Gustavo Muñoz - justavo, kanchenjungo, zipi

November 28, 2007

Recuerdos futuros

Filed under: Poesía, kanchenjungas
“The best way to predict the future
is to invent it.”
-Alan Kay
Aún no los tengo,
son recuerdos del futuro,
pero predigo que un día:
veremos juntos hacia todas direcciones;
nos enredaremos con un paliacate;
jugaremos a manejar en el desayunador
y nos levantarán alguna infracción ahí mismo;
romperemos un vaso para escuchar el cristal;
pondrás una toalla húmeda sobre mi frente;
cortaremos un poco de leña;
me vestirás de cebolla;
volaremos encima de una gaviota;
nos pintaremos de colores celebrando Holi;
distraídamente envejeceremos
y nombraremos a la sala de partos un festín de
kanchenjungas.

November 22, 2007

Enfermo

Filed under: kanchenjungas

Hace tiempo que no enfermaba. Sí, aquí estoy. Todo lo oigo detrás de cámaras. De pronto veo un mendigo sin pierna izquierda. Ya no todos están en peores condiciones de salud que yo. Recojo un pañuelo de la calle. No quiero aspirar ni resoplar con él. No sé de quién es. ¿De qué me podría contagiar? Yo me infecté de la salud de Kanchenjunga. Con ese recurso no tengo remedio más que salir ganando ante cualquier trueque con la enfermedad. Voy de gane. Garantizado.
Kanchenjunga está en su winroom. Religiosamente va al cuarto de la ganancia, a la recámara de los ganadores. Ya lo son, aunque se reúnen para serlo día a día, a hora fija. Es justo el ejemplo práctico que reza: “el equipo de trabajo que te tocó es el mejor que te pudo haber tocado”. Me recuerda que en medio de un precipicio, en medio de la caída libre, Kanchenjunga sabe que está subiendo, sabe que caer es una simple evaluación que destaca una idea fija entre el arriba y el abajo. En otras palabras, Kanchenjunga sabe vivir.
Sí, la enfermedad que tengo es la mejor que me pudo haber dañado. Pero la reflexión de peso es que dado que tengo la vida de Kanchenjunga fluyendo hacia mí, entonces cualquier enfermedad por buena que sea, por eficaz que sea, es irrelevante en mi vida. Y si eso fuera poco, además la diversión de verme alterado me da la oportunidad de jugar personajes que, de corriente, no me sería dado interpretar con moderada maestría.
Pero demos un pasito más. El pasito tun tun: visto desde otro punto de vista, mi enfermedad puede divertirme y hacerme dormir un par de horas más que el día cotidiano. Ajá, pero está lejos del heroísmo. Y sí, alguien podría argumentar que se requieren enfermedades más opulentas para revestirse de heroísmo. Correcto, pero sabemos bien que esa es sólo una condición necesaria; no suficiente.
Para ser heroína, de todos y de ti misma y de tus hijos tienes que vivir en Chile y estar combatiendo con un cáncer que puede arrancártelo todo y llevarlo con toda la grandeza, elegancia y fuerza que algunos sabemos con que lo estás llevando. Así es como se vence. Así es como se vive: a ver si algunos de nosotros aprendemos. Hoy me basta conocer una heroína y brindo por ella. Celebrémosle.

November 14, 2007

Haikús y poemínimos

Filed under: Poesía, kanchenjungas
“Kanchenjunga creó estas palabras:
yo sólo se las devuelvo”.
-Vieja reflexión sikkimese
XXII
Tu piel
entre mis manos:
trino de guitarra.
XXIII
Tu mano
no sabía nadar.
Aprendió dentro de mí.
XXIV
Tu mano
en mi alma:
río crecido.
XXV
Tu mano
no sabía hablar:
salió del río
y cantó toda la noche.

Haikú XIX

Filed under: Poesía

Cansancio.
Quedé roto
a la soledad.

Jardín cualquiera

Filed under: Poesía

Hojarasca.
Puedo respirar por cada hueco
que persistió a la hojarasca.

Este es un cualquier jardín.
Mis facciones están dispersas
entre la hierba.
Mi nariz está recuperándose
de una cirugía. Quizá la necesitaba
en otro sitio. Nunca he entendido
los silencios de mi cuerpo.
Nunca tuve la sensibilidad
de mi madre para escuchar
el diálogo entre el agua y su jardín.

Nunca he conversado con el agua
de ahí mi sequedad.
Necesito sacar mis manos del río
acariciar mi piel con el fondo lodoso,
robar el origen de la vida.

Mis pies agusanados
coleccionan niños que vienen a visitarlos
que toman alcohol o thinner
para castigarlos. Siempre hay gusanos
en un jardín. Y este es un jardín
cualquiera.

