Gustavo Muñoz - justavo, kanchenjungo, zipi

April 9, 2008

Mente privada

Filed under: Personal, Terapia

No sé si mi mente existe o no. En realidad es irrelevante. No puedo saber si tú tienes una. Tampoco es relevante. Cuando hablo de mi mente me refiero a algo parecido a lo que creo que tú tienes dentro de tu cabeza. Sé considerado, por favor. Se trata sólo de una forma, una solución parcial para lograr comunicarme. Se trata de suponer un poco que la experiencia ajena (¡vaya desvergüenza la mía!) es similar a la mía. Pero como tú haces lo mismo, te parece natural que hable de mi mente y no me llamas demente. Así también tú aprendiste a decir, a hablar. El significado está relacionado con el uso y no con la referencia. Porque ¿qué sabe uno qué es lo que uno refiere más allá del lenguaje? Sólo las experiencias y los pensamientos privados… pero estos son raros, poco comunes.
Cualquier cosa que yo converso no es privada en el sentido de que sólo me pertenezca a mí y a nadie más. Si pude hablar de ella, entonces es común o al menos estuve satisfecho de nombrarla y sentir que me entendiste, que pude comunicarlo. Esto ya hace de mi experiencia algo público, compartido. Sólo aquello de lo que no puedo hablar porque no puedo comunicarlo es posible que sea privado y como tal, restringido a mí. Pienso en las formas y texturas con las que Daniel Tammet experimenta los números. Es evidente que no puede comunicar bien su experiencia. Nadie puede realmente entender lo que él explica. Sólo tenemos aproximaciones burdas a través de las cosas comunes que conocemos. No conocemos su experiencia, por eso no puede hablar con nosotros de ella eficazmente.
Por último, casi podría apostar que en algún idioma el vocablo más cercano a nuestro mente tiene una connotación diferente e intraducible con exactitud al español o al inglés. Algo que asocia un poco más o un poco menos de símbolos y usos que en nuestro idioma. Entonces, ¿qué será la mente de ellos comparada con la mía? En el uso de esa palabra estará la diferencia. ¿Cómo llegaron a esa palabra y su significado social?, ¿cómo llegamos nosotros al nuestro?

April 8, 2008

Ayuda mental o para mi mente.

Filed under: Personal, Terapia

Ayuda mental significa que la ayuda es la mental, no necesariamente que esa ayuda va dirigida a mi mente.
“mental” en “ayuda mental” califica a “ayuda” no al objeto de la ayuda.
Yo necesito que le ayuden a mi mente.
Ya con ayuda física, ya con ayuda mental. No importa.
No es falso que necesito ayuda mental.
Puede ser. No lo sé.
La ayuda mental podría ser suficiente, pero no necesaria.
No puedo afirmar que el enunciado “necesito ayuda mental” es falso.
No sé si necesito ayuda mental. Lo que sé es que yo necesito que ayuden a mi mente.
Para cualquier lector morboso, que haya llegado hasta esta línea, debería ser evidente que mi mente necesita ayuda.
Quizá mi mente no necesite ayuda, sólo yo necesito que la ayuden. O quizá sólo percibo que necesito que la ayuden. Soy yo quien lo necesita, no necesariamente mi mente. Aunque yo así lo perciba.
Quizá sea porque mi mente no es presa de necesidad alguna. Puede ser que mi mente no sea capaz de necesitar.
No lo sé.

