De Dallas a Dulles
Hoy me dormí a las 2.00 AM y me desperté a las 3.30 AM. Mi vuelo salió de MTY a las 6.15, de modo que tenía que estar en el aigropuerto a las 4.15. Espléndidos horarios.
Lo único que me mantiene de buenas, ilusionado como un niño que cumple su capricho es que mi siguiente vuelo es de Dallas a Dulles. Soy tan simple en el tema de las palabras que esa simple cacofonía en el itinerario me contenta, ¿qué puedo decir?
Tengo una pregunta. ¿No les llama la atención eso de la frase: “estoy interesada en tu persona”? Es decir, ¿tenemos una persona o somos una persona? ¿Nos tenemos a nosotros o somos nosotros? Si nos tenemos a nosotros mismos, ¿quién detenta la propiedad?
Parece que nuestras pertenencias, como reflexionó Borges en algún poema, seguirán ahí (salvo destrucciones, tan magnéticas a los hombres) después de nuestra muerte. Ellas se quedan, nosotros desaparecemos por lo menos en la forma corriente de ser un humano (algunos dicen, nos vamos… detecto demasiadas suposiciones en esa frase). Yo creo que no tengo algo así como mi persona. Me gusta más pensar que soy yo o que tajantemente soy o, mejor aún, considerando que mi yo es la única experiencia de existencia que realmente tengo, puedo decir al unísono con el dios judeo-cristiano: yo soy el que soy.