November 13, 2007

Valentía

Filed under: Personal

Yo creo en la valentía. Hoy más que nunca. Es por ahí donde el hombre encuentra el límite de sus posibilidades. Sólo así sabré de qué soy capaz. Sólo así llegaré a cumplirme, a realmente terminarme de hacer. Sin valentía no podría tejerme por completo. No te guardes ni un pedacito de hilo: úsalo todo y ve lo grande que punto a punto, minuto a minuto vas haciendo de ti mismo.
La valentía no debe confundirse con estupidez. Sin duda no, ya que en realidad son conceptos y actitudes opuestas. La estupidez no hace caso de los signos, de las evidencias. La valentía, por el contrario contrario, no ignora los hechos, los signos, los susurros, las evidencias, la intuición, la fuerza de la vida. Por más discretos que éstos sean, por más arriesgado que parezca el camino al que nos están llevando: la valentía no ignora, al contrario abraza esa opción y se apuesta enteramente en ella.

November 10, 2007

De tortugas, changos, Épocas E, F y K

Filed under: kanchenjungas

Me gusta taparme los oídos cuando comienzo a oír lo que no quiero. Me gusta cantar algún himno religioso mientras tengo los oídos tapados. Aunque ya sé que la gente habla de chanza. A la gente le gusta la chacota. Escribe barrabasadas y disparates en sus blogs. También me tapo los ojos y no leo los artículos que hablan de lo que no me gusta leer. Lo que hago en el caso de evadir una lectura es acordarme del Taj Mahal, para evitar ver letras en mi imaginación. Ando por sus jardines y su espejo de agua.
También cacho a los posts que sólo fueron escritos con una pretensión desmedida, los posts falsos, los posts que dicen pero no hacen. “Hoy comienza mi desdoblamiento. Voy a desdoblarme en algo liviano”. Eso me dijo una tortuga. No sé cuántos oídos y cuántos ojos tenga una tortuga, pero su voz fluyó suavemente. No pude preguntarle qué tenía en mente como objeto de su desdoblamiento. También susurró esto de la época E. La verdad no le puse mucha atención.
Cuando paseaba por los jardines del Taj Mahal también me interrumpió un mono, educadísimo, eso sí. Me ofreció un banano y me cuestionó sobre la Época F. Decía que habían llegado rumores de tormentas y cielos negros por la llamada Época F. Entendí que el dato había sido tergiversado en nombre y significado. Estaba claro que él había escuchado noticias transformadas de la Época E. Estaba a punto de explicarle pacíficamente sobre el yerro, cuando vi a mi alrededor una conglomeración de monos, todos entusiasmados porque, creían vehementemente, que traía noticias frescas de la Época F. Me atreví a decirles: la época F es ficción. De ahí la F, continué. Los días F son días de tormentas y cielos llenos de nubes oscuras, aunque no perversas. Sin embargo, tuve que aclararles que aún estábamos en la Época E. Que la F es una de las posibles salidas de la época E. Pero tenemos otras opciones: la época F, no vista como ficción, sino como felicidad verdadera. Esa época viene acompañada de, ya no digamos soles y jardines, viene acompañada de miles de atardeceres de fantasía y de amaneceres, de esos que te despiertan a beso tendido.
Otra opción como salida de la Época E, fui muy enfático, es la Época K. Una en la que se espera que los kanchenjungos comiencen a poblar esta tierra, con todas las maravillas que sólo ellos son capaces de darnos.

E1

Filed under: kanchenjungas

Día E1 (de E[spera]1).
Hoy comienza la época E. Estoy esperando. Serán días largos y aciagos. Pero también días alumbrados por la discreta pero firme luz de mi fe.
Espero que uses tus llaves algún día, algún día cercano. Ese día llegaré distraído a casa; tú estarás esperándome. No tuviste que avisar que vienes, así como yo tampoco anuncio que vengo.
Copiamos del Diccionario de la RAE un par de definiciones que ayudan a entender toda la E y en particular hoy, E1.

esperar.
(Del lat. sperāre).
1. tr. Tener esperanza de conseguir lo que se desea. Kanchenjungo espera a que Kanchenjunga tome forma y aparezca.
2. tr. Creer que ha de suceder algo, especialmente si es favorable.
3. tr. Permanecer en sitio adonde se cree que ha de ir alguien o en donde se presume que ha de ocurrir algo. Esperar a Kanchenjunga.
4. intr. No comenzar a actuar hasta que suceda algo. Esperó a que sonase la hora para hablar con Kanchenjunga.
5. intr. Dicho de una cosa: Ser inminente o inmediata. Mala noche nos espera.
6. intr. Poner en alguien la confianza de que hará algún bien. Espero en ti, Kanchenjunga

~ sentado.
1. loc. verb. U. cuando parece que lo que se espera ha de cumplirse muy tarde o nunca.

espera.
1. f. Acción y efecto de esperar a Kanchenjunga.
2. f. Plazo o término señalado por un kanchenjunga para ejecutar algo; como presentar documentos.
3. f. Calma, paciencia, facultad de saberse contener y de no proceder sin reflexión. Tener espera. Ser kanchenjungo de espera.

8. f. ant. Moneda de Levante.

en ~.
1. loc. adv. En observación, esperando algo.






















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