Gustavo Muñoz - justavo, kanchenjungo, zipi

June 26, 2008

morir

Filed under: Poesía, kanchenjungas

Un poco antes de medianoche, ayer morí.
Resucité a partir de las 7.15 de esta mañana en una esquina extraña y fría.
Resucitar no es fácil. Se require voluntad y unas manos que tomen tu cara. Resucitar es confuso. Se logra lentamente.
Absolutamente necesario, irremplazable es el efecto sobrenatural que todos los elementos de Kanchenjunga logran. El origen de la vida se encuentra en ellos.

Morir es negro. Dejar de ver. Ser envuelto por un solo elemento. Horrible, oscuro.
Todo el campo visual se concentra en un solo asunto denso y negro.
La muerte es la muerte, dijo el poeta japonés. No valen poemas ni imágenes. Su realidad es el vacío, la ausencia de realidad.

Ayer morí.

June 22, 2008

Esfuerzo dominical

Filed under: Poesía, kanchenjungas

Vivió un domingo complicado.
Piensa.
Siente.
Duerme.
Lee.
Está acomodando muchos sabores
Está rompiendo los sillones en dosis pequeñas para asimilarlos a tiempo.
Para distinguir los nutrientes
Para separar las sombras
Para levantarse de mañana
Entera
Brillante
Cordero en cuello, más elevada que el Sol
Toma electrolitos
Camina sobre almendras que le prueban su equilibrio.
Sus labios son una dirección azul donde uno adivina el horizonte
Palabras
Voluntad
Desenvuelve sus sábanas en el devenir
Cuando las retira nuevos pilares aparecen
Vienen cardenales a beber y armadillos a recrearse
Pienso su cadera precisa donde toman fotos las nubes y los amaneceres.

June 16, 2008

Morir y chupar faros

Filed under: mamá-muerta

Hoy mi mamá cumple dos años que falleció. Está bien, así se dice y la gente entiende qué cara tiene que poner y emplea sus herramientas de empatía y demás. Todo eso es sabroso y bueno; yo mismo lo hago y disfruto dar soporte a los amigos. Otras formas honorables que me divierten incluye entre otras “se nos adelantó”, la simplona “murió” y cuando el deceso es muy reciente es muy común que la llamen “el cuerpo”, “el cadáver”, “la finada”, “la difunta” o más mexicanamente “la difuntita”. Todas esas son honorables; se pueden decir en casi cualquier foro y circunstancia.

Pero los mexicanos tenemos formas más chuscas para llamar a la muerte y celebrarla. Y me gusta también contar así que mi mamá murió. Así que aquí van esas formas, mezcladas con algunas reflexiones rápidas. Así es como más me gusta mencionar mexicanamente la muerte de mi mamá.

Me la pasó Erika; dice que la tomó en Irlanda En París. También la tomó Erika. Una tienda de ropa interior: YamamaY. Precioso.

Mi mamá chupó faros hace dos años. Ayer un familiar muy cercano trataba de recordar algo que había pasado y decía que tenía como 2 años o más de eso y dadas las circunstancias del hecho, estaba implícito que mi mamá ya había bailado para ese momento. Ese episodio pasó hace poco más de un año. Lo que resultó revelador para mí es que, a pesar de que mi mamá colgó los tenis hace apenas dos años, hay familiares muy cercanos que ya muy pronto perdieron del radar que hoy mi mamá cumple dos años de que se la cargó el payaso. Está bien, yo tampoco soy adorador de aniversarios. Es más, no estoy seguro que hoy sea el mero día. Cuando tomó pista lo último que hice fue memorizarme la fecha. Tuve otras cosas más íntimas qué pensar y sentir. Pero, como sea, me llamó la atención.
Revisando con más cuidado toda esta situación, creo que no se puede decir que mi mamá cumpla dos años de que se la chupó la bruja: mi mamá ya no cumple nada. No existe más, de modo que no es posible que realice acción alguna. Somos nosotros, más bien, los que hemos vivido dos años más desde que a mi mamá se la llevó la dientona.
En estos 24 meses desde que mi mamá estiró la pata he reconfigurado muchos elementos que ella dejó en mí a pesar del sano distanciamiento que tuvimos por algunos años. Desde que entregó el equipo, yo he podido volver a pensar y acercarme a mi mamá con mayor confianza sabiendo que más daño no podrá venir; por el contrario, puedo volverme a ella y, por un lado curar y entender, y por otro, reentontrar algunas joyas que había en su proceder.
Recuerdo el momento justo cuando se petateó, después de una agonía de 48 horas, más o menos. Creo que es el recuerdo que más dolor me causa de todos los que tengo. Ella no quería clavar el pico, incluso después de que el corazón reventó, aún tuvo el reflejo de volver a respirar una vez más. Ese fue el último. En ese instante no sólo ella mamó, sino también muchas cosas más. Sin embargo, se trata de una muerte que, estoy decidido, tiene que servir para muchas cosas que ella hubiera querido hacer bien y que no pudo hacerlas así. Tengo algunas tareas que terminar antes de que me lleve Judas.

