Amanecer
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Y el vacío –que no Kanchenjunga– tomó forma en el Caribe profundo. El canto del coquí es el eco de su voz. |
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Un nuevo sol de coco se levanta. La noche de coquís duró diecisiete años. Tu rostro y tu silueta dibujados con el polvo con el viento en la memoria de mis manos, mi memoria grabada en tu memoria. Te dejé una cajita |
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