Gustavo Muñoz - justavo, kanchenjungo, zipi

February 19, 2007

Niñez adicta.

Filed under: Familia, Personal

Acabo de borrar tres versiones, tres fracasos de este post. A ver si me comporto con más decoro en este nuevo intento.
Sí, extraño a Camila. Recurrí a mis sonidos infantiles para sanarme. Mi música de niño, si bien me arroja nostalgia, no me hunde, ni me jode. Soy adicto a mi niñez. Soy adicto a la niñez de Camila. Ella con la suya, yo con la mía. Mi niñez, ñoña como pocas (de eso ya hemos hablado extensamente por aquí), me enloqueció sobre una base musical inusual. Al menos inusual para un niño sateluco cualquiera: Beethoven y Mozart básicamente; un poco de Brahms y Paganini; Pink Floyd y los extractos que venían en la colección-tipo-Aurrerá “La música más hermosa del mundo”; tuve también un par de cassettes de Cri-Cri; un disco de Winnie Pooh (el personaje más ñoño de Disney –cómo no me iba a gustar–… bueno ya no es de Disney, desde que perdieron la demanda esta semana) y el de Burbujas; finalmente, una versión de la Marcha Eslava de Tschaikovsky que no puedo olvidar. Todo podía oírlo cuantas veces quisiera en mi tornamesa portátil.
Esa fue mi primer adicción, mi primera “situación” intensa. Nadie me dijo nada o si me dijeron, hizo falta una buena retórica en el mensaje. O bien no llegó a tiempo, o quizá no había nada ahí que lo recibiera, nada, simple y selectiva cabeza-hueca. Luego viene una historia de adicciones y de nichos de intensidad. En estas condiciones, sólo queda escoger mejor las adicciones.
Esto no quiere decir que no me gusta ser adictivo. Sólo tiene que ver que hay que ser especialmente precavidos en estas circunstancias.
Estos días mi iPod ha recorrido exclusivamente el monopolio de mi primer adicción. Los sonidos recorren todo el laberinto interno donde mi niñez ha encontrado asilo. Espero que esa niñez no me enjuicie, no me llame a rendir cuentas. Prefiero mi niñez adicta que una niñez buscando enjuiciar a su adulto. Y no tanto porque me dé miedo que repruebe a dónde he llevado su vida (que por cierto también es mía). Sino por la pereza que me daría tener que explicarle lo que va a vivir durante años. Le arruinaría varias sorpresas.

February 18, 2007

Mi cola

Filed under: Personal

Tengo cola. Que me la pisen o no es problema de otros. Es lo de menos. Relevante es recordar que tenemos cola. Una simple y peluda cola. Me gusta que esté donde está. A veces me pregunto, ¿dónde podría estar mejor que en la cola de mi cuerpo, es decir, al final de él? Detengámonos un minuto, ¿realmente ahí está el final, la punta de mi cuerpo?, ¿no será que mi cola está en mis pies? Porque si de oposición a la cabeza se trata, deberíamos llamar cola a los pies y hemicuerpo a la cola.
En términos de imaginación y mitología, creo que es más común pensar en monstruos de mil cabezas que de mil colas. Es decir, con todo y lo peyorativo o seductor que una cola puede ser, no ha podido entrar en el mundo fantástico con la misma fama que aquella que la cabeza goza. Más aún, si consideramos lo que desde tiempos inmemoriales se sabe, esto es, que el mundo está patas p’arriba; ¿dónde, pues, ha estado la cola todos estos años?
Ahora estoy en India y, desde la perspectiva de mis lectores en América (el continente), yo literalmente pienso con la cola. Espero que este post pruebe que la observación no sólo es cierta, sino evidente. Es más, tomando en cuenta que lo único que sale de la cola es mierda, espero que coincidamos en que este post es una mierda.

Happy 2nd birthday: Ajax|AJAX

Filed under: Technology, Personal

Yes, two years ago Ajax was coined. A lot of things have happened since then. JackBe has been in the middle of all this turbulence. I guess I will never regret to have participated in all this unique experience.
I won’t say anymore except Happy Birthday to all who have made this adventure possible and extreme.

February 13, 2007

Mumbai, cinco y diez a eme.

Filed under: Personal

Lo que escribes me vale totalmente madres. Eso me dijo una amiga. Me gustó mucho. Arrojó mucha luz. Nos ubica. Me mandó a chingar a mi puta y difunta madre. Ah, ¡cómo me gusta decir “chinga tu puta y difunta madre”! Atenta contra todo. En México y en cualquier parte del mundo. Y da mucha hueva tener que aclarar que mi madre, aunque sí está difunta; no era puta. Sí, sí… así me ahorro verbos de gente que no puede/quiere separar los juegos del lenguaje, la fruición pura de las imágenes que evocan las palabras, de la realidad. Regresando a lo importante: en serio, qué rico se dice. Mau me ha regalado algunos voicemails con esas palabras. Hacen mucho bien aquí en India. Yo se los agradezco profundamente.