Mi madre se fue a Morelia. Su familia es de Michoacán y justo pasó algún tiempo de su infancia por allá. Para los que gustan de ver todo como un ciclo, pues ahí está otro más para su colección.

Eventos simpáticos, por llamarles de alguna forma, los hubo cuando se supo que ya morongas.

Le avisamos al servicio funerario. El diálogo no lo escuché pero lo adivino (cualquier mexicanismo es de mi autoría, Andrea, quien avisó, quiso mucho a mi mamá y la cuidó heróicamente, fue una muestra infinita de amor y cuidado):
- Llamo para decirles que ya bailó Berta las calmadas.
- ¿Yamamoto?
- Sí, ya caminó.
- Bueno, terminamos de comer y vamos para allá.

Pasaron como 40 minutos de que mi mamá se había enfriado y el servicio no llegaba, entonces volvimos a llamarlo, porque ya querían llevarse el cadáver. Aquí el diálogo (de nuevo, los mexicanismos son míos):
- ¿Bueno?
- Sí, ¿qué pasó?.
- Pues ya ve que a Tony se la llevó Pijas, necesitamos que vengan ya.
- Ah, sí. Es que vinimos a comprarnos unas chamarras porque teníamos un poco de frío. Pero ya vamos para allá.

Claramente yo no juzgué ni juzgo la reacción del servicio funerario. Cada quien reacciona cuando a alguien se lo carga la huesuda de manera diferente, cada quien se protege de forma diversa y con todo derecho. Pero como sea, la anécdota es una joya.

June 11, 2008

boulevard de los padres

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Estaba soñando que finalmente nos dejaban solos, vaya que deseo eso. De bote pronto quise continuar mi sueño y le llamé. Pudimos disfrutar de algunos minutos antes de que entrara en el sótano. Ahí conoce personajes muy divertidos. Le dan dinero por estar en el sótano. Parece que hace algún trabajo de valor ahí dentro. Es un sótano conocido en el medio. Incluso es un orgullo poder entrar ahí todas las mañanas.
Un día nevará tanto que el sótano crecerá como un edificio muy grande. Todos lo verán, como verán por qué entrelazábamos los dedos cuando éramos niños y sosteníamos la cabeza con las manos entrelazadas.
Ya muy pocos recuerdan que de niño uno aprendió esas cosas, como poner los dedos entrelazados. Uno jugaba a rotar las manos así y ver qué tan resistente era esa primera estructura. Uno va por la vida repitiendo eso. Construye estructuras, entrelaza vidas y luego, por distintas razones, se alcanza a ver la flexibilidad del ambiente en el que uno ya está suscrito.
Desperté en casa de alguien más. Reconocí el lugar al instante. Pude equivocarme: me cubría una cobija pirata. Bien hecha, pero pirata. No tiene las huellas de mis noches. Veré de nuevo a quien me sacudió ayer. No hicimos análisis; insistió que debería volver a pensar alguna decisión que había tomado treinta días antes. Ojalá traiga un espíritu menos combativo. No quiero que me contagie.

June 10, 2008

Caducidad

Filed under: Personal

Las licencias perennes ayudan a dar riqueza al lenguaje. Perenne, permanente significa mientras dure este gobierno o, en el mejor de los casos, mientras la cúpula actual continúe enseñoreándose del órden público.
Hoy caducó mi permiso para ser Sancho Panza indefinidamente. Por alguna razonada sinrazón expiró. Fue declarado con un discurso y todo. Aún está válida mi licencia, pero su inminente caducidad fue anunciada. Se comunicaron, a modo de respuesta, algunas medidas pertinentes que educarían lo mismo al ojo crítico de la más intolerante calaña que al anciano que observa pausadamente todo lo que acontece.

Queda al lector decidir si el permiso falleció por cualquiera de las siguientes opciones: la abultada panza; el sarcástico sancho; ambas; ninguna o fue el incesable tiempo.

June 8, 2008

mantra

Filed under: Poesía

había renunciado a pronunciar la mantra
conocimiento cotidiano
fenómeno
bailas
cantas
sonríes
fenómeno
monstruo

ahí estás para que te repita
volteo
espero mi espejo
cotidiano
rompes
matas
destruyes para construirte encima de él

mantra
regalas
tres metros sobre tierra

hubeli
qtab
aureli

ciclo infinito
progresión geométrica
necesito tu agua
tu lluvia
tu voz
monsón mágico






















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