Really this couple (Netrebko and Villazón) has something, I mean they are childish, funny, professional, dramatic, commited and revolting gifted ![]()
Take a look.
September 24, 2007
July 25, 2006
Wonderful
January 6, 2006
Año nuevo en Oaxaca
Algo tenía que escribir del Año Nuevo. Ya no tengo 20 para insistir que nada cambia con el cambio de año. Es decir, puede que no cambie nada. Si cambia es porque queremos que cambie. Es todo. Pero: ¿como por qué no querríamos que cambie?
Este año nuevo lo pasé en Oaxaca con Andrea y otro matrimonio. Estuvo excelente. Nos fuimos el viernes en la mañana (2 horas después de lo planeado, gracias a Pluuutis y a mis vecinos que tenían que mover sus coches). La noche anterior sólo dormí 2 ó 3 horas puesto que tuve que meterle una lavada cabrona al Astra: íbamos a viajar en mi coche.
Yo manejé, eso estuvo de huevos. Digamos que lo que me gusta más, inmediatamente después del sexo sin amor, es manejar en carretera. Aunque había dormido 3 horas y los días anteriores tampoco había dormido muy bien gracias a la gripe y tos que aún tengo, la verdad no tenía sueño ni me sentía cansado. Así que cada vez que veía un letrero de “No maneje cansado” no sabía bien a bien qué hacer. De pronto sentía que si alguien me pusiera ante un tribunal no tendría pruebas para hacerles ver que no estaba cansado y entonces cualquier acusación en sentido opuesto debería terminar en quitarme del volante. Bueno, como es natural en mí, esa paranoia me trajo ciscado todo el trayecto. Ese primer día en Oaxaca yo parecía burro lechero y me quedaba dormido en cualquier banquita que me regalara un espacio. Me tomaron diversas fotos dormido en lugares propios de homeless.
Hicimos lo que hay que hacer en una visita a Oaxaca. Caminar por todo el centro, visitar las iglesias, comprar mezcal, disfrutar de la galerías de arte, comer en todos los mercados, ver mucha artesanía, mucho barro negro y alebrijes (fuimos a San Bartolo Coyotepec donde compramos artefactos de ambas categorías) y visitar ruinas.
En el Mercado 20 de noviembre hay que comer, en la Central de Abastos hay que comprar un algo y desayunar delicioso, en el Benito Juárez hay que comprar artesanía textil.
La iglesia de Santo Domingo un top de la ciudad y de México entero, qué puedo decir, es impresionante. No tengo mucho qué agregar a los cientos de libros que ha causado esa obra. La iglesia de la Soledad es, por mucho, la más cálida. No deja de tener un interior impresionante, con todo y que a unos cientos de metros esté Santo Domingo. Pero lo que hay que destacar es que la iglesia de la Soledad es la iglesia del pueblo. El primero de enero, temprano, mi cuate recorrió amplias áreas del centro de la ciudad y al pasar por esta iglesia no dejó de impresionarse por lo llena que estaba y lo devoto de los feligreses. Después, en la noche, fuimos los cuatro y volvió a llenarse, estaba, textualmente, hacinada de gente devota. Era como presenciar un culto Budista en plena China en un pueblo realmente devoto. Fue una experiencia de culto auténtico, culto del pueblo. Claro, no nos quedamos a toda la Misa, pero lo que presenciamos nos encantó.
Afuera de la iglesia de la Soledad venden buñuelos y champurrado. No dejamos de probarlo y eso dio pie a conocer otra costumbre de por allá en Año Nuevo. La gente va y come buñuelos en platos de barro y cuando termina de comer tiene derecho a estrellarlos contra el piso, no sin antes pedir un deseo para el año que comienza. Es muy interesante, cómo la superstición comulga con la fe católica (que prohibe la superstición) en la misma cuadra. Esa es la fe de pueblo, la fe que mantiene viva una religión. Una maravilla cultural, sin duda. También vimos la Catedral, que la verdad no me impresionó tanto como las otras dos.
Fuimos a Monte Albán y aquí les doy un consejo: antes de recorrer todo el complejo arqueológico, recorran el museo. Neta entiendes y te das mucha más idea de todo lo que ves en las ruinas si antes vas al museo. Nosotros lo hicimos al revés, pero sí reflexionamos que lo mejor hubiera sido en sentido inverso. Mitla muy pequeño, pero impresionante. Yagul fue el descubrimiento de todos. En el Fodor’s mencionaron esas ruinas y nos lanzamos a visitarlas. Vale mucho la pena el recorrido de 2 kilómetros que hay que hacer subiendo por un cerro, recorriendo juegos de pelota, laberintos y fortalezas arriba en la cima. Parece que el juego de pelota de Yagul es de los más antiguos en todo Mesoamérica. Muy impresionante.
En San Bartolo Coyotepec fuimos al taller de Doña Rosa, la inventora del Barro Negro brillante. Todavía su hijo está ahí para dar demostraciones de la técnica, clases interactivas donde uno mismo puede tener contacto con el material que usan los alfareros. Desde que leí La Caverna de Saramago, tenía muchas ganas de conocer a un alfarero entrado en años. El hijo de Doña Rosa cumple con todo lo que buscaba. Fue una experiencia muy intensa. Saliendo del taller encontramos tres alebrijes hermanitos (dos son siameses, de hecho) que decidimos comprar los cuatro viajeros. Andrea y yo nos quedamos con los siameses, mientras que el hermano solitario se lo quedaron ellos.
El regreso también lo manejé yo, también entusiasmado y aunque, gracias al tráfico en las casetas, transcurrieron 8 horas desde que salimos de Oaxaca hasta que llegamos a mi casa (contra las 4.40 de ida), terminamos cantando muchas rolas en las últimas dos horas de camino. Estuvo muy padre.
Así pues, fuera de que recaí gravemente de la gripe cuando llegué a México, este viaje a Oaxaca quedará en mí como uno de los más gratos. Sobretodo porque fue la primera vez que andar de mercado en mercado, de artesanía en artesanía, lejos de aburrirme me entusiasmó intensamente. Y también porque vimos que el matrimonio con el que fuimos y nosotros tenemos una forma muy semejante de disfrutar los viajes… Es padre tener amigos, seguro; pero amigos con los que puedas compartir un viaje ya no es tan común y es algo que los cuatro valoramos mucho.
November 13, 2005
Dos encuentros fortuitos
Ayer tuvimos dos encuentros espontáneos muy agradables.
