocida la inclinación de muchos comerciantes para usar, como razón social, nombres en idioma extranjero, particularmente en inglés, francés e italiano. Creo que en ello intervienen varios factores, desde nuestro consabido complejo de inferioridad hasta ingenuos mecanismos por los que se pretende obtener notoriedad y aumento de ventas.
A esta desnaturalización de nuestro léxico se suma, además, el abuso de grafías extranjeras como el posesivo inglés (’s) o el apóstrofo francés (’), muchas veces incorrectamente aplicados. En un enorme letrero de una fonda popular se lee: “Nacho’s: memela’ s, pizza’s, torta’s.” Debemos creer que no se trata de una muestra evidente de ignorancia de la más elemental gramática inglesa, sino simplemente de un muy dudoso sentido del humor. Quizá. En otros establecimientos menos corrientes, más propios de la clase media, se anotan también cosas como “Foto’s”, “Las uva’s” o “Che’s Agne’s”.
El apóstrofo, como cualquiera sabe, sirve para indicar “la elisión que antiguamente solía hacerse en nuestra lengua, y hoy se hace en algunas otras, de una vocal en fin de palabra cuando la siguiente empieza por letra de igual clase”. En francés, por ende, debe escribirse c’est, qu’il, l’homme, etc. Quizá también se deba a ocurrencias humorísticas la mayoría de los frecuentes usos indebidos de apóstrofos en multitud de razones sociales (en seudoespañol o en lengua extranjera) de todo tipo de establecimientos: “D’Gerard”, “D’Jaimes”, “D’Paris”, “D’Hogar”, “D’Betto”, “D’Betty’s”, “D’Katty”, etcétera.
Ojalá poco a poco puedan convencerse ciertos comerciantes de que el esnobismo ridículo y la ignorancia manifiesta no es precisamente el mejor medio de lograr la originalidad o el humor que conduzca a la mayor venta de sus productos. La originalidad, la elegancia y el humor pueden muy bien obtenerse del uso correcto de nuestra propia lengua.

Si, es cierto y es muy desagradable ver en anuncios cambios de nombres al inglés, o francés, y pasa también en productos de Software, mis amigos en la Universidad se reían cuando traducía los nombres de las diferentes tecnologías o productos, por ejemplo, “Visual Age” -> “La era visual”
Más recientemente “Firefox” -> “El zorro de fuego”
“Thunderbird” -> “El pájarao trueno”
“Bookmarks” -> “Marcadores”
Lo que es realmente desagradable es que parece que ya desapareció de la lengua la palabra contraseña, si me dices “password” no te entiendo, me lo tienes que repetir de nuevo.
Nombre de usuario o identifiación de usuario para algunas personas parece que es muy largo y han cambiado a “login”, en fin, ejemplos sobran. Yo no vivo en un país de habla española y ahora en toda comunicación que tengo escrita uso solo las palabras del español que están en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, así tengo la seguridad que mis mensajes podrán ser entendidos en todos los países.
¡Saludos!
Comment by Marco — November 18, 2005 @ 6:21 am
Mi punto particular de vista es que traducir los nombres propios sí está fuera de lugar, como Firefox. El producto tiene un nombre y habrá que llamarlo así. Digamos, si tú te llamas Jacobo, es probable que no vayas a querer que en Estados Unidos te llamen Jacob. Aunque en este mundo se ha visto de todo.
También hay que entender que el español, como toda lengua, se transforma y toma ventaja del contacto con otras culturas.
Más aún, la RAE ya tiene entre sus voces la entrada software, así como computadora.
Ciertamente contraseña es la forma española de password y vale la pena hacer uso de esta voz. A mí en particular me gusta mucho contraseña: resulta hasta novelesca.
Comment by justavo — November 21, 2005 @ 1:47 pm