Caducidad
Las licencias perennes ayudan a dar riqueza al lenguaje. Perenne, permanente significa mientras dure este gobierno o, en el mejor de los casos, mientras la cúpula actual continúe enseñoreándose del órden público.
Hoy caducó mi permiso para ser Sancho Panza indefinidamente. Por alguna razonada sinrazón expiró. Fue declarado con un discurso y todo. Aún está válida mi licencia, pero su inminente caducidad fue anunciada. Se comunicaron, a modo de respuesta, algunas medidas pertinentes que educarían lo mismo al ojo crítico de la más intolerante calaña que al anciano que observa pausadamente todo lo que acontece.
Queda al lector decidir si el permiso falleció por cualquiera de las siguientes opciones: la abultada panza; el sarcástico sancho; ambas; ninguna o fue el incesable tiempo.