Después de muchos años volví a ver a Pepe Agut. Un buen tipo que lo conocí hace ya casi 10 años en el primer trabajo que tuve. A Pepe lo vimos en Perisur justo mientras hacíamos tiempo para que la función de cine, de la que ya teníamos boletos, comenzara. Fue una sorpresa y gusto mutuos. Su esposa, súper agradable y una bebita de 1 año 9 meses, divina. Creo que será el primero de varios encuentros subsecuentes que se antojan muy ricos.
Por otro lado, en la noche, fuimos a cenar a un restaurante japonés en la Del Valle y al final de la cena entablamos una conversación deliciosa con la pareja que ocupaba la mesa contigua. Un matrimonio con treinta años en el negocio, pero con una frescura que, de verdad, Andrea y yo pensamos cuando los vimos al principio, que Ivonne (ella) era la movida de Isidoro (él). Nosotros no teníamos automóvil, pues sigue en el taller y ellos se ofrecieron súper amablemente a darnos un aventón a Polanco (ellos viven por Palmas), porque Andrea quería tomar el postre por allá. Sin embargo, al final no aceptamos, porque Andrea volvió a tener congestionadas sus vías respiratorias y prefirió regresar a casita. Al final nos quedamos con la idea de haber explotado más el encuentro tan fortuito. Esperamos que en algún otro lugar nos encontremos y podamos compartir otro momento tan agusto como el que nació en la sobremesa de la cena de ayer.
October 2, 2005
Perdonando a Dios
Mi amigo Roberto Arrieta cuenta en su blog una historia muy conmovedora. En las circunstancias más abrumadoras –ayudando en la tragedia del 19 de septiembre de 1985– conoció y se enamoró a primera vista de la que hoy es su esposa. Por un lado está el terremoto, del que no menciona ningún elemento metafísico; por otro, haber conocido a Lourdes, sobre lo cual no se frena en su sed de ligar elementos paranormales (en este caso “la vida” como si fuera algo viviente).
Vaya qué gran comienzo. El detalle romántico y solidario es fuera de serie. Sin duda que algo así genera un mutuo compromiso por construir continuamente; por ver más allá de las narices de cada uno.
Yo no puedo dejar de lanzar la pregunta: ¿cómo agradecer a la vida haber encontrado al amor en medio de tanta muerte? Y por ahí, en el post de Roberto, están los comentarios típicos que comienzan a tratar de sacarle sentido a las desgracias, de insistir en ver la mano de Dios hasta en los momentos –perdonen la grosería– más jodidos de la historia humana. Como este comentario del cual saco un fragmento:
“Últimamente con estos sucesos, y con relatos como el tuyo, he aprendido en inglés la diferencia entre CO-INCIDENCES y GOD-INCIDENCES.”Sobre el cual, mejor evito dar mi opinión y en cambio les invito a preguntarse: ¿no es más simple sólo encontrar que suceden cosas y ya?, ¿no es más sensato pensar que no somos tan importantes como para que algo del más allá o del más acá esté pendiente de regalarnos cosas, incluso en medio de tanta desgracia? Enhorabuena a tan dichoso matrimonio: su rebanada de felicidad es algo que todos sus amigos celebramos; el terremoto, de raíces tan inaccesibles para los hombres, es algo, como casi cualquier cosa, que se le perdona a Dios.
Otro amigo, excepcional compañero de trabajo, de una capacidad de análisis, consenso y productividad fuera de serie, pero sobretodo de una calidad humana de la que se antoja aprender de continuo, pasa por momentos complicados, por contrariedades que escapan a la voluntad humana. Ante esta situación, otro compañero de trabajo me dice que no tiene más que orar al Dios en busca de ayuda para este amigo común. Me parece esta actitud servil una de las más decadentes del hombre y no me refiero –no se me vaya a confundir– ni a la solidaridad entre los hombres ni al derecho que todos tenemos de profesar una fe y una religión, sino a la actitud lambisconera del hombre para el Dios. El supuesto es que ese Dios bueno y misericordioso permite esa desgracia, ¿ahora nuestra tarea es rogarle que ya no la permita? Es como un esclavo que a pesar de estar siendo golpeado por su amo, aún le ruega con la esperanza de encontrar en él a un amo bueno y misericordioso, apostando que estos momentos difíciles que le hace pasar, son sólo una especie de prueba, un entrenamiento para curtirlo en la gracia de saber vivir mejor. Es ridículo y decadente.
Sí, sí. Me dicen mucho que en la actitud de tener esperanza también está un saber sobrevivir mejor. Eso, sin dudar un segundo lo comparto. Pero ya caer, dentro de esas circunstancias, en el sinsentido de pedir, de orar, de rogar, me parece que carece de la más mínima gota de sentido común y está lleno de una desesperación que sólo puede estar satisfecha por despliegues tan lastimosos como ese.
Finalmente no puedo agregar nada a otras palabras de Saramago que nos comparte, un vez más, en sus Cuadernos de Lanzarote:
Los hombres, a Dios, le perdonan todo, y cuanto menos lo comprenden, más le perdonan.
July 25, 2005
Boda de Chema y Ely
Este sábado asistí a la boda más chida, hermosa, llegadora, como quieran ponerle, que yo haya asistido. Sólo he disfrutado de mi boda más que lo que disfruté de esta. Este sábado todo estuvo increíble. Como le comenté a Chema, fue mucho más lo que Andrea y yo nos llevamos de su boda que cualquier elemento positivo que nosotros pudimos haber agregado por andar rondando por ahí. De que salimos ganando, salimos súper ganando.
Supongo que por la blogósfera comenzarán a circular las crónicas. Por ejemplo, b3co ya subió un set entero en flickr. Pero el punto de este post es relatar lo que nos conmovió en la boda a Andrea y a mí y supongo que a más de una decena de personas.
En medio de dos días con un clima muy desfavorable para una boda en jardín, el sábado 23 de julio fue un día soleado y templado. Chema y Ely diseñaron toda su boda con todo cuidado y creatividad de principio a fin (con la excepción de una sorpresa mágica por parte de las amigas de Ely: sobre esto más adelante). Está claro que esto lo hacen o intentamos hacer todos las parejas. Pero aquí se sintió especialmente esta dedicación y el cariño por los detalles.
La ceremonia fue distinta a muchas bodas, pero más que por la simple ansia juvenil de ser diferente claramente aquí se vio reflejado el propio carácter de la pareja: no había en esta ceremonia nada que fuera ajeno al día a día y a la visión de largo plazo que esta pareja tiene de sí misma. En esta ocasión el marcar diferencias en una celebración tan tradicional, lejos de caer en poses subrayaba un claro reflejo de autenticidad, de honestidad… y por supuesto de valentía.
