Nuevo lugar
Pensando en una mesera de alguna cafetería condechi, supuse que debería ver la forma de convencer que el valor que agrega es suficiente como para buscar una cafetería en París o en NYC. Buscar trabajo ahí. Esperar a que te llamen. Tomas el teléfono, alegas cientos y una boca. Sí, te dicen. No podían negarse. Tu foto y tu fama llegan hasta el Atlántico. Ahí se ahogó.
Un teléfono es como un truco para cambiar de lugar. “No me importa que no tenga teclas ágiles”, murmuró. Se contesta que te gustan las teclas y tocarlas ágilmente. Hay una cafetera a mi lado.
Loreto, sin la Peña Pobre. Baja California Sur. Sí, no es México para defeños. Estoy de acuerdo en el cuidado que hay que tener. Cambias de lugar. Es un nuevo lugar, pero tiene millones de años por ahí, de una u otra forma. ¿No te das cuenta que el nuevo eres tú?
Un barril donde guardo todas las palabras. Hay que guardarlas en papelitos que tú escribiste. No podemos ni queremos ser estúpidos y guardar el sonido. Ya estuvo de magia y efectos.
“No sabía que en Cuba existiera un lugar tan poético como La Bodeguita del Medio”, Agustín Lara en el 51. Ya parece. Antes de la Revolución había pobreza y poesía. No sólo eso. Fusil y sol.
Necesito agua. La misma que brota de mi cámara. No la piden, sólo la toman. Sonríen al pasar, como sucede con las galletas. Háblame.
