Gustavo Muñoz - justavo, kanchenjungo, zipi

January 4, 2009

Los privilegios de la India

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Vivir en India ha sido un privilegio. Y lo dejo ahí porque hablar de India me da diarrea, pero una diarrea multitudinaria, compuesta, donde se yuxtaponen piedras, flores, colores, mierda, suciedad, mármol, templos, belleza, multitudes, palacios, inocencia, otredad, fealdad, identidad, sabores, cuchitriles, soledad, música y silencio. India el caleidoscopio. India como un aparador que te traga y te prohibe, concediendo que estás suficientemente vivo, simplemente verlo como quien visita un museo o una cárcel o un palacio o un sanatorio o un manicomio. India, como cualquier otra cosa entera, completa, redonda, húmeda, no se revela si no entras en ella.

August 23, 2008

Noche ilegal, noche en India

Filed under: India

Es una pena que en India las noches sean ilegales. Ni vender biryani de huevo es legal aquí después de la una de la mañana. Sólo en los hotelones se vale tener coffee shops abiertas toda la noche. Entonces, me veo forzado a venir a estos lugares de mármol. Silos que no me dejan respirar bien a la India que más me gusta. Como me dijo un alemán esta noche mientras oíamos a una cantante extraordinaria de jazz, este hotel es como cualquier otro en cualquier otra parte del mundo. La cantante india no lograba proyectar el glamour que una cantante de jazz quisiera para equilibrar la voz y la figura. La voz era redonda; caramelo y pimienta, sugerente por demás. La comparación me la guardo porque no sería justa o al menos, no sería prudente.
En este mismo hotel, en el bar, te venden un café (illy, hacen la aclaración) por 350 o 450 rupias (80 ó 110 pesos). A cinco minutos, en una esquina venden café con leche bien azucarado por 3 rupias. En el coffee shop (déjenme, por Dios, seguir llamándole así) debe ser más barato que en el bar, porque no aclaran que sea illy ni te dicen sir por cada dos palabras que pronuncian. El lugar es encantador, pero está claro que me ayudaría a escribir mejor un lugar donde haya menos inversión extranjera directa.
Decía que las noches son ilegales en India. La policía se asegura que no haya comercio culinario después de la 1 de la mañana, sin mordida. Con mordida, no más allá de las 2.30 de la mañana. Ser escritor aquí debe ser difícil. Los escritores gustan de la oscuridad para escribir. No debe ser cierta esta frase, al menos no del todo, pero la escogeré para generar controversia la siguiente vez que esté aburriéndome en una conversación con más de dos personas, o cuando comience a temer que me voy a aburrir pronto.
De noche extraño el DF. Extraño las taquerías. Pero sobretodo echo de menos El Popular en 5 de mayo, su café con leche y esas enchiladas con salsa de chile de árbol a las 3 ó 4 de la mañana. En Andheri West el egg bhurji es delicioso y el biryani de huevo también. Es callejero, barato y todo lo que un bohemio-wanabe necesita para vivir contento. Pero no lo encuentras después de las 2 de la mañana. India me complace, me satisface del todo, excepto de 2.30 a 6.30 de la mañana. Justo la hora en la que escribo estas líneas desde las sillas casi-groseras que la inversión extranjera en India colocó aquí con wireless y buffet.