La ceremonia no fue religiosa como tal, más bien estuvo centrada alrededor de los valores que Chema y Ely consideran la base de la familia que fundaron ayer: Espiritualidad, Amor, Libertad (este espacio también se aprovechó para hablar de la alegría y el sentido del humor), Entrega y Comunicación. Espero que no se me esté pasando ninguno. Como hilo conductor estuvo la Poesía (en particular cierta inclinación por Octavio Paz, que personalmente a Andrea y a mí nos fascina) y una maestra de ceremonias excepcional (que por cierto prueba que la figura de la mujer es tan valiosa en este papel como la de un hombre y quizá más). Los coprotagonistas fueron los miembros del círculo más íntimo de la pareja: sus abuelos, padres, hermanos y amigos más íntimos (que en ocasiones se funden con algunos miembros de las familias). Cada uno de ellos eran los encargados de traer a la boda uno de estos valores y un regalo simbólico referente al valor correspondiente. Para hacer justicia a la verdad, debemos incluir a alguien externo a este grupo íntimo, un diácono católico quien fue el encargado de tocar el tema de la Espiritualidad.
Seguramente este discurso sobre la presencia de Dios en la pareja tendrá las lecturas más variadas entre los distintos discursos que tuvieron lugar en la ceremonia y más allá de esto, lo importante es el papel que la Espiritualidad va a tener en la familia recién fundada. Ciertamente, a mí como un firme apóstata, ese tipo de clichés y fórmulas gastadísimas no me dicen nada (”Dios nos creó a su imagen y semejanza. Esto no quiere decir que seamos como dioses, sino más bien que nos dio la capacidad de Amar… blah, blah, blah.”). Puros enunciados carentes de toda prueba (”Dios crea al hombre a imagen y semejanza de Él”), llenos de soberbia (”el hombre es la criatura más chingona de la creación y además Dios le manda someter a toda la creación…”), de segregación (”hombre y mujer los creó” y demás frases donde se segrega al amor entre homosexuales) y con la trampa de la “interpretación correcta, inspirada”. Ciertamente, y no lo podrá negar el defensor más ágil del tema religioso, quedó totalmente claro que por más que se habló de Dios y su importancia en la pareja, sin duda no fue el elemento más intenso de la ceremonia (con todo y que es todopoderoso y demás adjetivos favoritos).
Pero insisto, aquí lo importante era lo que le podía significar a la pareja y a las familias, yo sólo comparto en mi blog mi propia lectura. El detalle de que esta boda no fuera una ceremonia religiosa tal cual, seguramente tenía antes de la celebración un tanto incómodo a algunos miembros de las familias y hasta a más de un invitado ajeno al círculo familiar de los novios. Espero que no se hayan tapado los ojos y los sentidos todos para darse cuenta que lo más importante de la unión en matrimonio es justo la firme confianza en los valores que Chema y Ely subrayaron en su boda. Espero que, en el devenir de las ideas y las costumbres, esta boda dé pie a tradiciones más positivas y que responden mucho mejor a la realidad y a los sueños más profundos de los hombres y mujeres que se quieren unir en matrimonio (sea cual sea su preferencia sexual) en nuestros tiempos.
Desde el principio de la boda la temperatura llegó a niveles que difícilmente se alcanzan en otras ceremonias más tradicionales. Se invitó a los abuelos de cada lado a entregar una vela a cada novio para que ellos a su vez prendieran un cirio que simbolizaba la unión de las dos familias para formar una sola. Quizá para algunos, el tema del cirio les pareciera una tradición católica… pero el origen de una gran vela como símbolo de unión, vida o salud es mucho más antigua que el mito del crucificado. No sé sinceramente cómo la vieron/planearon Chema y Ely, pero mi lectura rebasó los límites de la tradición católica y fue el primer momento cautivador, la primera joya que nos llevamos de su boda.
Después vino la plática sobre la Espiritualidad de la cual ya comenté extensamente nuestra sensibilidad al respecto.
Después vinieron los padres de Ely a hablar del Amor y en particular del Amor en el matrimonio. Fue un discurso bien preparado y sobretodo lleno de verdades probadas por la experiencia. Aquí también (y perdón que insista en el tema) se rebasó por mucho un discurso basado en teorías y clichés de un hombre que no ha tenido esta experiencia. Para nosotros, la palabras sencillas y hasta muy escuchadas que pronunció el padre de Ely nos llenaron de emoción porque supimos subrayar la enorme diferencia que hay entre las palabras simplemente y la realidad de practicarlas. Aquí es donde radicó la diferencia entre oír estas palabras de alguien que sí lo practica y sabe de qué está hablando y de alguien que tiene clara la teoría. Es por esto que saboreamos de modo muy especial estas verdades en las cuales Andrea y yo, como aún neófitos en esta aventura matrimonial nos estamos curtiendo y estamos comenzando a saborear algunos de los beneficios de practicarlas. Quizá es por esto que nos pegó tanto estas palabras, porque sabíamos el esfuerzo y la ganancia que significaban esas palabras… y sobretodo sabíamos que aquel que las estaba diciendo había pasado hace mucho tiempo por la etapa en la que nosotros estábamos. Esta fue la segunda joya que nos llevamos de esta boda. Andrea y yo aprovechamos el momento para reafirmar nuestra creencia en estas prácticas que llevan a la plenitud del amor en la pareja. Y no fue una reafirmación boba o sentimentalista, sabíamos claramente lo que ello significaba… en este punto supimos que esta boda a la que asistíamos comenzaba a tomar un rumbo que no habíamos caminado nunca antes en cualquier otra boda.
Luego vinieron los papás de Chema para hablar de la Libertad. En la libertad está claramente tejido el tema de las decisiones y vinieron otra vez una serie de reflexiones de un par de personas que han tomado decisiones y han ejercido su libertad dentro y fuera del matrimonio y que hablaban con clara conciencia de lo que decidir hacia un lado o hacia otro significaba. Y lo más emocionante para mí fue que encima de que ellos alguna vez decidieron libremente dejar atrás su matrimonio, hablaban con toda honestidad del ejercicio de la libertad para conciliar y para generar más fortaleza en la pareja. Hablaron de que cada uno de ellos no dejaba de ser individuo y que estaba en ellos las decisiones de cada instante que iban a nutrir o a empobrecer sus vidas, ya como individuos, ya como pareja. Sin duda otro de los momentos más emotivos de la boda fue la culminación de este discurso por parte del papá de Chema que seguramente quebró a más de la mitad de la comunidad de personas que estuvimos ahí para ser testigos y para celebrar esta unión. Un detalle más sobre esta participación es mencionar el regalo simbólico correspondiente a este valor, a la Libertad: les entregaron un par de estatuillas con los brazos en alto, justo un símbolo universal de Libertad. ¡Qué figura tan más positiva, tan llena de vida! Sólo recordaba con pena aquellos matrimonios que en vez de una figura tan positiva reciben una figura de un hombre muerto, ensangrentado y clavado a unos maderos. De verdad, como señaló Nietzsche hace más de un siglo, ¡qué tergiversación de valores tan malévola, tan ruin insertó el cristianismo en la historia humana!
