Río
Y creamos,
Kanchenjunga,
con las palabras
que nacieron de las manos
un río rojo
alimento del silencio,
sonrisa de la muerte,
oscuridad de la memoria.
Fondo manso y
dolor que bebemos sin decirnos.
Cargamos el subsuelo
que lo sostiene
obstruyendo
su caída de acero.
Volverá a caminar
en el futuro incierto.
Hay noche
en sus aguas.
Secreto de rocas-camaleón
en nuestro deseo
ahogado, callado.
Cruzó un río por nuestra boca.
Manantial
nacido de nuestras entrañas
alimento de jabalíes,
instrumento de nuestra herida.

El último párrafo es el mejor que te he visto escribir.
Comment by Antonio Lopez Reyes — July 23, 2008 @ 10:21 am
Qué rico que te gustó.
Comment by justavo — July 23, 2008 @ 1:57 pm