Binomio K
Camino flotante
que no se ve:
tu sombra sobre las nubes.
Rincón que no es evidente.
Empezaste a andar:
creíste
y mi voz te transformó.
Ya no somos los mismos.
Tuvimos que trocarnos
en criaturas mágicas
para dar lectura
al cuento perfecto,
a la palabra redonda,
a la transmutación de significados y vocablos,
al goce último que nos confunde
con seres de enciclopedias fantásticas,
a la meta desconocida,
al tiempo que dilatamos y reducimos a voluntad:
descubrimos que tomamos
la opción que es la llave, la clave, la puerta
hacia la muerte de los límites,
donde nosotros dibujamos la silueta de
nuestro universo, pequeñito e invariablemente inmenso,
redondo y con ventanas:
mundo único de
kanchenjungas.