Claramente tantas emociones tan profundas y tan verídicas (esto es, no fabricadas y lejanas a la prostitución de los sentimientos) agota y con el tino exacto de quien conoce la sensibilidad humana continuaron primero los hermanos y después un par de amigos entrañablemente íntimos para Chema y Ely a hablar de la Entrega y la Comunicación respectivamente.
La participación de los hermanos hablando de la Entrega sobre la base casi de puros clichés fue un bálsamo de frescura… fue un respiro ante las grandes realidades y conmociones que habían saturado la boda unos minutos antes. A nosotros nos encantó ver a los hermanos que más que sus palabras hablando de la Entrega, se les veía que entregaban el corazón en cada uno de los gestos e intensidad con la que participaron y preparon lo que iban a decir en su momento. Así pues, más que saborear el texto que leían nosotros saboreábamos el ejemplo de entrega y cariño que demostraron a sus hermanos que se casaban. Saboreábamos un par de familias que a nivel hermanos eran un ejemplo de unión, y también Andrea y yo sentimos el reto de poder construir una familia con hermanos que se amen y que se lleven tan bien y sanamente como estos.
Luego vinieron los amigos a hablar de la Comunicación, aquí hubo menos clichés y más realidades. Sobretodo se centró en aplaudir la capacidad de comunicación que Chema y Ely tienen. De lo bien que tienen desarrollado el arte de escuchar. Cómo generó confianza en esta unión oír de sus amigos, que tanto los conocen y conviven, la ejemplaridad con la que se comunican en muchos sentidos.
Finalmente, la ceremonia de la boda llegó, después de este respiro, a su cúspide. Se veía complicado rebasar los momentos generados en la primera mitad de ella. Sin embargo, justo era el momento de la participación directa de los novios.
De entrada, como para comenzar a establecer el ambiente se nos dejó saber que, por un lado, ese mismo día (23 de julio de 2005) se celebrarían los 50 años de casados de los abuelos de Chema, si el abuelo José María estuviera vivo. Por otro, supimos que el oro de los anillos de los abuelos de Ely se fudió para formar los anillos de Chema y Ely.
Entonces vino la declaración de los votos por parte de Ely y Chema: el cenit de la boda. Ely conmovió absolutamente a todos y sobretodo seguramente a Chema por las palabras de entrega y amor total que le declaraba. Impresionante, directa, agresiva, descarnada y tierna: con sus palabras y su actitud toda Ely iba a Chema para entregarse para siempre. Chema respondió (supongo que sin saber el discurso de Ely) de la mejor manera que se puede imaginar. Aquí no se trataba de una competencia a ver quién decía la entrega más convincente o quién pronunciaba el mejor discurso. Aquí se trataba de la vida misma y Chema hizo ver (y justo sin planearlo y esto lo hace aún más mágico) que son un pareja que se complementan totalmente. Las palabras de Chema llenas de poesía fueron como el abrazo que la entrega de Ely requería, era, a un tiempo, aceptación gozosa y reciprocidad de entrega. Era como si en vez de que un rayo se estampara contra la tierra, llegara apaciblemente a un territorio conocido y pleno de satisfactores. No pudo ser mejor y más claro el momento de la unión como tal: ellos, libremente, sin un tercero que los “uniera” se entregaron para siempre, comunicaron su volutad de amarse hasta el fin de sus vidas. Todos los valores de los que se había hablado resumidos en un acto que cambia el rumbo de sus historias de manera definitiva.
Yo creo que todas las parejas, casados y no casados, unidos o separados, vibraron y compartieron íntima e intensamente este momento.
Algo fuera de serie que logró esta boda, esta ceremonia, fue crear un sentido de comunidad entre todos los invitados. Justo todos estos momentos tan intensos, conmovedores e íntimos establecieron una superficie psicológica de grupo totalmente diferente de muchas otras. Y al final de la ceremonia, también Chema y Ely pensaron en hacer partícipes a todos los invitados dándonos un papelito donde podíamos escribir los deseos que teníamos para ellos y un globo para amarrar el papelito y lanzarlo hacia el cielo.
Esto claramente ayudó mucho a toda la vibra de la fiesta que vino a continuación… y que no estuvo libre de nuevos momentos fuera de serie.
Primero, justo antes de “abrir pista”, Yayo y Reno, unos amigos de Chema, interpretaron “Te amaré”, cantando y tocando guitarra y flauta transversa. Sin duda un momento muy especial, donde quedó manifiesto el nivel creativo y lleno talento dentro de este grupo de jóvenes.
Más tarde, como sorpresa para los novios (y ciertamente para los invitados también), las amigas de Ely organizaron ya entrada la noche una dinámica donde, por un lado, vendaron y apartaron a los novios y por otro, orgazaron una rueda, en el jardín a cielo abierto, formada por todos los invitados con luces de bengala para que cuando Chema y Ely fueran llevados al centro de ésta, les fueran retiradas las vendas de los ojos y todos cantáramos “Me siento vivo”. Al final de esta canción todo fue culminado con fuegos artificiales.
Me contó Ely que justamente sus amigas siempre hacen una sorpresa para la boda de las amigas que se van casando. Pero que siempre es al principio. Cuando ella vio que pasaron las horas y que finalmente ya hasta noche se había hecho, pues pensó un poco tristemente que sus amigas habían pasado por alto hacerle algo especial a ella en su boda. Así que las amigas lograron generar la sorpresa a pesar de que Ely se lo esperaba, pues pasó suficiente tiempo como para que Ely (y quizá también Chema) supusiera que ya no iba a haber nada del estilo.
