Mi cola
Tengo cola. Que me la pisen o no es problema de otros. Es lo de menos. Relevante es recordar que tenemos cola. Una simple y peluda cola. Me gusta que esté donde está. A veces me pregunto, ¿dónde podría estar mejor que en la cola de mi cuerpo, es decir, al final de él? Detengámonos un minuto, ¿realmente ahí está el final, la punta de mi cuerpo?, ¿no será que mi cola está en mis pies? Porque si de oposición a la cabeza se trata, deberíamos llamar cola a los pies y hemicuerpo a la cola.
En términos de imaginación y mitología, creo que es más común pensar en monstruos de mil cabezas que de mil colas. Es decir, con todo y lo peyorativo o seductor que una cola puede ser, no ha podido entrar en el mundo fantástico con la misma fama que aquella que la cabeza goza. Más aún, si consideramos lo que desde tiempos inmemoriales se sabe, esto es, que el mundo está patas p’arriba; ¿dónde, pues, ha estado la cola todos estos años?
Ahora estoy en India y, desde la perspectiva de mis lectores en América (el continente), yo literalmente pienso con la cola. Espero que este post pruebe que la observación no sólo es cierta, sino evidente. Es más, tomando en cuenta que lo único que sale de la cola es mierda, espero que coincidamos en que este post es una mierda.

Cállate la cola.
Comment by Mau — February 19, 2007 @ 8:35 am
qué pedo con tu cola, mano?
Comment by Alex — February 19, 2007 @ 11:02 am
De acuerdo, este post fue una mierda.
Comment by Ratón — February 19, 2007 @ 4:12 pm
Cartman ha pensado en otro uso para la cola
Comment by Ratón — February 19, 2007 @ 4:14 pm
jejeje muy divertido post
Comment by oscar — February 24, 2007 @ 2:07 pm