Narrativa

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Con toda la narrativa que he consumido, digerido en estos días, ya debería tener historias de sobra bien armadas de mi paso por India.
Las ganas de ser narrador en vez de poeta me vienen de recién. Hasta puedo decir que me siento raro diciendo que quiero escribir prosa. Quizá todo sea por mi pasión por mimetizarme. A ver, hay que dejar claro que es diferente mimetizar que mimetizarse. Eso queda mucho mejor cuando uno viaja. Yo me hago otro y me pierdo. Ser todos para no ser nadie cuando viajo. ¡Qué frase más cursi! Bueno, ni yo sé bien qué hago viajando.
Y tampoco sé si decir que me gusta leer más poesía que novela. Cuando comencé a leer, quiero decir, a leer de de veras, yo leía novela. Creo que es un comienzo más bien común.
La poesía como pasatiempo de un villamelón la tomé al terminar la universidad. Cuando dejé la vocación por el Opus Dei. Digamos que de fascista a lector descuidado de poesía. Así lo digo aunque no sea cierto. Cuando yo dejé el Opus Dei me la pasé leyendo ensayo. Necesitaba ideas poderosas que limpiaran, que removieran el moho que las ideas recalcitrantes de Barbastro habían dejado en mi conciencia. La poesía vino un poco después. Mucho después me entusiasmé por las biografías. La de Wittgenstein ha sido la que más he disfrutado.
¿Habrá quien que a la pregunta de y tú qué lees, responda yo leo la wikipedia, así directo y desfachatado? Yo creo que sí. Incluso creo que no se requiere tanta ligereza para articular una respuesta así. Todo tiene que ver con mis prejuicios.
¿Por qué no duermo?, ¿por qué invento que tengo que mantener mi blog y no dormir? Me duele el ojo izquierdo, creo que ya debo tener un derrame, pero como sea, no me voy a la cama. Prefiero estar en este lugar de mármol y consumiendo tanto café como mi estómago logre soportar. Son las tres de la mañana. Veo a la primera pareja besarse a plena luz artificial en un coffee shop en 6 meses de estar en India. Bien valió la pena la espera y la vigilia. Hoy no tomé chai, sólo café.

August 16, 2008

India, tercera llamada.

Filed under: India

Namaskar.
En este tercer viaje ya he hecho dos cosas importantes que no había hecho en India: viajar en los trenes locales de Mumbai e ir al cine a ver una película bollywoodense. El tren local no fue gran cosa. Me gustó ver a la gente ahí, el ritmo del tren, el bochorno, las sonrisas cuando saco fotos. Sin embargo, a decir verdad, tampoco encontré gran riqueza en la experiencia: íbamos Sunil, Prafull, Kshitij, Mahendra y yo hacia un bar en el sur de Mumbai –Leopold’s–. Un lugar al que fui en alguna ocasión anterior.
Pero regresando al tema del tren local, si quiero alguna emoción y alguna experiencia sin protección de mis amigos maharashtras, tengo que ir solo. Sí, tendré que encarar el ligero problema de que prácticamente todos los señalamientos están en hindi, usando devanagari como sistema de escritura. Ir solo es un poco aventurado pero es justo lo que, si estás a 16,000 km de casa quieres hacer. La gente en la oficina me dice que no vaya. Me repiten eso porque les da miedo que me asalten o que me pierda. Son muy gentiles, de verdad. Creen que quizá me sorprenda algún carterista o algún tipo de ladrón de ese nivel: si vieran el entrenamiento que uno recibe en el metro de la Ciudad de México. Por otro lado, lo de perderme no me preocupa. Regresar es muy fácil. Los departamentos en los que estoy viviendo están muy cerca del aeropuerto y cerca de una vía rápida. Cualquier taxi o rickshaw me puede llevar de regreso sin problema. Incluso, siendo sincero, me da un poco de pena no poderme perder de veras.