March 31, 2008

Pregunta

Filed under: Terapia

Yo vengo aquí con una sola duda: ¿es las 9.30 AM la hora de los locos o de los cuerdos?
Así empezaré mi primera sesión con una terapeuta que me recomendaron un par de amigos. Ella hace análisis y me dicen que es ortodoxa. Creo que necesito algo así. La técnica de mi terapeuta anterior (Psicoterapia Existencial) no es la que más me acomoda ahora, creo. Yo requiero escucharme mucho más, acomodar cosas. Confío que el análisis me ayudará con eso. La nueva terapeuta goza de excelente reputación entre la banda de loqueros: un candidato a doctor y una maestra en Psicología la calificaron con adjetivos grandilocuentes.
Mis expectativas son altas. El jueves a las 9.30 AM buscaré la cordura o al menos una locura más funcional, pero definitivamente un poco de tiempo para mí.
Al final de mi terapia quizá mi duda se transforme en otra y en otra. Una espiral que enlazará locamente cuerdos y recuerdos.

December 4, 2007

Harmodio oráculo

Filed under: Terapia

Después de esta nota, como él le llama, Harmodio ha dejado agotado el tema de la elección y el dolor. Lo copio como tributo.

¿Hay alguna manera especial de evitar el dolor?

-Sí, hay una manera,

-¿Es una fórmula, o un procedimiento, o qué?

-Es una manera de agarrarse a las cosas. Por ejemplo, cuando yo estaba aprendiendo sobre la yerba del diablo, era demasiado ansioso. Me agarraba a las cosas de la misma manera que los niños agarran dulces. La yerba del diablo es sólo un camino entre cantidades de caminos. Cualquier cosa es un camino entre cantidades de caminos. Por eso debes tener siempre presente que un camino es sólo un camino; si sientes que no deberías seguirlo, no debes seguir en él bajo ninguna condición. Para tener esa claridad debes llevar una vida disciplinada. Sólo entonces sabrás que un camino es nada más un camino, y no hay afrenta, ni para ti ni para otros, en dejarlo si eso es lo que tu corazón te dice. Pero tu decisión de seguir en el camino o de dejarlo debe estar libre de miedo y de ambición. Te prevengo. Mira cada camino de cerca y con intención. Pruébalo tantas veces como consideres necesario. Luego hazte a ti mismo, y a ti solo, una pregunta. Es una pregunta que sólo se hace un hombre muy viejo. Mi benefactor me habló de ella una vez cuando yo era joven, y mi sangre era demasiado vigorosa para que yo la entendiera. Ahora sí la entiendo. Te diré cuál es: ¿tiene corazón este camino? Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna parte. Son caminos que van por el matorral. Puedo decir que en mi propia vida he recorrido caminos largos, largos, pero no estoy en ninguna parte. Ahora tiene sentido la pregunta de mi benefactor, ¿tiene corazón este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve. Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte; el otro te debilita.

(Texto original de Carlos Castañeda en Las enseñanzas de Don Juan)

August 18, 2007

Sentado, me escucho. Casi un monólogo.

Filed under: Personal, Terapia

Tiempo perdido que se recupera cuando llamas. Así es recibir tu voz. Has estado encerrado, enterrada. No tienes sexo. No quisiera que lo tuvieras. Sí, dirás que eres hombre. Pero eso es por compromiso. Tengo la sospecha que más bien eres y punto. Has vencido a la nada.
Aún no sé qué es lo que dices. Sugieres que escriba. ¿De dónde salió la idea del doctorado en negocios?
He perdido los últimos años de mi vida intelectual. No me importa. No importa.
Vienes a decirme que el tiempo aún está por delante. Está bien, te creo.

No quiero oír cómo le enseñan a hacer un Venti Arabian Mocha Sahari. Escucho Brahms. Comí en Mongo. Preparamos una pasta con vegetales deliciosa. Ajo, chiles, duraznos, mango, salsa de ostión. Siento los beneficios de los alimentos. Regresamos a escuchar. El café lastima mi esófago. Pediré un té. Earl Gray como a ti te gusta. Half and half con Splenda.

