Mercado, López y Calderón
Patricia Mercado
Mi voto fue por Patricia Mercado, que me ha tenido muy decepcionado porque no ha salido a decir nada. Ha preferido la oscuridad, ha preferido el silencio ante un momento histórico para nuestro país. Es momento de soportar a las instituciones que nos dan la tranquilidad de ejercer la democracia. No querer pronunciarse, ni por las instituciones es un juego muy sucio, muy oportunista. Esperar a ver qué pasa para tener una posición es de lo más mezquino y cobarde. Espero que muy rápidamente cambie de actitud e incluso que pida una disculpa por haberse tardado en hablar con nosotros. Votamos por ella y no ha salido a decirnos nada. Es ridículo. Algunos amigos míos que votaron por López se avergonzaron, no de su voto, pero sí de su candidato en las primeras horas post-electorales. Por lo menos ellos tuvieron la oportunidad de ver a su candidato actuar después de haber votado por él; Patricia Mercado ni siquiera me ha dado esa oportunidad. Bueno, sí: finalmente su no actuación es al final de cuentas una actuación.
Actualización
Finalmente hoy en la mañana Mercado salió a decir lo que tenía que decir. Sólo me queda una amarga pregunta: Patricia, ¿por qué no saliste a decirlo ayer o el mismo domingo? Cualquier mensaje de una candidata a la Presidencia de la República defendiendo nuestras instituciones y en particular al IFE y dando un espaldarazo de confianza al proceso electoral nunca está de más y mucho menos en el momento histórico por el que ha estado atravesando nuestro país.
Andrés López
Me gustaría citar a Catón por aquí en la editorial del día de hoy, recoge mi punto de vista a la luz del comportamiento de López:
Las crisis de la vida hacen que los hombres se muestren tal cuales son. El domingo 2 de julio Andrés Manuel López Obrador tuvo una crisis de vida, y se mostró como es. Pensaron él y sus partidarios que tenían el triunfo asegurado. Citaron en el Zócalo a su gente e hicieron imprimir grandes cartelones que decían: “Fiesta de la victoria”. Pero se aguó la fiesta por algo más que por la lluvia: a la hora en que iban a celebrar haber ganado, AMLO y sus asesores ya sabían que los números del IFE favorecían a Felipe Calderón. Fue entonces cuando apareció López Obrador enseñando sus peores cualidades. Tanto en sus palabras ante la televisión como en el discurso que pronunció en el Zócalo se mostró violento, agresivo. “Exijo al Instituto Federal Electoral…”, dijo con prepotencia. Habló de “nuestros resultados” -no de “los resultados”-, y anunció que defenderá una inventada ventaja de medio millón de votos que nadie supo de dónde la sacó. Al decir todo eso se veía nervioso, desencajado. Ya se sabe que el que grita y amenaza es porque no tiene la razón. Tal parece que López Obrador piensa que el Instituto Federal Electoral es una dependencia del gobierno. Olvida que es un órgano de ciudadanos. Dicho de otra manera: el IFE somos nosotros. Cuando lo enfrenta en el modo arrogante en que lo hizo, a nosotros nos enfrenta.
Ciertamente, al día siguiente volvió a decir que había ganado por 500 mil votos con Loret de Mola, aunque comenzó a bajarle a su actitud de exigencia y prepotencia. Sin embargo, su proverbia ignorancia (en el mejor de los casos), ahora sobre Estadística, hizo que pudiera decir lo siguiente con respecto al IFE:
“Yo creo que debieron dado ayer el resultado, se habían comprometido a dar el resultado de una muestra de 7 mil casillas, y terminaron por no dar ningún resultado, (lo que me hace pensar) que estábamos arriba nosotros”.Y quiero decir algo, ser ignorante en este tema estadístico no es un detallito técnico para un candidato a la Presidencia. Después de que él anunciaba muy a menudo durante su campaña sus resultados de encuestas de intención de voto, después de leer en muchos medios otras encuestas que diferían entre sí, quizá hubiera sido suficiente razón para que alguien le explicara por qué suceden estas interpretaciones diferentes y tendenciosas, incluso de la misma encuesta. El tema del error. El señor nunca dijo de dónde sacaba sus encuestas y ahora resulta que no entiende el concepto del error en una encuesta.