Ir al cine sí fue otra cosa. Kshitij compró los boletos a medio día. Antes de ir al cine fui de compras. Era Día de la Independencia y había descuentos muy buenos. Prafull me acompañó al Oberoi Mall –uno de tantos modernos, limpios, espaciosos malls que pueblan Mumbai. No llovía cuando llegamos. Tampoco había señales especialmente amenazantes en el cielo. Cuando salimos 70 minutos después de haber llegado estaba lloviendo a cántaros. Nos mojamos pero llegamos a tiempo al cine. Kshitij tardó un poco en llegar. Sunil ya nos esperaba. La primera sorpresa fue que los boletos son numerados, con asiento numerado como en el teatro. Ellos dicen que está muy bien porque está bien organizado. Yo digo que les generan la impresión de ir a un espectáculo, más que una función repetitiva. La película, lo sabía –yo mismo escogí el filme– fue un churro bollywoodense, pero quería ver en pantalla a la misma pareja que me atrajo por vez primera al cine de Bollywood: Akshay Kumar y Katrina Kaif. Vimos Singh is Kinng. Es paradójico pero lo más emotivo de mi experiencia en el cine sucedió antes de que propiamente empezara la función. Antes de pasar la película ponen el himno nacional con la bandera en todo lo ancho de la pantalla. La gente se pone de pie y canta. Sí: ¡canta! Es decir, uno entiende que la gente pueda seguir con los labios la letra del himno. Pero que canten como para que se oigan sus voces, eso sí me conmovió. A los que me conocen no les sorprenderá que terminé con muchas lágrimas en los ojos estando ahí parado.
La película tenía todo lo que esperaba: canciones, bromas del nivel del Chavo del 8 (pastelazo, tropiezos, etc…) una y otra vez, historia de amor improbable que termina realizándose y algunos discursos conmovedores. No entendí palabra por palabra nada. Las películas están habladas en hindi y no hay subtítulos (¿como para qué habría si la gente habla hindi?). Pero entendí toda la película porque es obvia. No me sorprendió mucho, pero no dejó de llamarme la atención que la gente se riera con las bromas del Chavo del 8. El otro punto es que las películas tienen intermedio. Sí, lo escribí bien: las películas. En el momento donde el enredo está en su cumbre, ahí la película se detiene y el máster original dice: “Intermission”. Me recordó (como muchas cosas en India en términos de infrastructura y de moda –más sobre eso en algún post en el futuro cercano) al México de los 70 y principios de 80. Me encantó ver el tipo de golosinas y botanas venden en el cine (aunque sí hay palomitas).

Después fuimos a cenar Sunil, Kshitij y yo a un lugar de biryani en el norte de Mumbai. Estaba decente, pero era la víspera de mi visita a Hyderabad y mi corazón está puesto en ese tercer biryani vegetariano de Gufaa en Basheerbagh. Por cierto, estoy en Hyderabad ya y a punto de ir ahí. Ya les contaré si sigue siendo mi lugar favorito.

July 8, 2008

India, indios e hindúes

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Mucho se discute sobre el uso de India, indio, hindú en el español. Aquí algunas referencias que ayudarán a disipar las confusiones conexas a este tema.

Podemos leer en el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española la entrada “indio, dia“:

indio, dia.
1. adj. Natural de la India. U. t. c. s.
2. adj. Perteneciente o relativo a este país de Asia.
3. adj. Se dice del indígena de América, o sea de las Indias Occidentales, al que hoy se considera como descendiente de aquel sin mezcla de otra raza. U. t. c. s.
4. adj. Perteneciente o relativo a estos indios. Traje indio. Lengua india.

Ahora leamos sobre “hindú”. Podemos leer su definición también de la vigésima segunda edición:

hindú.
(Del fr. hindou).
1. adj. Natural de la India. U. t. c. s.
2. adj. Perteneciente o relativo a este país de Asia.
3. adj. Perteneciente o relativo al hinduismo.
4. adj. Partidario del hinduismo o adepto a él.

Que ya nos indica que es una traducción del francés. El problema de esta voz es que puede confundir el gentilicio con la religión. En India hay más de 300 millones de musulmanes que se ofenderían si les llamamos hindúes. Atendiendo a este problema y reconociendo que “hindú” viene a nuestra lengua por una traducción directa del francés, la Real Academia Española, en su sitio web, ya da el avance de la siguiente edición del diccionario enmendando esta entrada:

hindú.
(Del fr. hindou).
1. adj. hinduista. Apl. a pers., u. t. c. s.
2. adj. Natural del Indostán. U. t. c. s.
3. adj. Perteneciente o relativo a este subcontinente.