Me gusta ver al guardia de seguridad del Starbucks desde donde escribo. Me parece formidable cómo vence las arduas horas de pie. Admiro la estabilidad de su sistema biológico. Pasan las horas y continúa entremetido en la misma no-actividad. Pasa un hombre vendiendo largos cestos de mimbre y nuestro guardia lo ve con interés. Creo que le hace falta uno en su casa. Me levanto y le invito uno. Me pregunta que para qué lo querría. Usted debe saber, No lo sé, Vamos, piense en esos montones de ropa que se le juntan a su señora, No tengo señora, Peor aún y más a mi favor, lléveselo, Mmm, no sé, pero creo que sí lo usaré, gracias, No me agradezca, me enamoró su forma de pasar las horas y esta mirada curiosa ante los cestos. Naturalmente no me contestó. Sabía que al decirle que me había enamorado corría un gran riesgo de perder contacto. Me di la media vuelta antes de que quisiera devolver el regalo del hombre que había hablado de enamoramientos con él poco tiempo antes.

Qué hiciste, Me gusta desdoblarme, Deja eso ya, sólo pierdes el tiempo, Lo disfruto, No te engañes: lo usas en diversiones inútiles y contraproducentes; además, antes de desdoblarte, habla conmigo, Es una orden, No, cómo crees que te voy a dar órdenes, No sé, hace mucho que no hablo contigo, no sé si seas de ese tipo de gente, No soy gente, Bueno de ente, al final sólo hay una g de diferencia, Esa g cuenta mucho, Si tú lo dices.

Hace poco fuiste a un velorio, Lo disfruté mucho, Sí yo igual, Ah, entonces tú también te desdoblas, No ese soy yo, esas eran mis fantasías, No eran mías, Es lo mismo, Casi nunca, Sólo lo mencioné para agradecerte, Agradecerme qué, yo lo hice porque quise, Justo por eso, Qué raras cosas dices, No has entendido nada.

August 16, 2007

Psi

Filed under: Personal, Poesía, Terapia

Es mi alter ego. No es un ser humano.
Son mis propios ojos;
salen de mí y me observan.
Es mi propia boca la que habla.
Sólo la voz es otra.

Finalmente
entendí al serial killer.
Pide ayuda entre líneas. Se entrega, se desvela.
Dejé una huella, una pista la sesión pasada.
Psi no la desperdició.

Hoy la nostalgia es reconocida.
La angustia declina.

No es otro. Soy yo.

¿Quién soy?

Filed under: Personal, Terapia

No lo sé. Más bien no me recuerdo mucho. Volveré a hablar conmigo. He vivido por instrumentos durante mucho tiempo. Ha sido peligroso. Mal que bien he sobrevivido.
Mis desórdenes de sueño están totalmente relacionados con el hecho de que no quiero hablar conmigo mismo. Un día rompí la comunicación. Mi problema, mi miedo era: si me hago mucho caso, si hago lo que me gusta y destaco, seguramente no sabré manejarlo socialmente.
A mi edad mandaré lejos el tema social y el tema económico. Parece que es el mensaje que debo enviarme. Parece que primero me reconcilio, me devuelvo a mí mismo y luego vemos cómo resolvemos el tema social.
Puse mucho ahínco a resolver mi problema social y me olvidé de mí mismo. Ahora tengo que recuperarme. Saber quién soy bien a bien. Y de ahí saber qué quiero y cómo puedo querer.
¡Qué gusto y envidia estos seres que se conocen cotidianamente! ¡Qué lejos están de ser llevados por las presiones externas aquí y allá!
Yo lo que pude hacer antes fue escoger un poco qué elementos externos dirigirían y matizarían mi vida. Quizá por ese hecho no me hundí por completo. Fue por el buen gusto, pero nada más.
Por cierto que tenía y aún tengo nostagia de mí mismo. Hace algún tiempo sí me la pasaba bien conmigo mismo. Tengo que separar mis pasiones y modos del handicap familiar que heredé y/o aprendí de mi mamá. No hay por qué repetir el patrón. Pero antes de preocuparme por eso, simplemente voy a volver a conversar.
Hay tarea.






















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