Otros detalles que nos contó Chema está en que el fotógrafo se despidió a cierta hora y luego de algunas horas más Chema volvió a verlo y el fotógrafo sólo dijo que de loco se iba de esa boda, que estaba más padre que la de su hermana. También el DJ de la boda (que por cierto tuvo un gusto muy bueno todo el tiempo… claro que en algún momento tenía que comenzar a matar a la fiesta…) le dijo a Chema que él se quedaba hasta que todo terminara, porque la boda estaba increíble. El hotel sólo permitía música hasta las 10PM, sin embargo ésta duró hasta pasada la una de la madrugada. La boda duró más de 13 horas y la gente no paraba. Nosotros teníamos planeado regresarnos tipo 9PM y desde temprano en la boda supimos que no íbamos a abandonar ese lugar sino hasta que todo terminara. Finalmente nos quedamos una noche más en el hotel.
Personalmente tuve oportunidad de conocer un poco más a algunos amigos de Chema y a algunos más de la generación de Chema de Matemáticas y la verdad que fueron una delicia.
Finalmente, Andrea y yo seguramente nunca olvidaremos esta experiencia que nos dejó muchísimas cosas fuera de serie en el corazón y uno de los días más padres que hayamos pasado juntos.
Muchas gracias a Chema y a Ely. Y por supuesto, MUCHAS FELICIDADES.
May 29, 2005
Deporte a la medida
Pues casi está cerrado cómo voy a reincorporar un poco de deporte en mi vida cotidiana. Juan me sugirió irme caminando por lo menos 3 veces a la semana a la oficina. Deben ser como 5 ó 4.5 km. Hoy los voy a medir en mi coche. Ayer fuimos a escoger el calzado más adecuado para la faena. Sin embargo, no estaba el tamaño adecuado para mi anatomía. El miércoles me daré una vuelta –previa llamada telefónica– para conseguirlo.
Caminar a mi oficina, me tomará algo así como una hora. Para ser un espacio de tiempo dedicado al ejercicio cotidiano la verdad no es tan demandante. Por mi peso y la distancia, estaría quemando como 500 calorías. Proyectándolo hacia el futuro, podría estar llegando a un peso muy adecuado para mi salud en un año.
Por cierto, ayer reactivamos la cuenta de Andrea en el gym al que va y está muy contenta. Estamos seguros que esto nos dará mucha vida y mejores momentos.
May 16, 2005
(JackBe == Jacob) at Answers.com
A very funny thing occurs when you lookup in Answers.com (the source Google uses to lookup definitions) for JackBe. It takes this lookup as a spell mistake, and the first suggestion it does is Jacob. Try it yourself!
For those who don’t catch it up, Jacob Derechin happens to be one of the founders and the CTO of JackBe.
May 15, 2005
Lecturas pendientes
Vaya, finalmente ayer Juan me entregó las demoradas copias de las novelas sobre Claudius de Robert Graves. Suman prácticamente un millar de páginas. Tengo también aún como 300 páginas de la biografía de Wittgenstein por leer. Así que no puedo bajar el ritmo de lectura: es un desestresante fenomenal, tal como lo es escribir por aquí de vez en cuando.
Mulholland Drive
Ayer nos reunimos algunos amigos para tener una noche de películas. La verdad sólo pudimos ver una, no todo fluyó sin contratiempos. Sin embargo, gracias a la buena actitud entre amigos (que siempre incluye tolerancia) pudimos pasarnos una velada muy agradable. Lo único que sí lamento es que Juan se haya desvelado, pues hoy iba a correr quizá 10Km o más, no lo sé.
El punto es que vimos Mulholland Drive, de David Lynch. La película me atrapó. Quiero verla otra vez, sin interrupciones. De hecho el DVD no trae pistas [tracks] con lo que nos podemos dar por informados de que el director quisiera que el espectador siempre la vea de un tirón y sin cambiar el orden que él quiso imprimirle. Y aunque no trae pistas [tracks] el DVD sí trae pistas [clues] que el director obsequia para poder armar la historia y entender qué es lo que realmente pasa ahí.
No quiero aún postear mi hipótesis (aunque Juan nos dio la suya) sobre la película, sí quiero verla una vez más, sin interrupciones. Será otra buena experiencia.
May 8, 2005
Claudius y mi regalo de cumpleaños
Finalmente después de tres y medio meses y múltiples contratiempos, llegó mi regalo de cumpleaños que Juan escogió para mí. Aún no llega a mis manos, pero me dijo Juan que ya tenía los dos libros: I, Claudius y Claudius the God de Robert Graves.
Juan me ha elevado las expectativas de este par de libros. Claro que tendrán que esperar a que termine la biografía de Wittgenstein.
Amor no según Arrieta
Sobre el post de mi amigo Roberto Arrieta tengo algunos comentarios y diferencias.
Yo creo más en defender la vida. Se me hace más honesto y más palpable. El amor es un concepto muy complicado. A veces significa tomar decisiones que a NADIE conviene. Mejor tener en cuenta qué es lo más saludable. A veces sí se encuentra que el amor es lo más conveniente entre dos, pero a veces lo más conveniente entre dos o más no es el amor, sino la diversión, la experiencia, el experimento e incluso el uso mutuo. Ya parece que el amor es el sentimiento adecuado o incluso posible entre adolescentes. En esa época es justo cuando vale la pena la experiencia, aprender de uno, conocer nuestros límites…
A veces la gente confundida por ese lugar casi divino que se le da al amor, no puede ver que su relación es destructiva o que tampoco es que sea para todos. Roberto invita a ser Feliz a los lectores. Vaya, qué novedad. Y la receta: el amor. Híjole, la verdad se me hace muy barato. ¿Y cómo amo? ¿Qué es eso? ¿Cuándo soy capaz de amor? La verdad es más palabrería y generación de mitos que realidades, faltan todas las respuestas. Hay gente que puede ser feliz sin amar… o por lo menos hay que dar chance a esa posibilidad. Igual no nos agrada ese tipo de gente y justamente por ese tipo de asuntos se les condena y se les tacha de antisociales. Pues sí, puede que lo sean, pero eso no nos da el conocimiento real de saber que ellos no pueden ser felices. Justo aquí es donde el respeto por el otro tiene lugar. Cuando respetas formas muy distintas a las tuyas para ser feliz. Dicho sea de paso, ahí es donde siempre el cristianismo falla a sus principios de amor al prójimo. Donde siempre niega ese tema tan medular para su ideología. Como apuntó en su momento Octavio Paz, el cristianismo lejos de amar al otro, siquiera de respetar al otro, más bien o lo convierte o lo destruye. Por lo menos eso ha sido la historia más repetida. Quizá hoy día no pase tanto como antes, pero sólo es cuestión de falta de poder, si lo tuviera como antes, seguro lo haría. Y esto porque está convencido que sólo hay salvación por su camino… es decir, los hombres sólo pueden ser felices, realmente felices, siguiendo su camino.