Donde queda claro que la primera acepción se refiere a la religión.

Sobre la mención del país (India) sin artículo, la Real Academia Española nos dice en su Diccionario Panhispánico de Dudas:

India. En español, el nombre de este país de Asia se usa preferentemente precedido de artículo: “Un sismo demoledor sacudió ayer la India y Pakistán” (Siglo [Pan.] 27.1.01). Su uso sin artículo, que se da especialmente en textos periodísticos y que puede deberse en parte al influjo del inglés, no es incorrecto, aunque sí minoritario y, por ello, menos recomendable: “La primera ministra de India, Indira Gandhi, perdió las elecciones en 1977″ (NHerald [EE. UU.] 11.1.98). Su gentilicio es indio, aunque también es admisible el uso de hindú.

Recapitulemos:

  • Indio es el gentilicio recomendado para ese país asiático.
  • Cuando salga a la luz la siguiente edición del Diccionario de la Lengua, “hindú” no será más el gentilicio de ese país asiático, sino de una zona geográfica. Al momento, incluso el Diccionario de Panhispánico de Dudas reconoce la voz “hindú” como gentilicio aceptable, en total armonía con la vigésima segunda edición del Diccionario de la Lengua.
  • “Hindú” está ahí para referirse a los fieles del hinduismo y cualquier cosa referente a esa religión.
  • Si bien es menos recomendable mencionar India sin artículo, tampoco es incorrecto.

October 31, 2007

Tere bina

Filed under: India, Songs


Oh humdum bin tere kya jeena

Tere bina beswaadi rathiyan, oh sajna!
Ho, rookhi re oh rookhi re
Kaatoore kaate re, katenaa

Na jaa; chaakri ke maare
Na jaa; biwi pukaare,
Saawan aayega to puchega
Naa jaa rey
Pheeki beswaadi yeh rathiyan.
Kaatore kaate na kate na
Ab tere bina sajna
Kaate kate na

Tere bina chand ka sona khota re
Peeli dhool udaave jhoota re
Tere bina sona peetal
Tere sang keekar peepal
Aaja kate na ye rathiyan

Tere bina beswaadi rathiyan, oh sajna!

September 24, 2007

Nothing tastes better than victory

Filed under: Amigos, India

India Champion at Twenty20 Cricket World Championship at Sudafrica!
India is crazy today

Misbah Wicket Twenty20 Final India Vs Pakistan Video Clip

August 26, 2007

Bodas en India

Filed under: Personal, India

Anant se casa el 26 de noviembre en Moradabad, Uttar Pradesh, India. Quiero ir… pero lo veo complicado. Lo bueno es que me quedan cinco bodas, además de la de Anant a las que querré ir en India cuando se calendaricen (claro, si me invitan jijiji): Kartik, Sunil, Ramya, Akhilesh y Mahendra. El que lleva la delantera es Mahendra.
Mi prima Paty se casa el 10 de noviembre… pero no en India :(

August 25, 2007

Amamantando

Filed under: India

Amamantar. India amamanta. No sólo porque ha dado lo suficiente para haber amamantado a los 1100 millones de indios que viven aquí (más otros tantos en diáspora), sino porque esta nación alimenta a quien sepa abrir la boca, a quien le guste saborear elementos inmemoriales, trozos de inmortalidad.
Ya lo dijimos, India no ocupa lugar. Aquí el cempazúchitl florece en más de tres variedades de colores. El Mahabharata es fácilmente tan extenso como siete veces la Ilíada y la Odisea juntas. Y aún tenemos el Ramayana, para no hablar de los textos más antiguos: los vedas.
Magia y surrealismo: India. Todo se trata de un pasaje al más allá aquí en la Tierra. No importa si es verdad. Aquí se experimenta soñar despierto en el día y despertar soñando durante la noche. Los sabores parecen extraídos de un cuento fantástico, los olores parecieran que los generó otro capítulo en la diversidad biológica. Viajar a la India es historia de ciencia ficción y a la vez un regreso al significado de los cinco sentidos y los cuatro elementos.
Amamantar es lo correcto. Amamantar no sólo es alimentar al lactante. En cada sílaba hay un sinónimo de protección, alivio, identidad, calor. Eso nos da India. Identidad por referencia o comparación.

