yo vivo en la abundancia

La esperanza de ver algo refrescante había abandonado el lugar desde las primeras horas de la sobremesa. Los clichés del vestido se habían propuesto desfilar religiosamente por aquí y no dejaban alternativa legal en este barrio. Había pasado algunas horas trabajando en un Starbucks de la Condesa cuando de pronto vi una playera que me atrajo. El portador dejó sin bronca alguna que le retratara. Finalmente sí vivía en la abundancia y no sintió que iba a robarle algo significativo.