February 12, 2007

Masala

Filed under: Viajes, India, Poesía

Explotas.
Para eso naciste.
Guerrilla.
Especia contra saliva.

Ardes,
a veces mientes al primer contacto.
Genuina masala.

Ahí estás.
Como virus, acicalada.
Mil vientos me poseen
cuando mojas
cuando pasas por la línea
cacariza de mi lengua.
Sabor de madre.
Madre de sabores.

Cobras vida.
Común-unión de paladares
cuando nos das audiencia.
No hay distancias:
tu sabor cubre la tierra;
el concilio es instantáneo.

Lluvia fresca y
huracán malnacido.
Ahogas.
Arrebatas.
Contagias.

Te celan y te exhiben.
Seduces. Infectas.
Perteneces a todos los vientres.
Escupes al débil.
¿Dónde fue que te descubrimos?
Infusión y bestia.

Tienes rostro de hoja y de pimiento;
sabes a naufragio.
Seduces con la muerte ajena,
con tu estopa, con tu guante, con tu hacha.

Nos desangras.
Vicio.
Nos acorralas.
Nos enterraste vivos.
Masala.

February 10, 2007

Delhi, cuatro de la tarde

Filed under: Personal, Viajes, India, Poesía

I
Me queda tu ventana.
Podemos obsequiar un pasaje imaginario, un telecuento en el hocico.

II
Delhi, cuatro de la tarde:
-Hmm… ¿piensas? Sí, sí, sí… es que piensas… Tú piensas, piensas mucho…
-¿Notas que eres agresivo?
-No lo creo.
-Debo proceder por ejemplos, no queda de otra contigo. ¿No piensas? Ah, es que por eso eres Hare Krishna. ¿Agresivo o te hago un dibujito?
Entonces me regaló dos horas de entretenimiento puro, purísimo, como le cuadra a un americano Hare Krishna en medio de la India pidiendo otra extensión más de su visa.

III
Tomé el envelope y no lo abrí. No debía. Lo traje religiosamente a Mumbai, a la oficina regional. Mi estancia y el bienestar de mi capitalista de cabecera estaban de por medio. ¿Cómo lo iba a abrir?, le explicaba al maduro indio que me atizaba con su acento. Además, le agradecí tanto que me regalara unos minutos del pasado. No hay correo electrónico, no hay telefonazo, no hay telégrafo, no hay nada. Sólo hay envelopes que uno debe llevar personalmente para vencer al asunto, al contratiempo, a la querella. Me sentí un corredor de esos que le llevaban pescado fresco a Acamapichtli o al cualquier maharaja de Rajastán (donde también presumen de lo mismo).
Aún dependo de unas copias, de una estación de policía, de una mujer que sonríe con los dientes separados y dice orgullosamente que ella es la oficial de la oficina regional.
Parezco ilegal: mi visa venció ayer. Mi salvoconducto lo guardan en Delhi. Tengo que aprender a decir eso en varios idiomas; aquí no vale saber uno. No me dieron copia de él. Me regalaron una sonrisa para la confianza, un pásele-pásele y un no-se-preocupe-joven en hinglish.
Los papeles viejos. Mi olfato descubrió un olor aciago, a papel cansado que no imaginaba. Archivos amarillentos, cafesáceos. Arrumbes que calientan y apenas dan monocolor a la oficina-bodega. Las columnas de papeles que alcanzan el techo aseguran que mi caso no es el primero que se atiende en esa oficina. Un gesto de naturalidad y asentir en el más indio estilo indio. No hay de qué preocuparse, mi salvoconducto está bien archivado en algún lugar de esa cordillera de celulosa y polvo.

February 9, 2007

Islam I

Filed under: General

Finally I finished reading Bernard Lewis’ The crisis of Islam: Holy War and Unholy Terror. I came to know this scholar because I read a couple of his articles, one in The New Yorker and the other (translated) in Letras Libres. The book is solid like a rock and informative as a complete library. Actually the nucleus of the book was an article published in The New Yorker in November 2001.
Really a jewel. You want to understand the real conflict that exists for centuries between Islam and the Western world. What happened 90 years ago? Why Iraq is important for Islam? Why the future is not optimistic in the sense of the clashes that will occur in this arena? What the different meanings that jihad has had across the Islam tradition and history are. What about the suicide? How do Hamas and PLO play in this game? What is the problem that Bin Laden sees in Saudi Arab and why that rises so violent reactions? What has Wahhabism had changed in the contemporary Islam perspective?
If you really want to have a clear comprehension of the news you watch everyday regarding terror and Islam, read it.






















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