Pero no todo es magia. No todo es surreal. También se puede vivir una vida vacía aquí. También se puede ignorar todo lo que India es y ser indio. India tiene bomba atómica. En India se hace ciencia y tecnología. India tiene su propio programa espacial. En el siglo pasado India mató a dos de sus líderes más carismáticos: Mahatma Ghandi e Indira Ghandi (hija de Jawaharlal Nehru, su apellido Ghandi lo adquirió cuando se casó con Feroze Ghandi –que tampoco tiene que ver con Mahatma Ghandi) y de paso a otro Primer Ministro (hijo de Indira) Rajiv Ghandi. Indira fue víctima de sus propias inclinaciones, que también fueron nutridas en India. India sigue en conflicto con Pakistán y China en la disputa sobre Kashmir. India crece al 7% anual desde 1991. Estados Unidos decidió suspender la ayuda que le daba a India desde los años 50, gracias al desarrollo que ha logrado en los últimos 15 años. Hay una guerra en cuatro paredes en el Este y hay aún sedimentos vibrantes de luchas interreligiosas. Siguen esclavizando mujeres (todas empiezan antes de ser mayores de edad) para prostituirlas y la diáspora del SIDA parece fortalecerse entre sus filas… y hay pocas leyes que las protejan y aún éstas distan mucho de ser vigorozamente aplicadas.
¿A qué lado de India perteneces? India seguro te amamantará a cántaros de ello. No hay límites aquí. Seas de la Hindutva, un ingeniero en computación, un santo jainista, un radical musulmán, un poeta: India te va a nutrir como nunca imaginaste.
La mejor forma de describir a India es compararla con un fractal. Sí, tiene un área finita, pero sus fronteras son no conocen fin. Nunca terminas de entrar a esta tierra, a esta historia, a su pueblo. Ya lo hemos dicho, hay tantas superficies en India que no basta una vida para entrar y conocerlas todas. Pero no hace falta, seguramente antes de ello ya estarás satisfecho.

March 23, 2007

Perdimos

Filed under: Personal, India

Hoy era el día del match que decidía nuestra estancia en la Cricket World Cup… Y perdimos. Incluso me puse supersticioso y puse mi foto del equipo de los Men in Blue aquí en mi blog. Para desearles suerte. Y nada. Perdimos.
Sólo un milagro nos pondría en el Super 8. Que Bermudas le ganara a Bangladesh decentemente… Pero eso no va a pasar.
Ni modo, hoy India está de luto, pero es un luto de rabia, de frustración, de decepción.

March 11, 2007

Dayananda Saraswati

Filed under: India, Poesía

Dogma color espada.
Encierras tus colores.
Confundido por la India de múltiple cara
quieres convertirla a la vena
de tu vientre
unilateral
que inventa y educa.
Tus entrañas de nostalgia aria
incapaces de digerir a la India verdadera,
a la India de la danza,
a la India que no se teje en verso.

Dogma, regla, dharma.
Pasillos de luz
ciegos, acorralados.
Tu dolor te ha forzado a verte equivocada.
Un orgullo pisado por extraños
te voltea en contra tuya.

Yo amo la mentira creadora
la mentira dadora de vida.
¿Dónde dejaste la puerta, el olor, las alas
de la tantra y la purana?
Te sientas sobre los tuyos
con un juicio de traición.
¿Dónde vas a dejar a todos los hijos de India?
India la madre, ¿dónde queda?