Ahora bien, hay una segunda opción, bastante más desafortunada. Que el señor sí sepa de este tema, pero intente desacreditar al IFE desde cualquier argumento gris que pueda confundir a una población que tampoco es experta en Estadística. Hacer lo de siempre, abusar de la ignorancia de la gente para movilizar la opinión pública hacia sus convicciones y ambiciones.
Más adelante su actitud ya llegó a área de la responsabilidad y la cordura. Cuando comenzó a decir:
“Si tenemos nosotros pruebas que demuestren lo contrario, lo vamos a hacer valer. Cualquier candidato, cualquier partido tiene el derecho de revisar, eso es lo que vamos a hacer nosotros, sencillamente”.
“Si en el cotejo que hagamos, resulta de que no nos favorece el resultado final, yo voy a acatar los resultados del IFE”.
“Tengan paciencia. Nosotros vamos a estar siempre informando. Yo voy a actuar siempre de manera responsable, si perdemos la elección, yo voy a reconocer. Si ganamos la elección, aunque sea por un voto o dos votos, yo voy a defender el triunfo”.
Sin duda, me da gusto que López hable de esa forma y llame a la cordura y a la legalidad. Desde luego que tiene derecho a revisar casilla por casilla y yo estoy con él y con cualquier ciudadano que quiera defender el voto del pueblo de México. En esto, señor López, estaría con usted hasta las últimas consecuencias. Sobre decir que si usted ganó las elecciones desde luego respetaría su investidura, porque es el pueblo de México quien lo habrá puesto ahí.
Felipe Calderón
Calderón tuvo una oportunidad de oro este 2 de julio a las 11 de la noche para demostrar lo que había querido convencer a todos durante su campaña. Que él sí era una opción inteligente, responsable y segura para México. La desaprovechó. Eso quizá signifique que su mensaje tampoco es verdad. Yo no me lo creí, por eso no voté por él, entre otras razones.
Después de que López se llenó la boca de errores y transgresiones, Calderón tenía a su disposición el discurso del Consejero Presidente e incluso el del Presidente de la República para hacer añicos ante la opinión pública, la prensa nacional e internacional a López. Tuvo todo para lograrlo, estaba obvio, estaba ahí y no lo pudo ver, no pudo actuar como mejor convenía: tanto a México como a sí mismo, a su propia causa.
Justo esta falta de visión, de opciones, de criterio, es lo que me desanimó a votar por alguien como Calderón. Es lo mismo que pasó en la Secretaría de Energía. Sí, es verdad que lo que dijo fue un poco menos equivocado que lo que había dicho López, pero sólo por el detalle que nunca le exigió al IFE respetar sus resultados, sino al contrario, nunca puso en duda que los resultados que el IFE reportara serían los oficiales y él se apegaría a ellos. Sí, podremos decir que es más fácil decir eso cuando vas arriba en el PREP. Sí es verdad.
Justo por eso (además de otras cositas), Calderón para mí era un candidato que no valía la pena: cualquiera puede estar de acuerdo con los resultados si éstos te ponen arriba; sin embargo, y aquí estaba el reto, lo que no pudo es acatar la sugerencia del Consejero Presidente y llamar a la responsabilidad y civilidad a López. Sí, era un momento difícil, un momento de gran tensión, pero así es el trabajo y el día a día del Presidente de la República y justo en esas condiciones es cuando uno quiere ver a su Presidente tomar las decisiones correctas, las más convenientes. Calderón, definitivamente no pudo. Desde luego, al día siguiente ya dijo lo que debió haber dicho la noche anterior. Pero para todos es más fácil operar mejor después de un tiempo, a un Presidente se le exige decisiones rápidas, bajo presión y convenientes, con visión, con criterio. Además, dicha sea la verdad, tampoco era tan difícil ver que López ya se le había puesto de pechito.
Y repito, como lo escribí con respecto a López, si es el electo por los mexicanos, deseo que madure y que mejore, porque desde luego yo estaré con el Presidente que México haya elegido.

Concuerdo completamente con tu interpretación, lo que hizo AMLO fue sumamente irresponsable, pero de menos tenia “jiribilla”. Yo fui uno de los tantos que votaron por FeCal, y realmente esperaba que viera esa oportunidad, creo que fue el único que no la vio
Comment by Claudio — July 4, 2006 @ 5:15 pm