Semejanza fecunda
Ocasión de entrecruce de palabras:
ocasión de escribirte.
Gemelos somos.
No idénticos; semejantes.
Semejanzas diferentes
enamoradas de sí mismas en el otro.
Diversos, recíprocos.
Niña completa que encajas,
forma profunda y perfecta;
fondo arcilloso, soberano, opulento. Lodo fértil. Tierra.
Yo era uno, entero.
Contigo soy como dos o más: perdí la cuenta.
De cerca nos sumamos:
fuente y deseo de hijos.
Linaje de kanchenjungas poblando la tierra y el cielo. Kanchenjungas submarinos.
Arroyo de cientos de multiplicaciones de nosotros mismos
en el cotidiano y extraordinario encuentro.
Ya te veo tomando posesión de esta tierra, emperatriz, creadora, vientre lleno de génesis.
Esa eres, grande. Mi niña grande. Mi número perfecto. Veintidós.
Tienes raíces con la tierra.
Cuando te beso, beso el mar y
beso el árbol.
Seremos viejos
juntos viejos.

Y a todo esto… que ch…ados viene siendo “Kanchenjunga”?
Comment by Gabo — December 6, 2007 @ 5:31 pm
Kanchenjunga hoy ocupa espacio, el mejor; ocupa tiempo, el más intenso. Es la vigencia en vida. Pero podría convertirse en recuerdos. Kanchenjunga es una persona, es un linaje, es una herencia. Pero podría convertirse en mero personaje de ficción. De una ficción milagrosa enclavada en el pasado.
También puede continuar siendo el día de mi futuro y mi presente; el aire que respiro y los duraznos con los que cocino. Puede ser la fundación de un mundo diferente, que nos pertenezca a nosotros y a los que se quieran acercar a compartir nuestra fortuna.
Kanchenjunga es. Ojalá siga siendo hacia el futuro. De otro modo, será un recuerdo difícil de permanecer como recuerdo.
Yo también soy Kanchenjunga, Kanchenjungo.
Comment by justavo — December 7, 2007 @ 4:39 pm