Desenmascaras todos los cuentos
excepto el tuyo.
Nadie se ha nutrido de una historia
sin magia, sin engaño.
¿Por qué rompes
el cristal sin el cual no es posible
ver tu patria, saborear tu polvo?
Abres un río
que divide decididamente tu historia
y los credos que le dieron forma.
Tomas -y no lo sabes- la
misma figura
que
odias.

Vedas. Edad Dorada.
Líquido de cuatro castas.
Nombras maldita el azúcar del Nirvana
y desgastas el talco del ahimsa.
Nada de esto ayudó a los tuyos
en la hora del terror.
Por eso la unidad,
la estructura monótona y cerebral
te parecen la fuente, el jugo inviolable,
el santísimo secreto de la vida.
Eres más y más lo que repudias. Atraes división,
hielo, muerte entre los tuyos.

Dices: es hora de levantar incendios.
Brutal poder divino:
India desenterrada.
India obligada a la nueva identidad.
India recién horneada
con harinas y granos milenarios.
Fuerzas a India a salvar distancias irremediablemente temporales,
penetrando un lugar de tu memoria,
la creación imaginaria de tropos literarios
que te tiene enamorado.
India, un uniforme.
India sólo una. Muerte, exterminio a las demás.
India adelgazada.
Eso quieres.

February 12, 2007

Masala

Filed under: Viajes, India, Poesía

Explotas.
Para eso naciste.
Guerrilla.
Especia contra saliva.

Ardes,
a veces mientes al primer contacto.
Genuina masala.

Ahí estás.
Como virus, acicalada.
Mil vientos me poseen
cuando mojas
cuando pasas por la línea
cacariza de mi lengua.
Sabor de madre.
Madre de sabores.

Cobras vida.
Común-unión de paladares
cuando nos das audiencia.
No hay distancias:
tu sabor cubre la tierra;
el concilio es instantáneo.

Lluvia fresca y
huracán malnacido.
Ahogas.
Arrebatas.
Contagias.

Te celan y te exhiben.
Seduces. Infectas.
Perteneces a todos los vientres.
Escupes al débil.
¿Dónde fue que te descubrimos?
Infusión y bestia.

Tienes rostro de hoja y de pimiento;
sabes a naufragio.
Seduces con la muerte ajena,
con tu estopa, con tu guante, con tu hacha.

Nos desangras.
Vicio.
Nos acorralas.
Nos enterraste vivos.
Masala.

February 10, 2007

Delhi, cuatro de la tarde

Filed under: Personal, Viajes, India, Poesía

I
Me queda tu ventana.
Podemos obsequiar un pasaje imaginario, un telecuento en el hocico.

II
Delhi, cuatro de la tarde:
-Hmm… ¿piensas? Sí, sí, sí… es que piensas… Tú piensas, piensas mucho…
-¿Notas que eres agresivo?
-No lo creo.
-Debo proceder por ejemplos, no queda de otra contigo. ¿No piensas? Ah, es que por eso eres Hare Krishna. ¿Agresivo o te hago un dibujito?
Entonces me regaló dos horas de entretenimiento puro, purísimo, como le cuadra a un americano Hare Krishna en medio de la India pidiendo otra extensión más de su visa.