Regresando al tema, para mí la receta a la felicidad, si me atreviera a vociferar grandilocuencias (como muchos se atreven en nombre de conceptos de tan buenas familias como el amor desinteresado), sería el amor propio. Antes de cualquier cosa quererse, conocerse y saber qué es lo que más nos construye. Antes de confundirse ante conceptos tan gigantescos como nos los muestran, hay que amarse a uno mismo… a dar la propia comodidad por uno mismo, por nuestra propia superación. Ahí, justo ahí, reside la valentía y la honestidad.
Como dice Savater, el librepensador tiene la opción de decidir su querer-ser. El ser está dado, ya existimos o por lo menos (para los más empíricos, primos de Berkeley y Hume) tenemos ya la percepción de que existimos. El deber-ser se presenta como un reto para el hombre que tiene en un lugar privilegiado a su propia ética. Para otros, los que no son librepensadores, ya les es dado también… tienen sus normas y sus pecados. El que les dio el ser también les dio el deber-ser. Sin embargo, el librepensador tiene que construir su deber-ser y cómo lo hará: a través de su querer-ser. Y para decidir bien qué uno quiere, cómo uno se va a construir, más vale quererse y quererse bien.
Amor desinteresado, vaya concepto amorfo. Si alguien me dijera eso, que me ama desinteresadamente, la verdad desconfiaría mucho. Mejor que me diga que sí le interesa, que realmente se siente muy contenta y mejor al estar conmigo y que por eso está aquí. De otro modo, qué cosa más desconfiable!!
Por otro lado, tampoco quiero que se interprete que estoy en contra del amor. Pero lo estoy como un camino más en esta vida. Yo amo a mi esposa y a mi hija. Practico el amor todos los días con ellas y lo hago porque creo que así soy mejor hombre y soy más feliz. Pero estoy seguro que si algún día no lo pensara, entonces dejaría de hacerlo. Sin embargo, como ahora las amo, la verdad dudo mucho que me pase eso. En realidad, cuando uno ama, uno no puede imagar que acabará algún día. Y esto es lo que me pasa con el amor que le tengo a mi esposa y a mi pequeña hija. Ahora se me puede cuestionar entonces sobre qué es amor o por lo menos qué quiero decir cuando digo que amo a mi esposa y a mi hija. Creo que este concepto y la palabra amor tiene un significado privado en cada relación. Cada relación que se autodenomina amorosa llega a un acuerdo tácito o explícito de qué quieren decir con eso. Es un asunto como de complicidad. Pero no hay una definición que abarque todas las formas en las que se usa esa palabra. Unos simplemente lo dicen sin fijarse en un significado que implique compromiso, otros al contrario, llegan a decirlo después de que saben qué compromisos tienen entre sí y al decirlo vuelven a sellar ese compromiso mutuo. Esto es lo que pasa por mi corazón y mi mente cuando digo que amo a mi esposa y cuando la oigo decir esto. Con mi hija, la verdad es una extensión del estado de compromiso, atención y cuidados en el seno familiar. No tengo problemas en decir que la amo y volver a vivir que tengo un compromiso muy serio con ella y que me hace muy feliz convivir a su lado.
El amor al servicio de la vida y no al contrario. En general muchas mentiras empiezan enunciando esto justo al revés. Piensen en los “GRANDES” valores y veremos que parecieran que están por encima de la vida. Sin embargo, sólo porque hay vida hay juicios de valor. Sólo porque estamos vivos los conceptos tienen valor y deben tener valor para vivir mejor. Si en algún momento no pasa así, habrá que tirar esos valores. Con toda libertad, con la misma libertad con la que los hombres pusimos allá arriba a esos valores.
Y sí, también hay más satisfactores hoy día. A algunos de esos Roberto les llama de todo. Hay nuevas formas de relación entre la gente y no necesariamente genera dolor. Todo depende qué tanto entiendes las necesidades del otro y las tuyas. Y qué tanto no tienes broncas para satisfacerlas. Está claro que conviene mucho ir satisfaciendo de raíz estas necesidades y no estar a la vera de elementos destructivos (drogas, por ejemplo –que por cierto, no todas son adormecedoras de los sentidos… AL CONTRARIO hay muchas que más bien los alertan), sin embargo, en cierto momento de la vida puede ser lo más conveniente estar cerca de ese peligro.
Es como la gente que quiere estar en el frente de guerra, porque desea una transformación radical en su vida y hay gente que la consigue y otros que mueren ahí. Lo mismo es con ese tipo de experiencias, también hay gente que lo que busca es entender sus límites o superarlos. Sí es riesgoso, pero hay gente que tiene que vivirlo para hacerse hombres y mujeres… y también hay gente que no le hace falta eso. El punto es que somos diferentes y es totalmente respetable el que no necesita eso y no toma riesgos, como el que los toma.
Sí, también entiendo que hay comportamientos destructivos. Sí, que a la larga no generan ningún tipo de crecimiento. Sí, hay ese riesgo, hay ese tipo de influencias. Pero estamos en este mundo para convivir con él, para aprender a sobrevivirlo y a disfrutarlo. No a hacer nuestro propio mundito, sino a entender por qué el mundo está así. No sólo a condenar a los que hacen el mundo menos agradable, sino a entender que parte de uno mismo tiende a ello y hay que aprender a satisfacer o educar esa parte de uno.
El sentido de la vida… híjole, qué cosa más complicada. Sí, unos lo verán en la codependencia, otros en el amor y en hacer más felices a unos cuantos, justo porque eso nos produce muchísimo placer. Pero otros tienen ideas muy distintas de tener un sentido en la vida… y son válidas. Puede ser que quieran trascender gracias a su trabajo, a sus descubrimientos, a sus discusiones… y no amar a alguien en particular. Hay muchos caminos para darle un sentido a esta vida. Lo que queda claro es que la vida no tiene un sentido a priori. No es cierto que “nacimos para tal o cual cosa” o “estamos hechos para equis cosa”. Estas frases moralinas no son más que un efecto de una ideología totalitaria, donde se cree que se tiene la verdad sobre el sentido de la vida humana. Yo creo más bien que uno tiene la tarea de darle sentido. Como dijo un existencialista francés: el sentido de esta vida es darle un sentido. Así que atreverse a decir que el sentido de la vida está en el amor, lo veo otra vez muy atrevido, muy presuntuoso.
