Gustavo Muñoz - justavo, kanchenjungo, zipi

April 13, 2007

Joya de la RAE

Filed under: General

Los que nos conocemos bien compartimos una particular debilidad por el Diccionario de la Real Academia Española. Y no tanto por erudición, sino porque las definiciones y las voces pueden ser de lo más simpáticas. Hoy me encontré con otra que me hizo reír y llorar a un tiempo.
pósit.
1. m. Hoja pequeña de papel, empleada generalmente para escribir notas, con una franja autoadhesiva en el reverso, que permite pegarla y despegarla con facilidad.

Vaya, que sólo hace falta que diga que hay que encogerse de hombros (como madrileño) para pronunciar correctamente esta palabra. Que si uno ha escuchao a algún madrileño decir esta palabra del inglés, no le cabrá duda que simplemente se copió la fonética (deficiente) del “inglés madrileño” tal cual.

Coloso

Filed under: Personal, Poesía

Era rincón de yuntas
desaliñado bebedor.
Piedra caliza ensimismada
corazón y fragua hirvientes.

Hocico de paja
estatua salina
podredumbre abierta.

Te hemos enterrado en bibliotecas,
te exiliamos al pasado.
No existes más.

Ocupabas el fondo del océano,
rivalizabas con seres fantásticos.
Huidobro te invocaba en sus oraciones.

Vienes en tren de leche
alimentando colibríes y
evitas curiosos que se distraen por tu tamaño.
Baño temporal de frambuesa madura.
Volteas y rectificas el paso.
Tocas tu mente
hilas tucanes y cualquier hierba dorada.
Brincas a recibirme.
Abres paso en tu soledad.

No te detiene la impaciencia
del que espera un rito pagano
cuando se mira en tus ojos.
Alas, poder, asfixia de libertad.
¿Dónde te vio mi hija?
¿Por qué los paparazzi
no pueden hurtar tu independencia?
¿Dónde está la mano gigante que pudo moldear tus hombros?;
¿dónde, el que te concibió
esa tarde de calor interminable?
Hollín pesado de los participios.
Agujas de la memoria.

Cholo arrojado,
armazón, lente
que interpreta
la piel tostada,
los ojos fijos y claros,
los colores que te visten
del deseo de un vagabundo.

Un pensamiento de luz propia.
Higos dulces en el cabello.
Piraña que abruma.
Me conquista.
Me muerde buscando más carne
más luz
más hueso.

Coloso de yunque.
Enorme árbol de frutas secas.
Mástil que ancló del otro lado del mundo.
Vencí el robo cuando me puse de pie sin corazón.
Timoneé sin escuadra
cuando desalojaste mi comarca.
Ahora te veo cuando de lejos apareces
y ya no camina mi sobra hacia tu sombra,
ya no me abandona mi deseo para abrazarte.

Soy David,
vencedor de gaviotas,
rival en la montaña.






















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