III
Tomé el envelope y no lo abrí. No debía. Lo traje religiosamente a Mumbai, a la oficina regional. Mi estancia y el bienestar de mi capitalista de cabecera estaban de por medio. ¿Cómo lo iba a abrir?, le explicaba al maduro indio que me atizaba con su acento. Además, le agradecí tanto que me regalara unos minutos del pasado. No hay correo electrónico, no hay telefonazo, no hay telégrafo, no hay nada. Sólo hay envelopes que uno debe llevar personalmente para vencer al asunto, al contratiempo, a la querella. Me sentí un corredor de esos que le llevaban pescado fresco a Acamapichtli o al cualquier maharaja de Rajastán (donde también presumen de lo mismo).
Aún dependo de unas copias, de una estación de policía, de una mujer que sonríe con los dientes separados y dice orgullosamente que ella es la oficial de la oficina regional.
Parezco ilegal: mi visa venció ayer. Mi salvoconducto lo guardan en Delhi. Tengo que aprender a decir eso en varios idiomas; aquí no vale saber uno. No me dieron copia de él. Me regalaron una sonrisa para la confianza, un pásele-pásele y un no-se-preocupe-joven en hinglish.
Los papeles viejos. Mi olfato descubrió un olor aciago, a papel cansado que no imaginaba. Archivos amarillentos, cafesáceos. Arrumbes que calientan y apenas dan monocolor a la oficina-bodega. Las columnas de papeles que alcanzan el techo aseguran que mi caso no es el primero que se atiende en esa oficina. Un gesto de naturalidad y asentir en el más indio estilo indio. No hay de qué preocuparse, mi salvoconducto está bien archivado en algún lugar de esa cordillera de celulosa y polvo.

September 20, 2006

India

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Ajá. Ya sé. No sigo en México, fue un buen intento. Nosotros tenemos nuestra historia rota. Nos han quebrado repetidamente. India ha sido India antes de Sócrates. La cultura védica fue contemporánea a Zaratustra y Abraham. También vinieron musulmanes e ingleses. Nada, la India sigue siendo la India. Es un punto fijo en la historia del hombre. Evoluciona sobre su propio eje y termina alimentándose igual de quien viene a saquearla o a nutrirse de ella.
Nuestro centralismo nos hace parecer un niño con su duvalín; su capital son muchas capitales. Esto es, a la India le alcanza para muchas capitales. Su lenguaje fundó el nuestro. De sus 23 idiomas oficiales sólo uno o dos les fue enseñado. Su identidad nacional tiene un tranvía mientras que a la nuestra le cerraron las veredas. Son indios desde antes que todos los mesoamericanos. Se puede decir que a nosotros los españoles nos enseñaron a ser indios a imagen y semejanza… Y sigo creyendo que el problema fue el maestro, no el alumno. Pero esa es otra historia.
Sus calles inauguran cada golpe suspendido. No hay prisa que pueda rebasar un claxon y una bocina que responda. (Aquí el claxon es una medida universal preventiva. No hay bocinas defensivas y mucho menos agresivas. “Aquí nos gusta mucho usar el claxon”, me dijo Lokesh mientras sonreía desfanadamente pitándole a los transeúntes. Ellos agradecían el aviso de que el coche iba a pasar).
Tienen más dioses por metro cuadrado. Cada dios tiene más personalidades. Antes de los sacrificios y la sangre de maderos ya habían tejido en seda santos nacionales. Nosotros tenemos dioses judíos promovidos a judíos universales. Ellos tienen dioses indios, santos indios, templos indios que son visitados y venerados por indios indios. No requieren validez de concilios ni tratados de letrán.
Sus dioses son redondos, sus platillos tienen vida propia, su tráfico habla, sus cuerpos transpiran. Y aquí hay un elemento que define al indio en buena medida. No quieren esconder que están vivos. Los seres vivos transpiramos, olemos. No lo esconden, no lo disimulan. Claro, un occidentalote podría decir la occidentalada de que ese hecho es signo de civilidad retrasada. No mano, quizá es un elemento en el cual ya le dieron la vuelta al reloj. Ya vieron que recordar que somos animales por más sofisticada que sea nuestra sociedad es una llamada de atención al ecosistema en el que vivimos. Son indios y huelen. Sí, están vivos y no lo ocultan. Me gusta. India huele a vida… y la vida no es inolora.
India huele a sus colores, se viste de arcoiris y habla 23 idiomas. No tienen empacho en mostrarse. El indio no es cerrado. El indio además no vive en soledad. Nunca un indio hubiera podido escribir El laberinto de la soledad. Su realidad es comunal. Su realidad son las realidades de todas las caras de su gente. Sus dioses tienen muchos brazos, no podrían contener a toda la India con tan solo dos. Tienen un cuerpo para atraer a algunos y una cabeza diferente para enamorar a otros.