UPDATE:
Me comenta Roberto sobre este post:
“Creo que cuando estás, lo que estás haciendo es amando … el problema es que eso se puede acabar… por que creo que el amor es volutivo, por lo que hay que estar convencido de ello. A veces creo que hay que convencerse… es decir, a veces te levantas, con ganas de ni siquiera ver al amado … pero eso es un estado del sentimiento… no una forma de vida…. por lo que creo que estamos hechos para vivir así… si no vivimos así, no seríamos felices… yseriamos solamente unos animalitos, hechos para sobrevivir”
Justo este tipo de cosas me dan mucha pena. Justo es esta falta de respeto por otras opciones y elecciones de vivir la vida humana lo que me apena. Como digo arriba, hay tantas maneras de vivir esta vida… ¿por qué tiene que ser a través del amor?
Y sobre el asunto de que “se puede acabar”, sí, estoy convencido de ello y por eso hay que practicarlo. Es por eso que no creo que “el hombre esté hecho para el amor”… más bien creo que el amor es un estado muy placentero y que es una decisión muy inteligente saber conservarlo durante toda la vida.
May 7, 2005
Convicciones
Hace tiempo prometí un post sobre el asunto de las convicciones y cómo cada día se hace más difícil sacar a la luz argumentos a favor de ellas.
Por cierto, esa palabrilla convicción le tengo mis reservas. En realidad no hay nada de malo en tener convicciones, hay que caminar con algunas en este mundo para tomar decisiones. Mi problema empieza cuando se vuelven inanimadas, anquilosadas. Cuando una convicción no te deja ver la realidad o peor aún, cuando te prohibe verla con nuevos ojos. En realidad he oído mucho esto de “es que tengo mis convicciones y no puedo dudar de tal o cual cosa”. Es TAN decadente. Parecería que hay un pase mágico cuando se acude a las convicciones. Es decir, si es convicción entonces ya no puedo modificarla.
Una convicción: toda convicción puede ser invalidada al través del tiempo y la experiencia. Es una convicción que tengo al momento en que estoy escribiendo esto. Si acaso llegara el argumento que me hiciera cambiar de opinión, pues que llegue. Uno no puede dejarse vencer por sus propias convicciones. Las convicciones uno las toma porque nos conviene vivir con ellas. Son ellas las que están al servicio de la vida y no al revés.
Pero veamos con más detalle cómo suceden las cosas. Ya sea conciente o inconcientemente uno adquiere una convicción. Hay veces que uno entra en una convicción por alguna razón tan barata… He visto casos en que se inventan una convicción sólo por parecer más interesantes o por no poder quedarse callados. Hay veces que es por puro azar, en algún momento nos arrojamos a pensar de algún modo y actuar en consecuencia y nos fue bien, suficientemente bien que la siguiente vez que estás en esa situación ya te atreves a decir: “Yo siempre he pensado que…”. Y luego queda el compromiso de seguir esa línea de pensamiento y actuación… si las cosas más o menos funcionan, quizá se genere una convicción. Otra veces, en cambio, la convicción nace de la reflexión y del ensayo y error de distintas posturas. Hasta que uno escoge alguna por vencedora en términos prácticos y teóricos.
Sea como sea, cuando uno adquiere una convicción, sean baratos o elaborados, llenos de prejuicios o libres de conflictos emocionales, uno tiene algunos argumentos para seguir con ellos.
El problema surge o se agudiza con el paso del tiempo. Pasa como con muchas leyes. Se olvidan los argumentos que llevaron a generarlas, las condiciones que hicieron favorable su establecimiento. Y después ya nadie, ni uno mismo en el caso de las convicciones, es capaz de llevarlas a juicio interno. Uno termina siendo más sus convicciones que su capacidad de juicio. Y esto para mí es muy decadente. Uno pierde capacidad de libertad.
Ahora bien, ¿qué ha pasado con algunas convicciones mías? Las llevo desde algunos años ya… Y a veces me sorprende que no tengo tan frescos los argumentos por los cuales las tengo. Cada día algunos me cuestan más trabajo volver a justificarlos con claridad meridiana. Tengo la sensación que me convienen, pero a veces mi razones inmediatas no son tan elocuentes. Creo que esto les pasa a los todos los hombres. Creo que los viejos son más ideáticos porque hace mucho que no ponen en juicio a sus convicciones: simplemente han vivido así y así deben ser vistas y vividas las cosas. Así que antes de que me pase, estaré, como un adolescente, cuestionándome más que lo que lo he hecho los últimos años.
Y es que hay un elemento más: la supuesta madurez. Finalmente uno va creciendo y va cosechando algunos éxitos que antes no teníamos. Entonces uno va creciendo en seguridad y pensando que uno tiene éxitos porque sus convicciones son las correctas y esto nos da paz y nos comienza a convencer de que vamos madurando. Al final, después de unos 25 años de estar pensando todo el tiempo así y cosechar más éxitos, quiero ver la dificultad de que alguien externo o uno mismo quiera poner en juicio a las convicciones.
Creo que un hombre tiene derecho a mejorar todo el tiempo. Pero ese derecho se gana con el esfuerzo de cuestionarse a menudo. Tampoco quiero que se interprete con esto que hay que vivir para la duda y la inacción. Más bien hay que vivir en la valentía de saber que nuestras convicciones son temporales y no representan la verdad última, pero que son lo mejor que tenemos en un momento particular para basar nuestros actos y nuestros juicios. Y saber que tenemos el riesgo de equivocarnos y que sabremos responder a la responsabilidad que esto supone.
Por esto la valentía y la honestidad son mis valores favoritos. Porque se requiere valentía para vivir y decidir sabiendo que podemos estar equivocados y honestidad para reconocerlo. Honestidad y valentía para enfrentar la responsabilidad de nuestros hechos y decisiones. Pero sobretodo, se requiere valentía y honestidad para realizar el ejercicio a rajatabla de poner nuestras convicciones en juicio interno. Y se requiere valentía y honestidad para cuando vemos claramente que para crecer debemos dejar atrás algunas convicciones y tomar otras.
Guerra y creatividad
No es un tema nuevo, ni mucho menos, sólo es que justo este día por los poemas de Hernández y la biografía de Wittgenstein he estado meditando sobre la guerra. En particular siempre me sorprende cómo Franco ganó esa guerra y todo el dolor que causó y la pérdida de libertad de tantos. La frase gastada pero no menos cierta es: “La guerra la escribe quienes la ganan”. Y con respecto a Wittgenstein estoy leyendo justo cuando finalmente lo transfieren al frente –debido a que él lo pidió durante mucho tiempo–, en la 1a. Guerra Mundial. Él lucha por Austria, su patria. Así pues, hoy he estado en contacto con dos personas fuera de serie que estuvieron del lado perdedor en sus guerras.