Necesito tener tronco de cienpiés para recorrerla y dejarme recorrer. No alcanza una visión para ver a la India. Necesitas muchos ojos para verla, muchas manos para tomarla y ser tomado. No basta con un par de anteojos, no basta con un sentido común. Por más común que lo queramos. Para abarcar lo común en la India se requiere más de un promedio.

Este país es imposible. Este país no existe junto con los demás. India está en la India, sus fronteras son una fantasía, producto de un hechizo. Cuando las cruzas para entrar requieres una segunda visa y esa no te la dan en ningún consulado. Conozco visitantes que nunca entraron a la India porque no pudieron encontrar la puerta. Porque no la buscaron o porque estaban visitando Maryland en Mumbai y naturalmente se perdieron.
Cuando entras de verdad a este sitio y como en toda historia fantástica, encuentras que no quieres salir de ella… a pesar de que nada te viene familiar. Alicia es historia de niños, la India es una aventura de carne y mármol… por decir lo menos.

September 19, 2006

Comezón

Filed under: Personal, Viajes, India, Poesía

Primero fue como súperman. Adivinaba que eran chinches, luego hormigas. No. Son termitas.
Yo no sé si mi casa las soporte, pero las llevaré conmigo. No me van a preguntar.
Todos me dicen Sir. Aquí no soy nadie.

Tengo una comezón que es distinta que la que disfruto en la soledad cuando llego del trabajo.
Ésta es incómoda. Sí, son las termitas. Además tengo reseco el pelo.
En una confesión debí jurar paz ante la alfombra y los elefantes con cara de dios o alrevés.

Ya soñé con mi mamá la cuota de esta semana. Ya dejé de repetir las palabras del botones. No tengo historia.
Vienen a venderme México. Sólo lo marquetearon con una piel más oscura y con escenas más intensas. Pero yo sigo en México.
Cuando entro a tu oficina no puedo seguir en mi colonia. No me alcanza.

Un broadband de 4.4 Kb/seg a 640 rupias el día. Ni siquiera me atrevo a levantar la voz o la bocina. Prefiero pensar que así es aquí. Finalmente sería más turístico. Si no es verdad y me timan, también lo prefiero.
Es mi lapso turístico. No tengo otros. Lo demás es sentarme. Es pararme y sentarme. Hacer el día a día.

Me gustaría que en la India me llamaran Plutón. Yo era un occidental hasta que cambiaron la definición y dejé de serlo. Así de pronto, no perdí mi definición, sino mi lugar en la academia. Los institutos aquí prefieren a los 8 que a los 9.

Sí que sin sueño o con somnolencia se escribe más fluidito.
Debo traer algunos otros puntos a la mesa.

Hay destapador y corcholatas. Me gusta volver a ser niño, ser malo y osado y abrir los refrescos con los dientes.
Que haya refrescos de corcholata me devuelve mi ñoña niñez. Eso no es justo. Malditas las aguas gaseosas.

Ya me voy, Himalayan lo comprará Danone. Aguas y bebidas en general. Francia comprando un poco de la India. Mi cuero cabelludo se reseca.

No tenemos pestañas. Pero las tenemos bien. Tenemos comezón, siquiera.

Ride in the old city of Hyderabad

Filed under: Personal, Viajes, India

Unfortunately in this visit to India I have not had time to visit and explore this country. This is one of the few divertimentos.

I owe me and some friends a number of posts on different topics regarding my trip. I will do it as long as I manage to get a chance.






















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