La poesía de Hernández durante la guerra y la prisión es extraordinaria; Wittgenstein justo en la guerra madura las ideas centrales del Tractatus y estoy por presenciar que el acercamiento tan íntimo con la muerte transformó al Tractatus en lo que hoy conocemos, quitándole la parte metafísica y espiritual.
Convivir tanto con la muerte, con la propia muerte y la contrastante vida en cualquier persona debe tener sus consecuencias. En efecto, a un grado mucho menos traumático, los deportes extremos ofrecen algo de esto –otro post alrededor de este tema. Pero la experiencia de buscar y estar en el frente para vivir el peligro a Wittgenstein le debió generar tantas y tantas reflexiones que le hicieron tener aún más aguda la diferencia entre lo importante y lo superficial, entre el engaño, la mentira, la contradicción y los principios más desnudos de la lógica. No lo sé, tengo mucha curiosidad por terminar de leer el capítulo donde cuenta la vida de Wittgenstein en el frente. Ya redactaré algunas ideas al respecto.
May 1, 2005
Blog abierto
Ayer un par de amigos muy queridos en el cumpleaños de Ana me preguntaron que por qué este blog era tan abierto. Les contesté que porque quería tener un buen espejo de mí mismo y dejar de ocultarme cosas a mí mismo. Esto es cierto, pero luego pensando un poco en la respuesta veo que no fue lo precisa que pudo ser. Realmente cuando uno esconde elementos internos de uno mismo, también los esconde de los demás. Abrirme de esta manera tiene la meta de contestar y contestarme siempre con la verdad, incluso en temas que podrían ser penosos. Y no tanto es llegar a ser un cínico con mis debilidades, eso sería muy decadente y la verdad eso no va con mi forma de pensar. Más bien es sentir el peso de no hacer nada con respecto a lo que me incomoda justo siendo transparente conmigo y con los demás, en particular mis amigos.
Los que me conocen bien sabrán que mis dos virtudes favoritas son la honestidad y la valentía. Y me incomoda mucho cuando hago algunos actos que no reflejan eso. En particular cuando un amigo te pregunta algo con interés limpio, como los buenos amigo y tú por tus pedos no le contestas con la verdad… neta me caga mucho hacer eso, me incomoda mucho. Si no eres veraz con tus amigos en una plática tan inofensiva, neta hay problemas que no aceptas de ti mismo y además no quieres ni recibir ayuda sobre ellos. Al final, si tú mismo te quieres suficientemente sabrás aceptarte así y apartir de ese estado podrás ayudarte. Lo mismo pasa con tus amigos… ellos te aceptarán con esas deficiencias y así te quieren… pero lo más chido es que también te quieren mejor ser humano, ¿por qué no dejar pasar la verdad?
Un ejemplo, como he contado en otro post tengo mi operación de los ojos pendiente. Un día platicando justo con este par de amigos les conté que tenía ese plan y que no había podido operarme por chamba: mentira. Incluso Andrea comentó que porque habíamos hecho un viaje a Ixtapa y yo me incomodé un poco porque igual se podía deducir la verdad. El punto, la razón real, es que vivo al día, no tengo ahorros y ahorita no tengo varo para operarme. Y eso no podía decírselo a mis amigos… Neta sí tenía, por lo menos, dos pedos: no saber administrarme y no enfrentar a la luz mi deficiencia.
Claro que después de algún post donde escribí eso, ya no hay otro remedio que vivir en la verdad… y no saben qué rico se siente. Por lo menos este blog ya ha pagado un poco.
Además, tampoco es que yo sea un monstruo o algo francamente detestable, así que no tengo por qué tenerle miedo a que la gente me vea tal cual soy… no sé qué se ganaría si la gente ve a otro y no a mí. Pensándolo bien, si toda la gente viera a otro en vez de a mí, podríamos decir que el que pasó por este mundo no fui yo y eso justamente es no vivir… o por lo menos es no vivir la vida que yo quiero vivir.
April 28, 2005
¿Para qué lees eso?
Hoy una amiga me vio con la biografía de Wittgenstein y después de leer la contraportada y notar la importancia que el pensamiento filosófico de Wittgenstein tuvo en el siglo pasado, me preguntó que para qué lo leía. Primero me turbó su pregunta, para mí era como evidente que vale la pena empaparse de ese tipo de ideas. Luego pensé que todo cuestionamiento, por lo menos dentro de los límites en los que esa pregunta estuvo formulada, es válido y entonces me di a la tarea de contestarme.
Vale la pena tener contacto con ideas bien fundamentadas venidas de gente inteligente sobre cualquier tema. Cada tema es un pedazo de nuestra cosmovisión. Si acaso alguien inteligente tiene un punto de vista que puede cambiarnos nuestra forma de ver el mundo aportando más nitidez a lo que pasa a nuestro alrededor, seguro vale la pena estar alertas y abiertos a ese tipo de influencias. Sin duda alguna, es necesario tener la disposición de cambiar de forma de pensar, de saber que la cosmovisión que uno tiene no es definitiva y lejos está de ser cierta… es mejorable siempre. Y creo que la cosmovisión que uno tenga fija en gran medida tus límites… entre más aguda sea tu cosmovisión más preciso serás en entender tus límites. Será más fácil no caer en triunfalismos o fatalismos… o por lo menos caeremos menos veces.
También hay un elemento estético cuando me intereso por estos temas. Tener contacto con ideas bien formadas, redondas o agudas es muy placentero… y formarse/entrenarse para tener sensibilidad a esta forma de belleza es una inversión excelente. Es justo lo que pasa con las matemáticas o el ajedrez. Hay demostraciones bellas y movimientos en ajedrez muy bellos también. Es cosa simplemente de tener la sensibilidad para percibir ese tipo de belleza.
Después de responderme, veo que lo hice usando conceptos ya muy internos y que llevan acompañándome mucho tiempo. Valió la pena hacer el esfuerzo para expresar este tipo de convicciones de forma más elocuente que la fuerte sensación de tenerlos muy dentro. Después vendrá otro post donde hablaré de ese fenómeno de interiorización de convicciones o conceptos y la haraganería de tenerlos claros para beneficio de la comunicación y la convivencia.


